¿Sólo una Manchita?

 
 
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¿Sólo una Manchita?

Cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos. – Santiago 2:10.

No hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios. – Romanos 3:22-23.

 

Para esa ceremonia se había puesto la camisa más hermosa que tenía, cuyo blanco resplandeciente hacía resaltar los colores de la corbata. Desgraciadamente, al guardar su bolígrafo en el bolsillo interior de la chaqueta, la tinta hizo una minúscula mancha. El hombre pensó que un poquito de agua tibia disolvería esa mancha, pero la tinta se esparció y la manchita se convirtió en una gran aureola. ¡La camisa ya no le servía para ir a la boda!

 

Así es mi vida a los ojos de Dios. Está manchada, impropia para estar en su presencia, debido a la más pequeña mentira. La mínima falta hace de mí un pecador.

 

Quizás alguien diga: «¡No compare un criminal con una persona que sólo ha dicho una mentira!». En efecto, hay una gran diferencia entre los dos respecto a la vida en sociedad. Por esta razón la ley penal clasifica las faltas en diferentes categorías y aplica una mayor sanción según la gravedad de la falta. Pero Dios no juzga según las leyes humanas. Él mira nuestro corazón, nuestros pensamientos y acciones. A sus ojos todos, sin excepción, estamos manchados por el pecado y separados de él, estemos o no en la cárcel por el mal que hayamos cometido.

 

Pero gracias a Jesús, todos podemos ser perdonados. No tenemos necesidad de pagar por nuestros pecados ni purgar la condena que merecemos, pues Jesús tomó nuestro lugar muriendo en la cruz.

 

Fuente:amen-amen

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La Primacía de la Oración

La primacía de la oración

La oración es un trabajo espiritual y la naturaleza humana rehúye un trabajo espiritual y exigente. La oración hace a uno sumiso. Abate el intelecto y el orgullo, crucifica la vanagloria y señala nuestra insolvencia espiritual. Es más cómodo no orar que hacer abstracción de aquellas cosas. La oración escasa es una especie de pretexto, de subterfugio para la conciencia, una farsa y un engaño.

Ya conoces el valor de la oración: es precioso sobre todo precio. Nunca la descuides. -Sir Thomas Buxton.

 

La oración es lo más necesario para el ministro. Por tanto, mi querido hermano ora, ora, ora. -Edward Payson.

 

La oración en la vida,en el estudio y en el púlpito del predicador, ha de ser una fuerza conspicua y que a todo trascienda. No debe tener un lugar secundario, ni ser una simple cobertura. A él le es dado pasar con su Señor “la noche orando a Dios”. Para que el predicador se ejercite en esta oración sacrificial es necesario que no pierda de vista a su Maestro, quien “levantándose muy de mañana, aún muy de noche, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba”. El cuarto de estudio del predicador ha de ser un altar, un Betel, donde le sea revelada la visión de la escala hacia el cielo significando que los pensamientos antes de bajar a los hombres han de subir hasta Dios; para que todo el sermón esté impregnado de la atmósfera celestial, de la solemnidad que le ha impartido la presencia de Dios en el estudio.

 

Como la máquina no se mueve sino hasta que el fuego está encendido, así la predicación, con todo su mecanismo, perfección y pulimento, está paralizada en sus resultados espirituales, hasta que la oración arde y crea el vapor. La forma, la hermosura y la fuerza del sermón son como paja a menos que no tenga el poderoso impulso de la oración en él, a través de él y tras él. El predicador debe, por la oración, poner a Dios en el sermón. El predicador, por medio de la oración, acerca a Dios al pueblo antes de que sus palabras hayan movido al pueblo hacia Dios. El predicador ha de tener audiencia con Dios antes de tener acceso al pueblo. Cuando el predicador tiene abierto el camino hacia Dios, con toda seguridad lo tiene abierto hacia el pueblo.

 

No nos cansamos de repetir que la oración, como un simple hábito, como una rutina que se practica en forma profesional, es algo muerto. Esta clase de oración no tiene nada que ver con la oración por la cual abogamos. La oración que deseamos es la que reclama y enciende las más altas cualidades del predicador; la oración que nace de una unión vital con Cristo y de la plenitud del Espíritu Santo, que brota de las fuentes profundas y desbordantes de compasión tierna y de una solicitud incansable por el bien eterno de los hombres; de un celo consumidor por la gloria de Dios; de una convicción completa de la difícil y delicada tarea del predicador y de la necesidad imperiosa de la ayuda más poderosa de Dios. La oración basada en estas convicciones solemnes y profundas es la única oración verdadera. La predicación respaldada por esta clase de oración es la única que siembra las semillas de la vida eterna en los corazones humanos y prepara hombres para el cielo.

 

Naturalmente que hay predicación que goza del favor del público, que agrada y atrae, predicación que tiene fuerza literaria e intelectual y puede considerarse buena, excepto en que tiene poco o nada de oración; pero la predicación que llena los fines de Dios debe tener su origen en la oración desde que enuncia el texto y hasta la conclusión, predicación emitida con energía y espíritu de plegaria, seguida y hecha para germinar, conservando su fuerza vital en el corazón de los oyentes por la oración del predicador, mucho tiempo después de que la ocasión ha pasado.

 

De muchas maneras nos excusamos de la pobreza espiritual de nuestra predicación, pero el verdadero secreto se encuentra en la carencia de la oración ferviente por la presencia de Dios en el poder del Espíritu Santo. Hay innumerables predicadores que desarrollan sermones notables; pero los efectos tienen corta vida y no entran como un factor determinante en las regiones del espíritu donde se libra la batalla tremenda entre Dios y Satanás, el cielo y el infierno, porque los que entregan el mensaje no se han hecho militantes, fuertes y victoriosos por la oración.

 

Los predicadores que han obtenido grandes resultados para Dios son los hombres que han insistido cerca de Dios antes de aventurarse a insistir cerca de los hombres. Los predicadores más poderosos en sus oraciones son los más eficaces en sus púlpitos.

 

Los predicadores son seres humanos y están expuestos a ser arrebatados por las corrientes del mundo. La oración es un trabajo espiritual y la naturaleza humana rehúye un trabajo espiritual y exigente. La naturaleza humana gusta de bogar hacia el cielo con un viento favorable y un mar tranquilo. La oración hace a uno sumiso. Abate el intelecto y el orgullo, crucifica la vanagloria y señala nuestra insolvencia espiritual. Todo esto es difícil de sobrellevar para la carne y la sangre. Es más cómodo no orar que hacer abstracción de aquellas cosas. Entonces llegamos a uno de los grandes males de estos tiempos; poca o ninguna oración. De estos dos males quizás el primero sea más peligroso que el segundo. La oración escasa es una especie de pretexto, de subterfugio para la conciencia, una farsa y un engaño.

 

El poco valor que damos a la oración está evidenciado por el poco tiempo que le dedicamos. Hay veces que el predicador sólo le concede los momentos que le han sobrado. No es raro que el predicador ore únicamente antes de acostarse, con su ropa de dormir puesta, añadiendo si acaso una rápida oración antes de vestirse por la mañana. ¡Cuán débil, vana y pequeña es esta oración comparada con el tiempo y energía que dedicaron a la misma algunos santos varones de la Biblia y fuera de la Biblia! ¡Cuán pobre e insignificante es nuestra oración, mezquina e infantil frente a los hábitos de los verdaderos hombres de Dios en todas las épocas! A los hombres que creen que la oración es el asunto principal y dedican el tiempo que corresponde a una apreciación tan alta de su importancia, confía Dios las llaves de su reino, obrando por medio de ellos maravillas espirituales en este mundo. Cuando la oración alcanza estas proporciones viene a ser la señal y el sello de los grandes líderes de la causa de Dios y la garantía de las fuerzas conquistadoras del éxito con que Dios coronará su labor.

 

El predicador tiene la comisión de orar tanto como de predicar. Su labor es incompleta si descuida alguna de las dos. Aunque el predicador hable con toda la elocuencia de los hombres y de los ángeles, si no ora con fe para que el cielo venga en su ayuda, su predicación será como “metal que resuena o címbalo que retiñe”, para los usos permanentes de la gloria de Dios y de la salvación de las almas.

Henri Dunant, el creador de la Cruz Roja

El anuncio de que Cruz Roja ha recibido el premio Príncipe de Asturias tiene lugar en unos momentos en que pocas personas conocen la personalidad de su fundador, un hombre de profunda impronta cristiana y ejemplar desprendimiento.

En 1828, veía la primera luz en Suiza un joven llamado Henri Dunant.

Procedente de una familia profundamente protestante que le imbuyó desde los primeros años un hondo amor por las enseñanzas de Jesús.

Siendo niño, Henri ganó en la escuela el premio a la piedad y, pocos años después, se convirtió en un ávido oyente de los sermones de Louis Gaussen, un predicador que fundaría la Société Evangélique y la Facultad libre del oratorio.

Gaussen insistía en vivir el Evangelio dotando de especial valor a la práctica de la caridad y su influencia en Dunant fue decisiva.

Con tan solo veinte años, Dunant contribuyó a la fundación de la denominada Reunión de los jueves, unos encuentros en los que los jóvenes asumían tareas caritativas.

En el curso de los años siguientes, tendió puentes hacia organizaciones juveniles semejantes como la YMCA fundada en 1844 por George Williams. En agosto de 1855, incluso logró unir a varias de estas organizaciones juveniles en un encuentro que tuvo lugar en París.

El 24 de junio de 1859, Dunant se encontraba de camino para entrevistarse con Napoleón III . Su propósito era lograr el permiso imperial para poder enviar misioneros protestantes a Argelia, a la sazón colonia francesa.

Hasta ese momento, las autoridades galas se habían mostrado muy reticentes frente a la idea de que aquellos misioneros desarrollaran su actividad en territorio francés aunque también se ocuparan de tareas humanitarias.

Poco podía imaginarse Dunant que, al día siguiente, sería testigo directo de la batalla de Solferino en la que cuarenta mil soldados cayeron muertos o heridos.

Dunant comprobó con horror que  nadie atendía a los heridos  por temor a que fingieran estarlo y atacaran a los que acudieran a socorrerlos. Abrumado por aquella experiencia, Dunant escribió  Recuerdo de Solferino  que fue publicado en noviembre de 1862.

En octubre de 1863, se reunieron en Ginebra treinta y un delegados de dieciséis naciones para discutir su visión.  Dunant abogó por la creación de una organización absolutamente neutral cuyas actividades humanitarias fueran aceptadas por todos los beligerantes. Fue así como se optó por diseñar una bandera que era la de Suiza, la patria de Dunant, con los colores invertidos. Acababa de nacer la Cruz Roja.

En agosto de 1864, Dunant lograba además que doce naciones firmaran la Primera convención de Ginebra, inicio del derecho humanitario de guerra.

Sin embargo, Dunant, que tanto éxito había tenido en sus actividades caritativas, no tuvo uno similar con los negocios. Con treinta nueve años estaba totalmente arruinado y se vio obligado a abandonar Ginebra.

En 1887, regresó a Suiza donde un periodista oyó hablar de él y decidió sacarlo del olvido. Lo consiguió y  en 1901, Dunant recibió el primer Premio Nobel de la paz .

Dunant no aprovechó un solo céntimo del premio para si mismo. Entregó buena parte de la cantidad para la fundación de un hospital para pobres en Heiden y el resto lo distribuyó entre instituciones caritativas de Noruega y Suiza.

Murió pobre en 1910, pero, seguramente, con la certeza de que, como enseñó su maestro Jesús, había amasado una fortuna en los cielos.

 Autores: César Vidal Manzanares

Fuentes: La Razón©Protestante Digital 2012

David y Goliat

David y Goliat

Rev. Luis M. Ortiz

“Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado.” 1 Samuel 17:45.

El pueblo de Israel bajo el reinado de Saúl estaba en guerra con los filisteos, quienes hostigaban y provocaban, y aun invadían continuamente el territorio nacional. En esta vez los filisteos juntaron sus ejércitos para la guerra e invadieron el territorio de Judá y ocuparon un monte. El rey Saúl y sus hombres acamparon en otro monte, al frente, y se pusieron en orden de batalla contra los filisteos, ambos ejércitos estaban en vigilancia.

 

Salió entonces del campamento de los filisteos un gigante llamado Goliat, que tenía cerca de diez pies de estatura, bien armado y bien protegido desde la cabeza hasta los pies; se paró en medio del campo y comenzó a insultar, ridiculizar y a provocar a Israel, y decía: “¿No soy yo el filisteo, y vosotros los siervos de Saúl? Escoged de entre vosotros un hombre que venga contra mí. Si él pudiere pelear conmigo, y me venciere, nosotros seremos vuestros siervos; y si yo pudiere más que él, y lo venciere, vosotros seréis nuestros siervos y nos serviréis. Y añadió el filisteo: Hoy yo he desafiado al campamento de Israel; dadme un hombre que pelee conmigo. Oyendo Saúl y todo Israel estas palabras del filisteo, se turbaron y tuvieron gran miedo.” (1 Samuel 17:8-11).

 

Amados, se turbaron y tuvieron gran miedo porque todos estaban en desobediencia, y habían deshonrando a Dios. La desobediencia y el pecado traen confusión, miedo y reproche. Había un Saúl que casi era tan alto y corpulento como Goliat. Había en el ejército de Saúl grandes generales que en el pasado se habían distinguido en la defensa del país. Había capaces teorizantes, hábiles y diplomáticos. Había grandes potentados y astutos políticos, pero todos se zurraban de miedo como asustadas palomitas ante las vociferaciones, insultos, amenazas e insolencias del indecoroso Goliat.

 

Amigos míos, y estos insultos y provocaciones de Goliat no fueron solo una vez, o un día que amaneciera malhumorado, esto lo hizo tres veces al día por cuarenta días, ciento veinte veces, y ese montón de hombres desobedientes y caídos de la gracia de Dios, cobardes, no se atrevían a salir al frente, a lo mejor se pasaban en conferencias, en conciliábulos, en componendas, etc. Considerando no el agravio que hacía Goliat, sino las preventas y ventajas que ofrecía Saúl a quien saliera a pelear y vencer al gigante, todos ellos estaban descarriados y derrotados, no por Goliat, sino por sus propias conciencias torcidas, Dios nunca se ha visto obligado al descarrío aunque los descarriados sean los muchos y los poderosos, todos los muchos estaban llenos de miedo por causa de su pecado, dice la Biblia: “Y todos los varones de Israel que veían aquel hombre, huían de su presencia, y tenían gran temor.” (1 Samuel 17:24).

 

Pero amados, Dios tenía en sus reservas uno que era un poco más que un adolescente, desde luego nada contaba para ellos, un pastor de ovejas, un muchacho de mandado, uno que nunca había tomado un arma en su mano, que no tenía edad militar, que, por lo mismo, fue duramente reprendido por sus propios hermanos porque había expresado su determinación de salir y pelear contra aquel filisteo incircunciso. El propio Saúl le dijo: “No podrás tú ir contra aquel filisteo, para pelear con él; porque tú eres muchacho, y él un hombre de guerra desde su juventud” (1 Samuel 17:33). A lo que respondió David: “Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, Él también me librará de las manos de este filisteo. Y dijo Saúl a David: Ve, y Jehová esté contigo” (1 Samuel 17:37).

 

Saúl vistió a David con sus ropas, y le puso su coraza y armadura, pero David dijo: “Yo no puedo andar con esto” (1 Samuel 17:39). “Y David echó de sí aquellas cosas. Y tomó su cayado en su mano, y escogió cinco piedras lisas del arroyo, y las puso en el saco pastoril, en el zurrón que traía, y tomó su honda en su mano, y se fue hacia el filisteo. Y el filisteo venía andando y acercándose a David, y su escudero delante de él. Y cuando el filisteo miró y vio a David, le tuvo en poco; porque era muchacho, y rubio, y de hermoso parecer. Y dijo el filisteo a David: ¿Soy yo perro, para que vengas a mí con palos? Y maldijo a David por sus dioses. Dijo luego el filisteo a David: Ven a mí, y daré tu carne a las aves del cielo y a las bestias del campo.” (1 Samuel 17:39-44).

 

“Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel. Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y Él os entregará en nuestras manos. Y aconteció que cuando el filisteo se levantó y echó a andar para ir al encuentro de David, David se dio prisa, y corrió a la línea de batalla contra el filisteo. Y metiendo David su mano en la bolsa, tomó de allí una piedra, y la tiró con la honda, e hirió al filisteo en la frente; y la piedra quedó clavada en la frente, y cayó sobre su rostro en tierra… y tomando la espada de él y sacándola de su vaina, lo acabó de matar, y le cortó con ella la cabeza. Y cuando los filisteos vieron a su paladín muerto, huyeron.” (1 Samuel 17:45-51).

 

Amigos míos, hoy también se levanta en el mundo un tremendo gigante que sigue creciendo y creciendo y que amenaza con arruinar todo, es el horrible gigante del pecado con sus muchos escuderos, sus viejos escuderos que no se han jubilado, y muchos nuevos escuderos de la nueva ola:

 

El escudero del divorcio y del re-casamiento. El solapado escudero del adulterio y la fornicación, engalanado y glorificado en las pantallas del teatro y de la televisión. El insolente y atrevido escudero de la inmoralidad que sale en bikini, en monokini y al desnudo. El aventurero escudero de la delincuencia juvenil que a algunos causa gracia, y es tan bien tratada por la sociedad. El grotesco escudero de las drogas, la heroína, los estupefacientes, que clava su lanza en el pobre y en el rico, en el obrero y en el profesor universitario. El hipócrita escudero de la coexistencia pacífica con el crimen, el terror y la violencia. El traidor y criminal escudero del materialismo ateo que niega la fe. El sangriento escudero de la guerra y las revoluciones con sus armas nucleares y con su insaciable sed de sangre. El veloz escudero de los vuelos espaciales con fines de exterminios. El peludo y desgreñado escudero de una juventud rebelde y libertina.

 

Amigos míos, el cuadro es desolador, el gigante del pecado con su horrible séquito de inmundos y destructivos escuderos parecen quedarse con el campamento del mundo. Avanzan y parece que nadie le sale al encuentro, ante este avance del gigante del pecado al servicio de su amo Satanás, los reyes nada pueden hacer, los generales son impotentes, los políticos están turbados, los gobernantes alarmados, los educadores desconcertados, los sociólogos confundidos, los científicos entontecidos, los religiosos aletargados; todos secándose de temor, de miedo por el avance arrollador y destructivo del gigante del pecado sin poder hacer nada para impedirlo.

 

El Dr. Harold Hurei, una autoridad en la energía nuclear, dijo: “Nosotros los científicos somos las personas más atemorizadas del mundo”. Un alto prelado religioso dijo: “Nosotros como iglesia reconocemos que hemos fallado en dar al mundo lo que el mundo necesita”.

 

Pero amigos míos, también hoy día Dios tiene su David, este David le está dando batalla recia al gigante del pecado y lo está venciendo y decapitando en muchas vidas, este David es la manada pequeña del Señor, es el grupo de cristianos fieles que se guardan en limpieza, en santidad, que no contemporizan ni transigen con el pecado, que por su consagración y obediencia al Señor y a su Palabra no le teme a nada ni a nadie, predica sin temor ni favor, que con todo valor marcha adelante a enfrentarse al gigante del pecado no con vanas filosofías, ni con la armadura y fuerza de la carne, ni con un mal entendido ecumenismo, sino con las piedras lisas de la Palabra de Dios y la honda del Espíritu Santo. Y Goliat está siendo decapitado en muchas vidas, por la acción, el valor y el ministerio aguerrido y consagrado de estos desconocidos David que no son reconocidos ni mencionados, y son hasta menospreciados en los altos círculos eclesiásticos, pero que son los que le están dando dura batalla al Goliat del pecado.

 

Esta es una guerra espiritual y las armas de esta milicia no son carnales, sino espirituales, pues no es con ejército ni con fuerza, mas con mi Espíritu ha dicho el Señor, porque ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, mas con poder y demostración del Espíritu Santo. Las armas de la Iglesia son el poder glorioso del Espíritu Santo y los Dones milagrosos del Espíritu Santo.

 

Amigos míos y es el humilde David de los verdaderos cristianos que está derrotando a Goliat y mientras los grandes no se arrepientan delante de Dios, seguirán siendo derrotados por Satanás y grande será su ruina.

 

Amados, sigamos enfrentándonos y venciendo al pecado, al desorden moral, al pecado en todas sus manifestaciones con las palabras de David: “Yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos”, y la victoria será siempre nuestra.

 

Amado lector, ¿deseas ahora que el gigante del pecado y del vicio que te esclaviza y te destruye sea decapitado en tu vida por nuestro David, el Señor Jesucristo? Entonces, acéptale ahora mismo. Amén.

¡El evento más esperado en Lima Perú! XXII Convención Nacional del Movimiento Misionero Mundial del 15 al 20 de Mayo – Estadio San Marcos

Movimiento Misionero Mundial

La verdadera libertad

La verdadera libertad

Es frecuente escuchar sobre la violación de los derechos humanos y el intento de instituciones internacionales, lideres comunitarios y religiosos para que las personas sean libres, sin distingo de raza o color.

Sin embargo, otro tipo de esclavitud azota nuestras generaciones, pues hay esclavos de la rutina, del afán, de la ansiedad, de los pensamientos y sentimientos de soledad, la depresión y la amargura, los cuales asaltan las mentes en búsqueda de escapes o salidas rápidas, y en algunos casos, el suicidio como alternativa.

 

Jesús dijo: “Si permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” Juan 8:31-32. Esa verdad descansa en el hecho de que Dios propició un camino para salvar y sanar al hombre, dándole sentido y esperanza.

 

Fuente:parcelacristiana.foroactivo.com

Su compañía nos garantiza la derrota a la soledad; su amor nos da la victoria sobre la depresión y su fidelidad nos garantiza que nada nos faltará pudiendo así derrotar la ansiedad.

 

La Humillación precede la exaltación

La Humillación precede la exaltación

Rev. Enrique Centeno

Job sufrió grandes pruebas y aflicciones. En medio de su crisis se acercaron sus amigos para consolarle; pero estos juzgando su condición a simple vista, lo acusaron de inicuo y pecador, alegando que sus padecimientos eran el resultado de su maldad.

El Libro de Job es considerado el más antiguo de las Escrituras. El mismo contiene un raudal de enseñanzas hermosas para todas las épocas.

Job patriarca contemporáneo con Abraham, sufrió grandes pruebas y aflicciones. En medio de su crisis se acercaron sus amigos para consolarle; pero estos juzgando su condición a simple vista, lo acusaron de inicuo y pecador, alegando que sus padecimientos eran el resultado de su maldad. Hoy conocemos que Job estaba siendo probado. Es por eso que al juzgar casos ajenos, debemos ser cuidadosos y considerar las enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo que nos exhortan a considerar el consejo de Bildad, unos de los amigos de Job, encontramos seis verdades derivadas de su consejo y en las que podemos meditar.

Estas enseñanzas son las siguientes:

1. BÚSQUEDA DE DIOS

“Si tú de mañana buscares de Dios” (Job 8:5a). ¿Qué es buscar de Dios? Es acercarse diligentemente a Dios, es anhelar que su presencia  trabaje profundamente en nuestro corazón. Buscar la presencia de Dios debe ser incalculable valor para todo cristiano. El salmista expresa en el Salmo 16:11, leemos: “En tu presencia hay plenitud de gozo, delicias a tu diestra para siempre.”

Los momentos más agradables para buscar el rostro y la presencia de Dios son en las primeras horas de la mañana. En estas primeras horas, la mente está despejada y estamos en mejor disposición; pero esto no quiere decir que es el momento exclusivo, podemos buscarlo en cualquier instante. Entrar en el secreto de Dios es una experiencia incalculable. Que nuestro primer saludo sea a nuestro Padre Celestial. Busquemos su guianza, su dirección, su consejo, su rostro. Oremos para que su presencia sea una realidad a través de todo nuestro caminar diario.

2. ROGAR AL DIOS TODOPODEROSO

“Y rogares al Todopoderoso.” (Job 8:5b). Ruego es suplica, petición, clamor, oración. Cuando no conocíamos al Dios Salvador clamábamos a dioses muertos de madera, de metal, yeso o estampilla. Al escuchar las Buenas Nuevas de Salvación, y al creer en la Palabra, fuimos sacados de las tinieblas, de la muerte espiritual, a la luz y vida de Cristo. Salimos del paganismo, de la Idolatría, para conocer y servir al Dios vivo. El Dios que hizo los cielos y la tierra y todas las cosas que existen.

3. LIMPIEZA Y RECTITUD

“Si fueres limpio y recto” (Job 8:6a). Limpio significa: exento de toda contaminación, suciedad, impureza, impiedad, corrupción e inmundicia. Dios quiere vidas limpias para su servicio, quiere labios limpios de toda crítica, censura, sarcasmos, murmuración, pecados de la lengua, los cuales son estorbo e impedimento para que Dios pueda glorificarse y manifestarse en medio de su pueblo. La murmuración es una plaga que afecta mucho al pueblo de Dios. Queda un gran trabajo evangelístico y misionero que realizar sobre la tierra. Dios está demandando y exigiendo que sus siervos vivan vidas íntegras, consagradas, rectas y apartadas de toda iniquidad; para Él cumplir sus propósitos. El sinónimo de recto es justo, de íntegra conducta, lealtad a los principios, verdad y justicia. “Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de toda iniquidad todo aquel que invoque el nombre del Cristo.” (2 Timoteo 2:19).

4. DIOS SE LEVANTARÁ A AYUDARNOS, A FAVORECERNOS

“Ciertamente luego se despertará por ti” (Job 8:6b). El apóstol Pablo dijo: “¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Romanos 8:31). Bildad no sabía que el diablo había recibido el permiso de Dios para que fuera probado; por lo tanto aconsejaba a Job pensando que necesitaba humillarse y arrepentirse de su maldad. Nosotros no sabemos que está detrás de cada situación y circunstancia que nos acontece, ¿qué es lo que sucede realmente? La Biblia dice: “No tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.” (Efesios 6:12). Podrán levantarse el diablo, los demonios, el infierno y tormentas en contra nuestra; pero no importa, porque la Palabra de Dios dice: “Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón; aunque contra mí se levante guerra, yo estaré confiado.” (Salmo 27:3). Dios está de nuestra parte, a nuestro favor. Él está presto para ayudarnos en toda circunstancia y ha prometido no dejarnos solos.

5. NOS HARÁ PROSPERAR Y HARÁ PROSPERA NUESTRA MORADA DE TU JUSTICIA

“Y hará próspera la morada de tu justicia.” (Job 8:6c). Dios traerá prosperidad y bendición. Bildad creía que si Job seguía estos sencillos pasos de humillación y reconocimiento delante de Dios, entonces la salud, el hogar, la paz, las bendiciones materiales volverían a Job; como sucedió posteriormente.  Así dice el Señor hoy, confía y espera en Él, que Él ciertamente hará. Aprendamos a depender y depositarnos en sus amorosos brazos de bondad. Dios es el Padre proveedor de todas y cada una de nuestras necesidades.

6. DIOS MIRA NUESTRA HUMILLACIÓN

“Y aunque tu principio haya sido pequeño” (Job 8:7). Prácticamente Job iba comenzar en cero, pero Dios no carece de recursos. Él es el dueño del oro, la plata y de todo lo que existe. Todo comienzo es difícil y pequeño. Muchas veces quisiéramos evitar los comienzos. Debemos saber que es peligroso cuando estamos iniciando alguna labor, empresa, trabajo, Iglesia, o ministerio y de la noche a la mañana alcanzamos una bendición gigantesca, porque esto podría constituirse en maldición. Todo en la vida requiere un proceso que va de lo diminuto (pequeño) a lo grande después que vencemos en medio de las pruebas, de las luchas, de las dificultades o pequeñeces, el Señor nos asciende y nos envía Su bendición.

Cuando parece que la bendición está causando daño, el Señor permite una pruebita, para que nos volvamos al que nos bendice. En medio de la bendición, Dios permite circunstancias que nos lleven a humillarnos delante de Su presencia. Luego de la prueba, siempre vendrá la bendición.

Amado lector, es muy importante que fijemos nuestros ojos en nuestro amado Señor y Salvador, humillándonos cada día ante Su presencia, reconociéndole en todos nuestros caminos para que Él nos exalte con su exaltación santa, buena y abundante. Exaltación que no produce en nosotros antagonismo ni arrogancia, sino por el contrario, nos mantiene atribuyéndolo a Dios toda la gloria, la honra y el honor. Amén.

Violines que hablan de terror y salvación para los músicos judíos de los campos nazis

Violines que hablan de terror y salvación para los músicos judíos de los campos nazis

‘Violins of Hope’ (Violines de esperanza) está constituida por instrumentos pertenecientes a músicos judíos prisioneros en los campos de concentración nazis.

 La Universidad de Carolina del Norte, en Charlotte (EE UU), es sede es estos días de una particular e impactante exposición. Se trata de ‘Violins of Hope’ (Violines de esperanza), constituida por instrumentos pertenecientes a músicos judíos prisioneros en los campos de concentración nazis. Algunos de ellos fueron asesinados, pero otros -y también sus familiares- salvaron la vida gracias a los violines, ya que los verdugos encargaban a los músicos que tocaran para tener un ‘entretenimiento’. A veces les obligaban a interpretar canciones alegres mientras asesinaban a otros detenidos en las cámaras de gas.

La muestra – que concluye este martes- no sólo exhibe los instrumentos musicales, sino que cuenta su historia y, mediante un programa de actividades complementarias, permite escuchar cómo suenan. Por ejemplo, el pasado sábado tuvo lugar un concierto de la Sinfónica de Charlotte en el que fueron utilizados los 18 violines. Como solista actuó el israelí Sholomo Mintz.

 HISTORIA DE LOS VIOLINES
Algunos de los violines que forman la muestra sonaron antes y después de la II Guerra Mundial en campos de concentración nazis, entre ellos Auschwitz, el mayor centro de exterminio, con entre 1,5 y 2,5 millones de muertes.

Otros instrumentos mostrados en Violins of Hope eran utilizados para tocar música klezmer, un género del folklore musical judío empleado en bodas, bailes y otras celebraciones. Fue muy popular entre las comunidades judías del este de Europa, desapareció casi totalmente a raíz del Holocausto y ha experimentado un notable renacimiento a partir de los años ochenta del siglo XX. Es la primera vez que Violins of Hope llega al continente americano. La exposición fue presentada por primera vez en 2008 en Jerusalén (Israel) y dos años más tarde se exhibió en Sion (Suiza).

 EL LUTIER RESTAURADOR
 Los 18 violines fueron restaurados por el lutier Amnon Weinstein, de 73 años, que perdió a unos 400 miembros de su familia en los campos de aniquilamiento . Él opina que estos violines son un buen instrumento educativo. “No puedes traer de regreso a los muertos, pero los violines hablan por ellos”, señala el artesano, cuyos padres lograron escapar a tiempo para establecerse en Palestina en 1938.

Weinstein comenzó con el proyecto en la década de los noventa, pero el verdadero inicio se remonta a finales de la Guerra Mundial, cuando el padre del lutier, Moshe, que también fabricaba violines, empezó a recibir instrumentos de músicos judíos de la Orquesta Filarmónica de Palestina -en aquel tiempo Israel no existía como país y ambos pueblos convivían en la zona-.

Moshe recibía siempre la misma petición: “Cómpreme el violín o lo destruiré”. La mayoría de los violines estaban fabricados en Alemania y los músicos a cuyas manos habían llegado no querían saber nada del país tras las atrocidades nazis

 CELEBRANDO LA VIDA

 Moshe Weinstein compraba los instrumentos y los almacenaba, hasta que Amnon le hizo ver que algunos habían salvado la vida de los músicos y sus familias.  El pequeño de los Weisntein restauró un violín, luego otro. Su labor empezó a ser conocida y le trajeron más. Hasta ahora ha restaurado 30. Los 18 que expone tienen que ver con la palabra hebrea para ese número, chai, que también significa vida.

Algunas de las piezas que le llegan no son restauradas, como el violín que recibió hace poco, con una esvástica y la frase ‘Heil Hitler 1936’ talladas en la madera.La exposición ha sido apadrinada por el banco Wells Fargo, una de las entidades financieras más poderosas y criticadas de los EE UU por sus prácticas abusivas.

Secretos para el Crecimiento


Llegar a la estatura debida no es algo que sucede nada más porque sí; implica vivir una serie de etapas, pasar una serie de pasos, favorecer el desarrollo de ciertas condiciones y entonces sí, el crecimiento se da. Lo mismo sucede con el crecimiento espiritual.

Existen algunas condiciones que se deben dar naturalmente en nuestra vida como creyentes para que podamos crecer de acuerdo a la voluntad de Dios:

I-      Devocional

 1-   Oración: la Palabra de Dios nos habla de la importancia de madrugar para buscar a Dios antes que cualquier otra cosa (Prov. 8:17); cuando nos acercamos a Dios en oración debemos hacerlo con fe (Heb. 11:6). Orar no es sólo pedir, implica acercarnos a Dios con acción de gracias y con alabanza (Fil. 4:6). Ahora, ¿para qué oramos? Oramos para confesión (Prov. 28:13); para peticiones (Stgo. 4:2 y 3); para dar gracias (1ª Tes. 5:18). Es bueno además, escribir nuestras necesidades para recordarlas, al mismo tiempo que escribimos lo que ya hizo Dios para bendecirlo y alabarle. Es importante recordar que debemos orar al Padre (Juan 15:16), orar con fe (Mat. 21:22, orar conforme a su voluntad (1ª Juan 5:14 y 15), orar con ayuda del Espíritu Santo (Rom. 8:26), en todo tiempo (Ef. 6:18), en todo lugar (Mar. 1:35), orar por otros (1ª Tim. 2:1) y orar de acuerdo a la Palabra de Dios (Stgo. 4:3).

2-   Leer la Biblia: empezar con el evangelio de Juan, Salmos y Proverbios; leer también algún buen libro cristiano; hacer anotaciones de los pasajes donde Dios nos hable.

3-   Buscar la guía de Dios en todo: ver Juan 16:13, Rom. 8:14, Sal. 37:23 y Stgo. 1:25

 II-      Reunirnos con otros creyentes: ver Hech. 2:42 y Heb. 10:25

III-  Servir a Dios: ver Prov. 11:30 y Mat. 4:19

IV-    Resistir al diablo: ver Stgo. 4:7, 1ª Juan 4:4, 2ª Tim. 2:19 y Ef. 5:18

Si estamos teniendo nuestro devocional diario, si nos reunimos con otros creyentes para tener comunión, si servimos a Dios y resistimos al enemigo en nuestras vidas, estaremos creciendo en nuestro caminar con Dios.

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