Henri Dunant, el creador de la Cruz Roja

El anuncio de que Cruz Roja ha recibido el premio Príncipe de Asturias tiene lugar en unos momentos en que pocas personas conocen la personalidad de su fundador, un hombre de profunda impronta cristiana y ejemplar desprendimiento.

En 1828, veía la primera luz en Suiza un joven llamado Henri Dunant.

Procedente de una familia profundamente protestante que le imbuyó desde los primeros años un hondo amor por las enseñanzas de Jesús.

Siendo niño, Henri ganó en la escuela el premio a la piedad y, pocos años después, se convirtió en un ávido oyente de los sermones de Louis Gaussen, un predicador que fundaría la Société Evangélique y la Facultad libre del oratorio.

Gaussen insistía en vivir el Evangelio dotando de especial valor a la práctica de la caridad y su influencia en Dunant fue decisiva.

Con tan solo veinte años, Dunant contribuyó a la fundación de la denominada Reunión de los jueves, unos encuentros en los que los jóvenes asumían tareas caritativas.

En el curso de los años siguientes, tendió puentes hacia organizaciones juveniles semejantes como la YMCA fundada en 1844 por George Williams. En agosto de 1855, incluso logró unir a varias de estas organizaciones juveniles en un encuentro que tuvo lugar en París.

El 24 de junio de 1859, Dunant se encontraba de camino para entrevistarse con Napoleón III . Su propósito era lograr el permiso imperial para poder enviar misioneros protestantes a Argelia, a la sazón colonia francesa.

Hasta ese momento, las autoridades galas se habían mostrado muy reticentes frente a la idea de que aquellos misioneros desarrollaran su actividad en territorio francés aunque también se ocuparan de tareas humanitarias.

Poco podía imaginarse Dunant que, al día siguiente, sería testigo directo de la batalla de Solferino en la que cuarenta mil soldados cayeron muertos o heridos.

Dunant comprobó con horror que  nadie atendía a los heridos  por temor a que fingieran estarlo y atacaran a los que acudieran a socorrerlos. Abrumado por aquella experiencia, Dunant escribió  Recuerdo de Solferino  que fue publicado en noviembre de 1862.

En octubre de 1863, se reunieron en Ginebra treinta y un delegados de dieciséis naciones para discutir su visión.  Dunant abogó por la creación de una organización absolutamente neutral cuyas actividades humanitarias fueran aceptadas por todos los beligerantes. Fue así como se optó por diseñar una bandera que era la de Suiza, la patria de Dunant, con los colores invertidos. Acababa de nacer la Cruz Roja.

En agosto de 1864, Dunant lograba además que doce naciones firmaran la Primera convención de Ginebra, inicio del derecho humanitario de guerra.

Sin embargo, Dunant, que tanto éxito había tenido en sus actividades caritativas, no tuvo uno similar con los negocios. Con treinta nueve años estaba totalmente arruinado y se vio obligado a abandonar Ginebra.

En 1887, regresó a Suiza donde un periodista oyó hablar de él y decidió sacarlo del olvido. Lo consiguió y  en 1901, Dunant recibió el primer Premio Nobel de la paz .

Dunant no aprovechó un solo céntimo del premio para si mismo. Entregó buena parte de la cantidad para la fundación de un hospital para pobres en Heiden y el resto lo distribuyó entre instituciones caritativas de Noruega y Suiza.

Murió pobre en 1910, pero, seguramente, con la certeza de que, como enseñó su maestro Jesús, había amasado una fortuna en los cielos.

 Autores: César Vidal Manzanares

Fuentes: La Razón©Protestante Digital 2012

Anuncios

Camerún: Tribus tendrán evangelio en su idioma

Unas 240 millones de personas alrededor del mundo no tienen la Biblia en su propio idioma. Durante décadas Traductores Bíblicos Wycliffe ha estado trabajando para eliminar ese número.

Ubicado en la costa occidental del África Central, Camerún alberga a 19 millones de personas.

El inglés y francés son los idiomas “oficiales” pero unos 280 grupos lingüísticos se esparcen por todo el país.

Cuarenta por ciento de la población aquí son cristianos – aunque la mayoría no puede leer la Biblia en su lengua natal.

La Biblia dice que Dios reunirá a gente de cada nación, cada tribu y cada lengua, bueno, parte de eso se está cumpliendo aquí en este pueblo en Camerún donde la palabra de Dios está siendo traducida al Yambeta que es el idioma nativo de la gente aquí.

Babetta

En el remoto pueblo de Babetta, la vida es simple.

Especialmente a la hora de comunicarse. La lengua nativa del Yambeta usualmente es hablada…hasta ahora.

En una pequeña habitación los traductores bíblicos trabajan todo el día traduciendo el evangelio a su lengua materna.

Leonardo Bolioki es el principal traductor. “Estamos felices de entender la palabra de Dios en nuestro propio idioma”.

Este trabajo está cercano al corazón del Presidente de Wycliffe Bobs Creson. Por casi 10 el y su esposa sirvieron como misioneros en Camerún.

El dice que el trabajo de traducción bíblica ha cambiado dramáticamente en los últimos 20 años. “Creo que lo que me más me llega es ver el numero de camerunenses tomando liderazgo en el proceso de traducción bíblica aquí. Es diferente de lo que era hace algunos años”.

George Shutlz, Coordinador Programa de Traducción, ayuda a entrenar camerunenses para el trabajo de traducción. “Les da un gran sentido de orgullo y de pertenencia”.

Efi Tembon es Director de la Asociación de Entrenamiento y Educación Bíblica de Camerún. El dice que la traducción bíblica es sólo parte de la historia.

“La mayoría de los lenguajes nunca antes han sido escritos, nunca tuvieron alfabeto, no han tenido un solo libro en ese lenguaje. Así que cuando empezamos a trabajar enviamos a un lingüista a estudiar el lenguaje, sacar un alfabeto con un sistema de escritura y comenzar a hacer libros de lectura y escritura para ayudar a la gente a leer y escribir”.

Aquí están trabajando en traducir la Biblia al tunen – y están trabajando en el libro de Apocalipsis en el idioma tunen.

Ayuda tecnológica

Otro gran cambio es el rol de la tecnología. Aquí, los traductores usan tecnología satelital portátil para colaborar con expertos en otras partes del mundo.

De la traducción se pasa a la transmisión. Además de leer la escritura, la gente está escuchando la palabra en su idioma mediante el programa “fe viene por el oír”.

“En África la gente prefiere escuchar a leer. Muchas veces grabamos el Nuevo Testamento desde Mateo a Apocalipsis y luego vamos al campo y los escuchamos en grupos en iglesias, cuartos, casas y la gente se reúne a escuchar la palabra y discutirla”, dice Ambassa Apolinaire.

Los pastores locales dicen que tener la palabra de Dios en un idioma que ellos pueden entender es una gran bendición.

“Cuando fui al instituto bíblico estudié la palabra de Dios en francés y pensaba que la dominaba. Ahora el poder hablar, leer, escribir y aún predicar en mi propio idioma. Es un orgullo”, dice el pastor Georges Mossasso.

Tembon tiene gratos recuerdos, “fui a una iglesia y estaban haciendo el servicio en su propio idioma, cantaban en su idioma y predicaron en su idioma. Yo no entendía lo que decían pero cuando vi los rostros de la gente supe que Dios estaba en ese lugar porque había gozo en sus rostros”.

Los traductores dicen que eso hace que su trabajo valga la pena.

“Fue muy agradable terminar el nuevo testamento porque pude ver el anhelo en las iglesias de la gente que deseaba tenerlo. Pude ver el anhelo en los individuos de recibir el nuevo testamento”, señala Peter, uno de los traductores.

Paul también es traductor y comparte lo que significa este trabajo. “He escuchado gente decir que ser traductor es tanto una distinción como una aflicción. El gozo de hacerlo y el gozo de ver a la gente leer la palabra de Dios y entenderla nos ayuda a sobrellevar las dificultades que pueda haber”.

Mientras tanto, Leonardo y su equipo han completado casi el 60 por ciento del nuevo testamento en Yambeta.

El espera el día que pueda leer las escrituras en su lengua natal y compartirla con otros.

“Estaré muy feliz”, dice Bolioki.

¿Podrá la Iglesia evangelizar a todo el mundo en nuestros días?

¿Podrá la Iglesia evangelizar a todo el mundo en nuestros días?

Rev. Luis M. Ortiz

La respuesta es firme y categórica: ¡Sí puede! ¿Cómo puede hacerlo, siguiendo qué plan, o usando qué método?

A lo largo de la historia de la Iglesia se han seguido muchos planes, se han usado muchos métodos. Sin embargo, el mundo no ha sido evangelizado.

Pero hay un plan único que es el que realmente produce los mejores resultados, los resultados anhelados y permanentes; no hay otro plan tan efectivo, tan eficaz, tan extraordinario que el plan recomendado por nuestro Señor Jesucristo en el libro de los Hechos 1:8, que dice: “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.” La Iglesia al principio no se lanzó a la evangelización del mundo sin antes seguir al pie de la letra el plan ordenado por Cristo.

Y se quedaron en Jerusalén hasta que fueron investidos del poder de lo alto, y cuando recibieron esta envestidura del poder del Espíritu Santo comenzaron a ser testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra. Y fue precisamente por esta investidura de poder en la Iglesia apostólica que en el libro de los Hechos hallamos una corriente interminable de milagros y maravillas que respaldaban e impulsaban eficazmente la evangelización del mundo.

Y fue recisamente por esta investidura de poder que esta poderosa Iglesia durante los treinta y dos años que transcurrieron, desde el día de Pentecostés hasta que finaliza el libro de los Hechos, evangelizó a casi todo el mundo conocido. En Hechos 19:10 leemos: “de manera que todos los que habitaban en Asia, judíos y griegos, oyeron la Palabra del Señor Jesús.” También dice en Colosenses 1:5-6 leemos: “cual ya habéis oído por la Palabra verdadera del Evangelio, que ha llegado hasta vosotros, así como a todo el mundo”.

El propósito fundamental y casi único de recibir esta investidura de poder del Espíritu Santo es para hacerse testigos eficaces de la Venida del Señor y de Su Evangelio; dicho de otro modo no se puede ser un testigo verdadero y eficaz del Evangelio sin la investidura de poder de lo alto. Tampoco habrá verdadera y completa evangelización del mundo sin la plenitud y el poder del Espíritu Santo.

Hablando de la total evangelización del mundo y de la participación de sus verdaderos testigos llenos del poder del Espíritu Santo, Jesús dice: “Y será predicado este Evangelio… para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.” (Mateo 24:14). Se destaca en este versículo una vez más que el mundo será totalmente evangelizado para testimonio, esto es por los verdaderos testigos llenos del poder del Espíritu Santo. Un testigo del Señor tiene que testificar, tiene que hablar y debe hacerlo lleno del Espíritu Santo; si habla sin el poder, sin la investidura, sin la potestad del Espíritu Santo, su testimonio, sus palabras son vacías y sin fruto; y desde luego no es un verdadero testigo de Jesucristo.

Por esto San Pablo que podía usar métodos distintos para evangelizar, que podía recurrir a muchos recursos humanos, que podía impresionar con su sabiduría humana, con su amplísima cultura y con sus doctorados; que podía montar buenos espectáculos, dramas y comedias; que en muchas ciudades podía intervenir exitosamente en la política, y salir electo alcalde, y buscarle empleo a los cristianos; que con su preparación académica podía fundar universidades para doctorar a los pastores; o podía tomar a su ayudante el médico Lucas, y podía establecer dispensarios, policlínicos y hospitales para los pobres, etc. Pero este gran paladín del Evangelio nada de esto hizo, aunque tenía la capacidad para hacerlo, mas él se dio cuenta que para evangelizar al mundo, para ganar almas para Cristo, tenía que ser por el testimonio, por la predicación ungida por el Espíritu Santo.

Pablo escribe a los corintios de la siguiente manera: “Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría. Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado. Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.” (1 Corintios 2:1-5). “Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.” (1 Corintios 2:12-14).

De manera amados, que como único la Iglesia puede evangelizar a todo el mundo en nuestros días es por el poder, la plenitud, la unción, la potencia, la investidura, el bautismo del Espíritu Santo; ese es el único método bíblico y eficaz, de esto se están dando cuenta muchos líderes evangélicos y muchas iglesias, y están buscando y recibiendo este poder de Pentecostés. Amados, positivamente como único, la Iglesia puede hoy evangelizar a todo el mundo es con el poder y el fuego del Espíritu Santo. “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.” (Zacarías 4:6).

Si no lo ha recibido es para usted, pues, el apóstol Pedro dice: “Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.” (Hechos 2:39). Si ya lo recibió debe mantenerse lleno del Espíritu Santo y debe actuar como un fiel testigo de Cristo evangelizando y ganando almas para el reino de los cielos.

Amigo, si no se ha rendido al Señor puede y debe hacerlo en este instante y el Señor le va a salvar, le va perdonar de sus pecados y aun le puede bautizar con el Espíritu Santo, pues, dice la Biblia: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.” (Hechos 2:38). Amén.

Historia de nuestros Himnos (2)

Historia de nuestros Himnos (2)

Bellas melodías compuestas por hombres y mujeres de Dios. Se nota en su música y letra la inspiración divina de nuestro Creador. CHARLES WESLEY (1707–1788)

El penúltimo hijo de una familia de 19 hijos, Charles fue uno de los instrumentos humanos, junto con su hermano, John, que Dios usó para impulsar el Gran Avivamiento que transformó Inglaterra. Su primer intento de evangelizar a una tribu de indígenas en Norteamérica fracasó, pues los hermanos Wesley predicaban, pero realmente no conocían a Dios personalmente. De regreso a su país, se dieron cuenta de su necesidad espiritual durante una reunión de oración y se convirtieron al Señor. De allí en adelante predicaron con fervor, usando la música también para comunicar el mensaje bíblico.

Charles fue el autor de más de 6.500 himnos, algunos de los cuales cantamos hoy, tales como: “Oh que tuviera”, “Maravilloso es el gran amor”, “Oíd un son en alta esfera”, “Cariñoso Salvador” y “Con las nubes viene Cristo”.

WILLIAM COWPER (1731-1800)

Hace más de 250 años William Cowper nació en Inglaterra. Su padre fue el capellán del Rey Jorge II y su madre era de la familia real. A pesar de esto, la vida del joven Cowper no fue feliz. A la edad de seis años su delicada salud se empeoró con la muerte de su madre. Su padre le obligó a estudiar leyes, pero al enfrentar los exámenes finales sufrió una crisis nerviosa. Intentó suicidarse varias veces: tomó una sobredosis de droga, quiso tirarse de un puente y se abalanzó sobre un cuchillo. Por fin trató de ahorcarse, pero lo rescataron a tiempo y fue internado en un sanatorio. Allí, William descubrió el capítulo 3 de Romanos, y las palabras, “siendo justificados gratuitamente por su gracia mediante la redención… que es en Cristo Jesús… por medio de la fe en su sangre”. Entendió que Cristo fue crucificado por él, y recibió el perdón de sus pecados.

Llegó a ser amigo y colaborador del ilustre John Newton y se destacó como uno de los mejores poetas de su época. Hoy se le recuerda por sus grandes himnos entre los que se encuentra: “Hay un Precioso Manantial”.

WILLIAM B. BRADBURY (1816-1868)

Este compositor es especialmente conocido por su amor a los niños. A través de su vida se dedicó a formar coros infantiles, hasta de 1.000 voces para alabar a Dios.

Siempre muy activo, William fabricaba pianos y logró que se incluyera la música en el programa de las escuelas públicas de su ciudad. Escribió 59 colecciones de cánticos, introduciendo un nuevo estilo sencillo y alegre que él había conocido en un viaje a Suiza. La música de “Cristo me ama, me ama a mí” es obra de Bradbury. Los niños de todo el mundo lo cantan en diversos idiomas.

Entre los músicos es conocido con el título de “China” porque usa solo 5 notas (Escala Pentatónica), y por lo tanto, el coro ha sido muy apreciado por la niñez de Asia. Escribió la música para los himnos “Santo, Santo, Grande Eterno Dios”, “Cristo cual pastor”, “Tal como soy”, “Me guía Él, con cuanto amor”, “No te dé temor hablar por Cristo”, “Dulce oración”, entre otros.

WILLIAM ROBERT ADELL (1883-1975)

El joven agricultor laboraba de muy buena voluntad para sostener a su madre. Con el tiempo, llegó a ser maestro albañil y tuvo la oportunidad de servir como misionero en Guatemala, junto con su señora.

Dios usó a Roberto para escribir materiales para la escuela dominical y para traducir o componer unos 200 himnos en español, entre ellos: “Maravillosa Gracia” y “Oh, amor de Dios”. Al final de su vida, ya ciego, escribió el siguiente testimonio: “Considero que todo lo que he hecho es muy ordinario, excepto mi servicio para Dios. Con todo, hoy parece ser muy poco. Pero muero consciente de que ‘Por la gracia de Dios soy lo que soy’. En esta transición voy con gozo a su presencia, caminando con mi Salvador a la mansión de mi Padre celestial”.

Sociedades Bíblicas Unidas lanza la Biblia en formato digital (eBooks)

Miami, EE.UU.- Las Sociedades Bíblicas Unidas (SBU) están en un proceso acelerado de conversión de sus Biblias en eBooks. Así lo afirmó Melvin Rivera Velázquez, Secretario de Área de las Américas de Sociedades Bíblicas Unidas (SBU), quien se ha especializado en nuevas tecnologías.

Rivera Velázquez lidera a las 28 Sociedades Bíblicas de las Américas para que trabajen unidas y logren la misión de la entidad, es decir, que la palabra de Dios esté al alcance de todos al precio que la gente pueda pagar, en el formato adecuado y en el idioma que puedan entender.

Precisamente aquello de ‘formato adecuado’ incluye cada vez más el formato digital. Luego de tres años de estudio, las SBU están iniciando la implementación de un plan para actualizar la fraternidad a los tiempos actuales. “Este año estamos definiendo el plan final para trabajar en un mundo globalizado de una manera más eficiente, creativa y -como todos los ministerios- hacerlo con menos recursos”, expresó Melvin Rivera.

Justamente él es el encargado de liderar la parte de la planificación para ayudar a las SB en todo el mundo a entrar al mundo digital y reforzar la creatividad unida en publicaciones. “Estamos trabajando en una comisión formada por líderes de los cinco continentes examinando las implicaciones y definiendo una estrategia mundial”, señaló Rivera.

En el área de las Américas la transición ya se ha iniciado. El mes de marzo se reunirán en Puerto Rico los directores de las 21 Sociedades Bíblicas de habla hispana para discutir la estrategia digital que será lanzada en los siguientes meses. “Estamos en un proceso acelerado de conversión de nuestras Biblias en eBooks y aplicaciones. Vemos el reto del libro electrónico y las aplicaciones como la oportunidad misionera más grande de los últimos doscientos años”, afirma Rivera. P.D.

AcontecerCristiano.net

En tu abatimiento busca las Alturas

En tu abatimiento busca las Alturas

Hna. Carmen Valencia de Martínez

“Y David se quedó en el desierto en lugares fuertes, y habitaba en un monte en el desierto de Zif; y lo buscaba Saúl todos los días, pero Dios no lo entregó en sus manos.”1 Samuel 23:14.

David fue un hombre que amó y sirvió a Dios aun en las más adversas circunstancias. David no se soltó de la mano del Señor ni en medio de sus fallas, ni por causa de sus pecados. Pero también en medio de ese ánimo y de esa ilusión que tenía de servir, siempre estuvo en el altar del Señor, en algunas ocasiones pidiendo perdón en otras pidiendo fortaleza y dirección de parte del Señor.

David no solamente fue un hombre bendecido por Dios, que le falló al Señor, sino uno que también fue probado. Fue llevado hasta el extremo del límite humano, hasta un momento en el que pensó que ya no podía resistir, que sus fuerzas se habían agotado, momentos en los cuales tuvo que expresar como dice el Salmo 119, leemos: “Abatida hasta el polvo está mi alma” (v.25); y más adelante: “Se deshace mi alma de ansiedad” (v.28); “desfallece mi alma” (v.81); y no solamente su alma, pues dice: “Desfallecieron mis ojos” (v.82); y hay una pregunta que presenta delante del Señor y le dice: “¿Cuándo me consolarás?” (v.82); y después de esa pregunta dice: “Porque estoy como el odre al humo” (v.83).

Una de las costumbres del pueblo antiguo era que aquellos odres de una cuerda o de un hilo lo colgaban cerca del fuego con el propósito que se secara; en otras palabras David cuando le dice al Señor mi vida está “como odre al humo”, lo que dice es: “Señor mi vida está vacía, mi vida está desgastada, mi vida está seca, mi vida está siendo inútil, no estoy cumpliendo con mi función”. David se está dirigiendo al Señor a pesar de la angustia y dolor que atraviesa, con una expresión de confianza en Dios, una expresión donde da a entender el amor que tenía por la Palabra de Dios. David dice: “Mi corazón desfallece, mis ojos desfallecen, pero mi corazón espera en tus mandamientos, mi corazón ama tu ley”.

David le dice al Señor en el Salmo 119:48, leemos: “Alzaré asimismo mis manos a tus mandamientos que amé, y meditaré en tus estatutos”; también dice: “Señor en tu misericordia concédeme tu ley”. Cada una de esas expresiones da a entender que David había llegado a un punto donde se sentía desfallecer. Pero que a pesar de estar abatido, a pesar de sentirse desgastado y vacío, nunca soltó la Palabra de Dios. David nunca dejó de aferrarse a las promesas de Dios, porque sabía que si se soltaba de la Palabra ya no había esperanza para él. A pesar de que estaba tocando hasta el polvo de la tierra, él estaba aferrado a la roca inconmovible que es la Palabra.

Uno se puede aferrar a una persona, pero llegará el momento en que Dios se lo lleve, o hasta le dé la espalda. Entendemos que no hay otro soporte tan sólido como la Palabra; porque aquel que confía en el hombre va a perecer, pero aquel que se apoya en Dios, por más que esté a rastras, en medio del dolor, en medio de la necesidad, esa persona levantará su cabeza, así no tenga fuerzas va a llegar el momento en que esa misma Palabra va a ser fortaleza para su alma, va a ser fortaleza para sus huesos. Por eso David en el Salmo 73:26 dice: “Mi carne y mi corazón desfallecen; más la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre”. Los grandes hombres de Dios del pasado y aún de este tiempo, que buscaron a Dios en medio del abatimiento, en medio del dolor, ellos supieron correr a aquel que podía hacer algo por ellos.

Hablamos ahora sobre el rey Saúl, un hombre atormentado por el odio, un hombre caído, que lo único que sentía era celos y odio en contra de David, quien era un siervo de Dios. Aunque David no estaba ejerciendo el reinado siendo elegido por Dios, todavía Saúl estaba al frente del pueblo y lo veían como una autoridad, Saúl no tenía la presencia ni la aprobación de Dios, pero estaba ocupando la posición de rey, el corazón de Saúl ya estaba descarriado, ya estaba dañado. Posiblemente en medio de la Iglesia muchas personas pueden estar haciendo cosas grandes, aparentemente muy buenas, pero tienen el corazón dañado, pero llegará el momento en que Dios decida de una vez por todas raer a esa persona y colocar en su lugar una persona fiel, uno que ame al Señor, y que entienda la magnitud del privilegio que le ha sido delegado.

Llegó un momento en que Saúl no soportó más lo que sentía por David, y dice en 1 Samuel 18: 11-12, leemos: “Y arrojó Saúl la lanza, diciendo: Enclavaré a David a la pared. Pero David lo evadió dos veces. Mas Saúl estaba temeroso de David, por cuanto Jehová estaba con él, y se había apartado de Saúl”. El odio que sentía Saúl por David, era porque sobre David había algo que Saúl ya había perdido, sobre David estaba la presencia de Dios, el poder de Dios, la unción de Dios. David no tomó la situación con sus manos, no tomó una lanza, ni lo maldijo, sencillamente hizo algo y fue huir de la presencia de Saúl.

Los hijos de Dios nunca se rebajaran al nivel del oponente, nunca se bajarán al nivel de aquel que los odia, el verdadero hijo de Dios no sabe responder con agresión cuando le han agredido. Esa persona aprende que de Dios es la venganza, que Dios toma la situación del justo. El verdadero hijo de Dios cuando viene la persecución, cuando llega la aflicción, sabrá siempre adónde debe recurrir, esa persona sabe que la ayuda y fortaleza que necesita no la encuentra en el ser humano, sólo la encontramos en Dios nuestro Señor. En el Salmo 93:4, leemos: “Jehová en las alturas es más poderoso que el estruendo de las muchas aguas, más que las recias ondas del mar”. Cuando en medio de los problemas sabemos recurrir a aquel que tiene la fuente del poder las cosas van a ser diferentes, y va a haber en nuestra vida paz en medio de la tormenta.

Pero nosotros tampoco podemos confiarnos, que a pesar de que estemos en las alturas el enemigo va a dejar de perseguirnos. En 1 Samuel 19:19 nos dice la Palabra que Saúl cuando se dio cuenta que David estaba en Naiot en Ramá salió detrás de él con el propósito de destruirlo. Nuestro enemigo nunca cesará de atacarnos, así estemos nosotros día y noche en la presencia de Dios habitando en lugares altos, con más ira atacará, con más ira atacará el hogar, con más ira atacará la congregación, porque nunca va a estar conforme ni contento viendo que usted está habitando cerca de Dios.

En 1 Samuel 23:14, leemos: “Y David se quedó en el desierto en lugares fuertes, y habitaba en un monte en el desierto de Zif; y lo buscaba Saúl todos los días, pero Dios no lo entregó en sus manos”. Algo sucede cuando aprendemos a refugiarnos en las alturas espirituales, y es que el enemigo nunca nos podrá tocar por más que quiera, podrá lanzar sus dardos, pero el Señor va a ser nuestro escudo, va a ser nuestra defensa. En Isaías 33:16 dice: “Éste habitará en las alturas; fortaleza de rocas será su lugar de refugio”. El verdadero hijo de Dios no solamente alcanza protección, sino que alcanza fortaleza y bienestar, no solamente tiene la ayuda de Dios sino que viene a ser la altura un refugio, estando allí la fortaleza de Dios no podrán perforarla, ese refugio en la presencia de Dios será muy estable y Satanás no podrá perforar esa protección.

Estando David en el desierto de Zif escribió el Salmo 11 y el primer verso es una expresión de confianza y dice: “En Jehová he confiado; ¿cómo decís a mi alma, que escape al monte cual ave?” En medio de la aflicción, en medio del abatimiento hay que recurrir a los lugares fuertes que Dios a provisto para nosotros, hay que recurrir a esa morada de rocas. David habitó en un monte en el desierto, habitó en lugares fuertes, sabía que tenía que sentirse seguro ante el ataque del enemigo. Usted no puede sentirse tranquilo sabiendo que estamos viviendo los últimos tiempos, que nos ha tocado vivir y luchar las últimas horas de esta guerra espiritual que se ha sostenido durante milenios con nuestro enemigo que es Satanás.

David sabía que era el ungido de Dios, que fue elegido como rey por Dios. No toma venganza del odio del rey, no hace nada en contra de Saúl, no toma la situación en sus manos. Porque sabía que en Saúl había una investidura de autoridad, que aunque ese hombre todavía estaba ahí, ya sabemos que estaba caído, lleno de odio, lleno de venganza, pero era el rey. Y esto hace que David no ceda a la tentación de sus compañeros de matarlo cuando le dicen: “He aquí el día de que te dijo Jehová: He aquí que entrego a tu enemigo en tu mano, y harás con él como te pareciere” (1 Samuel 24:4). Pero David dice: “Jehová me guarde de hacer tal cosa contra mi señor, el ungido de Jehová, que yo extienda mi mano contra él; porque es el ungido de Jehová” (v.6). David no lo veía como un hombre caído, lo que veía era la autoridad delegada que había en este rey.

Vamos a ver dos lugares fuertes donde en medio de la aflicción en medio del abatimiento podemos recurrir: 1) Uno de esos lugares fuertes es la oración y 2) otro lugar fuerte es la confianza en Dios en medio de la crisis.

1). LA ORACIÓN

En medio del abatimiento, en medio de la angustia, tiene que saber que hay un lugar donde puede refugiarse, donde usted puede huir, pero no por cobardía, sino para estar en el lugar fuerte donde sus pies van a estar firmes para resistir el ataque, para ser fortalecido por Dios, porque dice la Palabra en Santiago 4:7, leemos: “Resistid al diablo, y huirá de vosotros”.

La oración en la vida del cristiano es indispensable, a través de la oración usted puede contarle a Dios lo que le sucede, lo que le agobia, usted puede descansar en Él, pero cuál es la equivocación de muchos de nosotros que, en medio del abatimiento, en medio del problema recurrimos a un amigo, recurrimos quizás al líder y ya en segunda opción recurrimos a Dios que es el único que puede darnos la mano en ese momento. La oración acerca al cristiano a Dios, el hombre y la mujer que ora será una persona que no la va a desubicar la aflicción ni los problemas, por más fuerte que sea el ataque esa persona va a estar firme en la confianza que tiene en las promesas de Dios.

La oración no es un simple balbuceo donde pasamos una hora o más. Tenemos que entender que la oración es una guerra continua contra Satanás. Cuando yo me entrego a la oración, tengo que entregarme con mi mente, con mis fuerzas, con todo mi ser, tengo que entregarme en esa lucha porque de lo contrario esa oración nunca llegará a la presencia de Dios y solamente mi mente estará divagando, y nunca esa oración logrará derribar las murallas que Satanás haya levantado en contra de mi hogar, en contra aun de mi propia vida.

Las mujeres y los hombres de oración son personas sensibles, que sienten el dolor de otros, esa persona que ora cuando ve a alguien triste siente el dolor que ese hermano está pasando y en vez de señalarlo, en vez de criticarlo, llega a doblar sus rodillas, llega hacer uso de la oración. Si nosotros queremos que nuestra forma de ser o nuestro carácter sea doblegado, el único camino que hay es ser hombres y mujeres de oración.

2). LA CONFIANZA EN DIOS EN MEDIO DE LA CRISIS

La confianza encierra el esperar en Dios. Muchos en la iglesia han perdido oportunidades valiosas y grandes, han perdido ministerios, porque nunca aprendieron a esperar en Dios, solamente les cogió la impaciencia en lo espiritual y en lo material. La impaciencia siempre nos llevará a cometer errores y en ocasiones irreparables, que por más que lloremos no vamos a poder remediar las consecuencias, por no tener calma y por no aprender a estar quietos en la presencia de Dios y a esperar el momento oportuno de Dios. La persona que no sabe esperar será una que nunca va a ver sus sueños realizados, que nunca tendrá experiencias con Dios. El que aprende a esperar en Dios siempre tendrá dominada la carne, sus sentimientos y sus impulsos, esa persona no se mueve si Dios no le dirige, si Dios no ha tomado el control.

El esperar tiene que ver con el alma, tiene que ver con el corazón y no con la mente, porque con la razón nunca esa persona podrá sentirse reposada ni quieta, porque siempre estará razonando y va a estar en una desesperación constante. El esperar en Dios está ligado a la fe, porque “sin fe es imposible agradar a Dios” (Hebreos 11:6). La persona que cree lo hace con el corazón, David lo entendía así, y es por eso que dice: “Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes” (Salmo 27:13). El que ha aprendido a confiar en Dios sabrá estar rendido ante la presencia de Dios, sabrá estar quieto en la presencia de Dios, por mas difícil que sea el problema entiende lo que debe hacer, el Señor nos dice: “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios” (Salmo 46:10).

Cuando uno no sabe qué hacer, cuando no entiende la situación, solamente le resta hacer algo y es no dar un paso adelante, antes hay que estar quieto buscando la fortaleza en Dios. Dios va a tomar en sus manos esa situación, porque el esperar en Dios trae fortaleza. “Los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas” (Isaías 40:31), esa promesa es para los que aprenden a esperar en Dios. “Pero tú aumentarás mis fuerzas como las del búfalo” (Salmo 92:10), en esa fortaleza, en esa ayuda de Dios está incluida la calma que nuestro corazón necesita. El que ha confiado en Dios estará estable en sus emociones, estable en su fe, puede sentir dolor, puede llorar, pero esa persona en lo más profundo de su corazón va a decir nunca voy a renegar contra Dios, voy a estar quieto, apoyado en Dios, apoyado en Su Palabra.

La persona que aprende a esperar en Dios sabe que por más doloroso que sea la situación y por más fuerte que haya sido el golpe a su corazón eso no fue coincidencia, eso no fue mala suerte, esa persona está persuadida que si algo Dios permitió, es Dios quien ha tomado el control, entenderá que Dios tiene los hilos de su futuro, de todo su destino. Pero cuando Satanás ve que una persona aprende a esperar en Dios, entonces tiembla, y si algo le duele es ver la esperanza de un cristiano en medio del dolor, en medio de la prueba. “Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria”, 2 Corintios 4:17.

“Los que confían en Jehová son como el monte de Sion, que no se mueve, sino que permanece para siempre”, Salmo 125:1. Esa persona estará sólida, estará firme, esa persona jamás será desubicada, puede pasar la tormenta y seguirá amando a Dios. Hay un pensamiento que dice: “A veces Dios calma la tempestad, pero otras veces deja rugir la tempestad, y calma a sus hijos”. Él puede controlar la tempestad, pero también cuando Él quiere pasarnos por la tempestad dejará rugir la tempestad, dejará que lleguen los problemas pero nos garantiza calmar nuestros corazones. Nunca debe de permitir que la adversidad le haga caer, excepto de rodillas ante Dios, que es lo único que se puede permitir en medio del problema.

El brazo humano le puede fallar, esa persona en la cual se ha apoyado tiene un límite, pero el brazo de Dios permanece extendido y su fuerza no hay quien la acabe. David se fortaleció en Dios, el Salmo 71:14 dice: “Mas yo esperaré siempre, y te alabaré más y más”; en otras palabras dijo: “Yo no voy a dejarme llevar por el problema, una sola cosa voy a hacer y es esperar en Dios siempre, y voy a alabar a Dios más y más”.

Una sola cosa haga en medio del dolor busque el lugar alto, busque alturas espirituales, busque estar en lugares fuertes como es la oración, como es la confianza en Dios y su pie nunca resbalará, su hogar nunca fracasará, y verá sus ideales hechos una realidad, y verá sus sueños realizados, podrá ver los propósitos de Dios. El Señor le dice: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” (Isaías 41:10).

Amado, el Señor está a su lado, no hay porque flaquear, no hay porque decir no vuelvo a orar, solamente refúgiese en Dios, aunque vea el panorama oscuro, a través de la oración Dios hará que usted visualice una luz donde le muestre la salida.

Un misionero de nacimiento

Un misionero de nacimiento

Se llamaba Javier Duarte. A los 34 años un accidente sólo acabó con su existencia física, pero no pudo derrumbar la obra que edificó. Incansable difusor del Evangelio, predicó la Palabra del Señor en Perú y Estados Unidos.

Predicaba la Palabra de Dios de forma cotidiana. Se consideraba poco elocuente, con un carácter humilde y poco afecto a la notoriedad, lo que suplía con una entrega total a la Obra del Movimiento Misionero Mundial y un sometimiento riguroso al Evangelio del Señor. Y, para reforzar su amor incondicional a Jesucristo, en los treinta y cuatro años que duró su recorrido terrenal hizo lo que el Señor dictaminó que hiciera. Sólo ahora, a casi una década de su partida, Javier Duarte Argote se hace manifiesto y notorio a través de un justo tributo para quien en vida se ganó un lugar destacado en el anuncio de las buenas nuevas.

Nacido el 11 de octubre de 1967 en la provincia de las Tunas, en Cuba, Duarte Argote decidió desde muy pequeño en transformarse en un cristiano respetuoso de la sana doctrina. Tercero, de cuatro hijos, de la pareja conformada por Humberto Duarte y Avelina Argote, Javier en sus primeros años de vida se despuntó como un evangélico “humilde y sencillo”. Quienes lo conocieron por aquellos días afirman que era un muchacho callado, de pocas palabras, pero de una fe poderosa como un grito ensordecedor. Su padre, quien laboraba como chofer interprovincial en ese momento, junto a su mujer le inculcó la confianza en Cristo y pudo disfrutar de una niñez tranquila y apacible bajo los designios de Dios.

Rumbo a La Habana

Luego de una infancia y adolescencia timbradas por la paz, su fe evangélica, debido al régimen político y social gobernantes en su isla, lo colocó en medio de una disyuntiva cuando aspiraba a estudiar ingeniería eléctrica en los primeros años de los ochenta. El dilema, planteado por los funcionarios gubernamentales de su ciudad natal, lo obligó a elegir entre sus convicciones cristianas y los estudios universitarios. Entonces fue que optó por Dios y se vio obligado a emigrar a La Habana para seguir una carrera técnica en suelos y agroquímica. “Prefiero estudiar otra cosa antes que renunciar a mi fe”, repitió una y otra vez antes de marcharse a la capital de Cuba donde continuaría al lado del poder salvador de Dios.

En La Habana, mientras el planeta observaba el final de la “Guerra Fría” entre Estados Unidos y la Unión Soviética, el compromiso de Duarte con Dios se hizo más ferviente. Entretanto se dedicaba a terminar sus estudios técnicos, en 1985, conoció a Priscila Vizcay, una mujer de fe, en un templo de la capital cubana y gracias a ello completaría su alianza con el Señor. Porque de aquel encuentro, predeterminado por el Salvador, se gestaría un feliz matrimonio que compartió el amor por Jesucristo y que se materializó en 31 de octubre de 1987. Una unión que, del mismo modo, certificó el poder de la oración y el valor del sometimiento de dos cristianos que dejaron en las manos de Jesús sus vidas y fueron premiados con creces por el Señor.

Aunque fue un ciudadano cubano ejemplar, que sólo se dedicó a la causa de Cristo y a trabajar como cualquier otra persona más, la vida de este cristiano no estuvo al margen de las rigurosas restricciones ideológicas impuestas en su país. Según su esposa Priscila Vizcay, testigo de los acontecimientos, Javier fue víctima de hostigamientos y persecución por ser creyente de la fe cristiana. Sus actividades y reuniones fueron observadas por el gobierno de la isla y se le prohibió predicar la Palabra de Dios por las calles y en los espacios públicos. Debido a ello, a la pareja Duarte-Vizcay no le quedó más alternativa que salir de territorio cubano el 12 de abril de 1989 con destino a Perú.

Mollendo, New Orleans, Miami…

Instalado junto a su familia en la parte occidente de América del Sur, donde fue recibido por el reverendo Rodolfo González Cruz, recién allí Javier concretó su idea de ser misionero de la Obra de Dios. Sin limitaciones ni impedimentos de ningún tipo, Duarte se unió al Movimiento Misionero Mundial del Perú y al poco tiempo partió a la ciudad de Arequipa, en la que se encontraban los padres de su esposa, a fin de emprender la tarea señalada para él por Jesucristo. Después, siempre guiado por el Señor, recaló en la ciudad costera de Mollendo, en la que el cristianismo estaba ausente y reinaba la vida mundana, e inició un ministerio fértil.

Sin embargo, al pie del Océano Pacífico, el hombre que siempre andaba con una sonrisa colgada del rostro, debió pasar una serie de duras pruebas de fe para reafirmar su sumisión a Dios. Fueron días donde su valor y su confianza en Cristo se impusieron al hambre, el desamparo, la pobreza, las hostilizaciones de la iglesia tradicional y las amenazas y amedrentamientos de las organizaciones terroristas que causaban zozobra y terror en el Perú de inicios de los noventa. Una victoria que, auspiciada por el Todopoderoso, transformó muchas vidas en la ciudad de Mollendo.

El 30 de septiembre de 1992, Duarte Argote parte a Estados Unidos para proseguir con su misión cristianizadora. Allí, en el gigante de América del Norte, en la ciudad de New Orleans, la más grande del Estado de Luisiana, estableció un templo y captó muchas almas para el rebaño de Jesús y pasó por encima de las barreras culturas e idiomáticas que se le pusieron al frente. Empero, al cabo de cinco años se trasladó a la ciudad de Miami, la más latina de Norteamérica, y volvió a empezar en el trabajo de cimentar y propagar las bases de la Iglesia.

Desafortunadamente, el 12 de marzo de 2002, junto a su esposa Priscila y sus hijos Damaris, Dorcas y Javier, y en el mejor momento de su quehacer evangélico, Duarte sufre un mortal accidente de tránsito y un día después el Señor decide llevárselo a su presencia. De este modo, culminó el paso terrenal de un hombre que no dudó jamás en someterse a los mandatos de Dios y que en su existencia dejó una huella imborrable de amor por la misión evangelizadora. Un trabajo que hoy, casi una década después de su muerte, se mantiene vivo e incólume a través del testimonio de su familia que tan igual que él, a diario, predica la Palabra de Jesucristo como la tarea máxima de una familia cristiana comprometida con la Obra del Movimiento Misionero Mundial de Dios.

Esta es la hora decisiva

Esta es la hora decisiva

Rev. Gustavo Martínez

Nada existe por casualidad en la vida, todo lo que existe lo ha creado Dios. Bíblicamente todo tiene un propósito, un tiempo, nada se mueve sin el permiso de Dios.

Cuando Dios llamó a Jeremías al ministerio profético le mostró cosas que no sabía, que no entendía y que estaban elaboradas en el plan de Dios aun antes que naciese. “Vino, pues, Palabra de Jehová a mí, diciendo: Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones… No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová… Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar”, Jeremías 1:4-10.

Es posible que desconozcamos de antemano lo que Dios se ha propuesto hacer en nuestras vidas, aun a pesar de nuestras limitaciones. Pero estamos aquí, para esta hora y dentro de esta Obra, dentro de este programa, dentro de este tiempo. Dios en esta época y en esta hora nos ha dado del conocimiento de la Palabra de Dios y nos ha incluido dentro de los propósitos de su Obra.

El arquitecto primero se imagina, idea, y lo que tiene en mente lo lleva a un plano, y luego hace exactamente como está diseñado en su plano; así Dios tiene su plan, su programa, pues para esta hora Dios nos quiere usar.

Dentro de ese plan está organizado el triunfo, la bendición de Dios, lo que no está escrito es la derrota en el plan de Dios. Cuando uno se rehúsa, se niega, entonces la derrota viene. Pero mientras la persona está dispuesta a seguir el plan de Dios no hay derrotas.

El problema es que una mayoría actúa sin contar con la ayuda y dirección de Dios, porque piensa que hace lo correcto. Moisés fue criado en el palacio, pero no era para que sea un faraón. Dios tenía un propósito con él, para su momento.

Debemos acercarnos a Dios y decirle: “Señor, ¿qué quieres que yo haga?” (Hechos 9:6). Algunos pensamos que por nuestra elocuencia, nuestras capacidades, nuestras habilidades, lograremos resolver situaciones.

Si uno está en el plan de Dios, tiene que renunciar a su propia vida y si no lo ha hecho no es capaz de disponerse al servicio de Dios.

Este es el momento de Dios, todos tenemos un momento. Esta es la hora de entregarle tu vida al Señor, es hora de consagrarse, de renunciar a lo oculto y vergonzoso.

¡Esta es la hora decisiva, el Señor te necesita!

Niños cristianos son hostigados y agredidos por compañeros musulmanes

Turquía.- El acoso escolar – conocido como “bulling”, adaptación del término en inglés bullying- se ha convertido en un problema cotidiano en las escuelas. La sociedad occidental lo considera una perversión de las relaciones entre compañeros de clasey los pedagogos y docentes estudian cómo frenar este fenómeno.

Pero en los países musulmanes la situación es otra. Allí el acoso escolar contra los niños cristianos está alentado por los mismos profesores y totalmente consentido por la sociedad.

Se conocen casos de niños cristianos que han sido atacados, torturados y asesinados por sus colegas musulmanes ante la mirada permisiva de los maestros.

En Turquía, Hussein, un niño de 11 años, cuyo padre fue un líder religioso musulmán que se convirtió al cristianismo, hizo pública profesión de fe cristiana al usar un collar con una cruz de plata en la escuela ya que quería compartir su experiencia religiosa.

La hermana de Hussein vio que su hermano explicaba a sus compañeros de clase que se había convertido al cristianismo y amedrentada comentó a sus padres sobre el peligro que se podía cernir. Sus padres le prohibieron llevar la cruz por motivos de seguridad.

Los compañeros de clase de Hussein se burlaban, le escupían, hasta que harto de esta situación el niño amenazó con explicarlo al director de la escuela. Un compañero le aseguró que le asesinaría si lo hacía. El padre de Hussein, Hakiim, fue a hablar con el padre del agresor, pensando que este reprendería a su hijo, pero la reacción del padre musulmán fue la de amenazar a muerte al Hakiim.

Lejos de quedar libre de agresiones, este niño cristiano comenzó a recibir golpes con una vara, propinados por el profesor de religión de la escuela. A pesar de las “palizas musulmanas” para que “entre en razón” y se reconvierta al Islam, Hussein afirma que no volverá al Islam y que continuará hablando a sus amigos sobre su fe.

En Turquía, al igual que en la mayoría de países islámicos, los estudiantes no musulmanes están obligados a asistir a los estudios islámicos. Los que se niegan a recitar las oraciones del Corán y el Shari´a, la ley islámica, son golpeados a menudo por el profesor.

Es decir que mientras en Occidente el acoso escolar es considerado una lacra y se busca cómo solucionar este problema, en el mundo musulmán está legitimado y es aplicado por los maestros y directores de escuela con el beneplácito de las asociaciones de padres. CBN

AcontecerCristiano.net

Atacada por un ladrón y le predica el Evangelio

lindsayWoodDespués de haber sido herida en el cuello por un hombre que irrumpió en su casa, una cristiana leyó el Evangelio a su asaltante.

Lo que le ocurrió a la Lindsay Wood, de 32 años quien vive en la ciudad de Shelby en Carolina del Norte, es un verdadero testimonio de valentía y evangelización.

Wood acababa de llegar a casa después de un estudio bíblico y le pidió a su hijo de 15 años que sacase la basura y fue en ese instante que un hombre allanó su casa.  A su regreso el adolescente se percató de lo que estaba ocurriendo y se escondió en el patio.

Lindsay fue atacada por el delincuente.  La creyente le pidió al asaltante que no le hiciese daño porque amaba al Señor y a su su hijo y le ofreció dinero y los objetos de valor de su hogar.  A pesar de ello fue herida en el cuello momento en el cual Wood decidió predicarle el Evangelio lo cual hizo por hora y media. fuera de la vista.  Pasado ese tiempo el delincuente se disculpó y se marchó de casa no sin antes que Lindsay le invitase a asistir a su iglesia.

Después de esto la creyente tuvo que ser atendida en el hospital del localidad en donde le hicieron 20 puntos de sutura para cerrar la heridas en su cuello.

Blog de WordPress.com.