Henri Dunant, el creador de la Cruz Roja

El anuncio de que Cruz Roja ha recibido el premio Príncipe de Asturias tiene lugar en unos momentos en que pocas personas conocen la personalidad de su fundador, un hombre de profunda impronta cristiana y ejemplar desprendimiento.

En 1828, veía la primera luz en Suiza un joven llamado Henri Dunant.

Procedente de una familia profundamente protestante que le imbuyó desde los primeros años un hondo amor por las enseñanzas de Jesús.

Siendo niño, Henri ganó en la escuela el premio a la piedad y, pocos años después, se convirtió en un ávido oyente de los sermones de Louis Gaussen, un predicador que fundaría la Société Evangélique y la Facultad libre del oratorio.

Gaussen insistía en vivir el Evangelio dotando de especial valor a la práctica de la caridad y su influencia en Dunant fue decisiva.

Con tan solo veinte años, Dunant contribuyó a la fundación de la denominada Reunión de los jueves, unos encuentros en los que los jóvenes asumían tareas caritativas.

En el curso de los años siguientes, tendió puentes hacia organizaciones juveniles semejantes como la YMCA fundada en 1844 por George Williams. En agosto de 1855, incluso logró unir a varias de estas organizaciones juveniles en un encuentro que tuvo lugar en París.

El 24 de junio de 1859, Dunant se encontraba de camino para entrevistarse con Napoleón III . Su propósito era lograr el permiso imperial para poder enviar misioneros protestantes a Argelia, a la sazón colonia francesa.

Hasta ese momento, las autoridades galas se habían mostrado muy reticentes frente a la idea de que aquellos misioneros desarrollaran su actividad en territorio francés aunque también se ocuparan de tareas humanitarias.

Poco podía imaginarse Dunant que, al día siguiente, sería testigo directo de la batalla de Solferino en la que cuarenta mil soldados cayeron muertos o heridos.

Dunant comprobó con horror que  nadie atendía a los heridos  por temor a que fingieran estarlo y atacaran a los que acudieran a socorrerlos. Abrumado por aquella experiencia, Dunant escribió  Recuerdo de Solferino  que fue publicado en noviembre de 1862.

En octubre de 1863, se reunieron en Ginebra treinta y un delegados de dieciséis naciones para discutir su visión.  Dunant abogó por la creación de una organización absolutamente neutral cuyas actividades humanitarias fueran aceptadas por todos los beligerantes. Fue así como se optó por diseñar una bandera que era la de Suiza, la patria de Dunant, con los colores invertidos. Acababa de nacer la Cruz Roja.

En agosto de 1864, Dunant lograba además que doce naciones firmaran la Primera convención de Ginebra, inicio del derecho humanitario de guerra.

Sin embargo, Dunant, que tanto éxito había tenido en sus actividades caritativas, no tuvo uno similar con los negocios. Con treinta nueve años estaba totalmente arruinado y se vio obligado a abandonar Ginebra.

En 1887, regresó a Suiza donde un periodista oyó hablar de él y decidió sacarlo del olvido. Lo consiguió y  en 1901, Dunant recibió el primer Premio Nobel de la paz .

Dunant no aprovechó un solo céntimo del premio para si mismo. Entregó buena parte de la cantidad para la fundación de un hospital para pobres en Heiden y el resto lo distribuyó entre instituciones caritativas de Noruega y Suiza.

Murió pobre en 1910, pero, seguramente, con la certeza de que, como enseñó su maestro Jesús, había amasado una fortuna en los cielos.

 Autores: César Vidal Manzanares

Fuentes: La Razón©Protestante Digital 2012

Salgamos al Campo

Salgamos al Campo

Rev. Luis M. Ortiz

“Ven, oh amado mío, salgamos al campo, moremos en las aldeas.” Cantares 7:11.

La tarea suprema de la Iglesia es la Evangelización del mundo. La Iglesia no debe desarrollar ninguna empresa o actividad con mayor celo, entusiasmo y prioridad que la evangelización del mundo.

Cuando la Iglesia ha comprendido su responsabilidad delante del Señor y está llena de Su gloria y Su presencia, responderá voluntariamente al llamado del Señor de: “Id por todo el mundo (campo) y predicad el Evangelio a toda criatura.” (Marcos 16:15).

En Marcos 16:15, es el Señor Jesucristo quien invita a la Iglesia a ir al campo, pero en Cantares 7:11, es la Iglesia quien invita al Señor a ir al campo, pues ella quiere ver cumplido el deseo de su corazón para su amado Salvador: “Allí te daré mis amores” (Cantares 7:12).

La evangelización del mundo debe ser un deseo espontáneo de la Iglesia, sin sentirse presionada u obligada, pero sí cargada con la carga de la salvación de los perdidos sobre sus hombros.

Como mejor demuestra la Iglesia su amor al Señor, es con hechos, saliendo al campo, trabajando en la evangelización del mundo y ganando almas para el reino de los cielos.

La Iglesia cuenta con todo lo necesario para cumplir con la gran comisión de nuestro amado Salvador Jesucristo. Su sostén, la oración; Su poder, el Espíritu Santo; Su mensaje, Cristo; Su equipo, Los Dones del Espíritu Santo; Su Autoridad, la Palabra, el Nombre de Cristo y el Espíritu Santo; Su campo de labor, el mundo.

Amado lector, ¿amas al Señor?, ¿amas las almas pérdidas? ¿Quieres trabajar por el Señor? ¡Sí! Pues invita al Señor y dile: “Salgamos al Campo” (Cantares 7:11), trabajemos “entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar” (Juan 9:4). ¡Dios te bendiga!

Arrestan a casi 3000 cristianos y los encierran en contenedores

Arrestan a casi 3000 cristianos y los encierran en contenedores

Eritrea es un país que sigue arrestando a los cristianos y encarcelándolos por su fe en Cristo

Recientemente salió a la luz que casi 3.000 cristianos se encuentran encarcelados de forma inhumana, pero no estan en una prisión convencional sino en contenedores de metal, sometiéndolos al más cruel encarcelamiento en condiciones infrahumanas.

El gobierno ha encarcelado a los cristianos simplemente por profesar su fe en Jesús. Según Puertas Abiertas, es posible que haya entre 2.000 y 3.000 personas arrestadas por ser miembros de cultos no reconocidos por el gobierno.

Situado en África, Eritrea se ha incluido en el Informe Anual sobre Libertad Religiosa Internacional, la Comisión de los Estados Unidos el año pasado y ahora incluyó al país en la lista de países que genera preocupación por la discriminación y la persecución contra los cristianos.

La historia más destacada es la de Helen Berhane, una cantante góspel que hace más de dos años pasó en un contenedor condiciones inhumanas y sin juicio. Todo porque ella se convirtió al evangelio y grabó un CD de canciones cristianas, por eso se la acusó de ser un “enemigo político” para la propagación de una ideología o religión que no reconoce el Estado.

Casos como el de Helen son difíciles en el que se pueda interferir internacionalmente, porque el país no tiene un proceso judicial independiente, es decir, los ciudadanos pueden ser no pacíficos, ya que estos pueden organizar protestas. Otro factor que impide la acción, es la falta de organizaciones nacionales que defiendan los derechos humanos y para colmo la prensa no tiene libertad de expresión.

La agencia de noticias Christian Solidarity Worldwide (CSW), informó que los cristianos sufren persecuciones, cuando estos son encerrados son metidos en estos contenedores calientes, poco saludables, son torturados y privados complemente de cualquier contacto con su familia.

Puertas Abiertas dice que el 47% de la población se declara cristiana y el 49% son musulmanes.

Fuente:acontecercristiano

Venezuela: Piden oración por el presidente Chávez

El Consejo Evangélico de Venezuela ante el anuncio de la operación del presidente Hugo Chávez Frías convoca a los cristianos a orar por Venezuela y sus gobernantes, además en su comunicado indica su preocupación por algunos eventos ocurridos en Venezuela.

El Consejo emitió un comunicado firmado por su vicepresidente el Reverendo José Piñero refiriéndose a estos temas:

“Así que exhorto, ante todo, que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos, 2 especialmente por los gobernantes y por todas las autoridades, para que tengamos paz y tranquilidad, y llevemos una vida piadosa y digna. 3 Esto es bueno y agradable a Dios nuestro Salvador, 4 pues él quiere que todos sean salvos y lleguen a conocer la verdad.”

En los últimos tiempos se han generado algunos lamentables acontecimientos que se añaden a las preocupaciones del pueblo venezolano, entre estos los hechos que generaron la incertidumbre de muchos ciudadanos que participaron en las primarias de la MUD y que luego vivieron las ansiedades propias del temor a verse afectados por una posible reedición de la ignominiosa “lista Tascón” la cual ha sido un lamentable testimonio de la maldad que puede ser desatada por las discriminaciones políticas (Lamentamos que en medio de estos eventos se perdiera la vida de un joven estudiante).

Luego fuimos testigos del grave desastre ecológico en el río Guarapiche y otros sectores del Estado Monagas, lo cual ha afectado gravemente a su población. Ahora, a estos acontecimientos se suman las preocupaciones por la salud del Presidente de la República.

Como gente de fe, expresamos al pueblo venezolano nuestro acompañamiento en la oración, y asimismo animamos a todos a orar por Venezuela, incluyendo a todos los alcaldes, gobernadores y demás funcionarios del Estado, y muy especialmente al Presidente de la República dada su alta investidura y responsabilidad, además de los reportes de él mismo acerca de su salud.

Es nuestra esperanza que este año 2012 sea uno en que podamos ser todos y todas protagonistas de un proceso electoral que transcurra en paz y con la presencia de todos sus actores, y que al mismo tiempo transcurra en medio de discursos en que impere la sindéresis y el acercamiento dialogante de los candidatos a todos los sectores del país a fin de tomar una mayor conciencia de los sufrimientos y esperanzas de todos los venezolanos sin distingos de parcialidad política o religiosa.

A todos nuestra palabra de ánimo, al Presidente nuestro deseo de una pronta recuperación. Al pueblo venezolano nuestra exhortación a seguir adelante en la esperanza y compromiso por la construcción de una patria digna en la que impere la hermandad, la tolerancia, y la justicia.

En tu abatimiento busca las Alturas

En tu abatimiento busca las Alturas

Hna. Carmen Valencia de Martínez

“Y David se quedó en el desierto en lugares fuertes, y habitaba en un monte en el desierto de Zif; y lo buscaba Saúl todos los días, pero Dios no lo entregó en sus manos.”1 Samuel 23:14.

David fue un hombre que amó y sirvió a Dios aun en las más adversas circunstancias. David no se soltó de la mano del Señor ni en medio de sus fallas, ni por causa de sus pecados. Pero también en medio de ese ánimo y de esa ilusión que tenía de servir, siempre estuvo en el altar del Señor, en algunas ocasiones pidiendo perdón en otras pidiendo fortaleza y dirección de parte del Señor.

David no solamente fue un hombre bendecido por Dios, que le falló al Señor, sino uno que también fue probado. Fue llevado hasta el extremo del límite humano, hasta un momento en el que pensó que ya no podía resistir, que sus fuerzas se habían agotado, momentos en los cuales tuvo que expresar como dice el Salmo 119, leemos: “Abatida hasta el polvo está mi alma” (v.25); y más adelante: “Se deshace mi alma de ansiedad” (v.28); “desfallece mi alma” (v.81); y no solamente su alma, pues dice: “Desfallecieron mis ojos” (v.82); y hay una pregunta que presenta delante del Señor y le dice: “¿Cuándo me consolarás?” (v.82); y después de esa pregunta dice: “Porque estoy como el odre al humo” (v.83).

Una de las costumbres del pueblo antiguo era que aquellos odres de una cuerda o de un hilo lo colgaban cerca del fuego con el propósito que se secara; en otras palabras David cuando le dice al Señor mi vida está “como odre al humo”, lo que dice es: “Señor mi vida está vacía, mi vida está desgastada, mi vida está seca, mi vida está siendo inútil, no estoy cumpliendo con mi función”. David se está dirigiendo al Señor a pesar de la angustia y dolor que atraviesa, con una expresión de confianza en Dios, una expresión donde da a entender el amor que tenía por la Palabra de Dios. David dice: “Mi corazón desfallece, mis ojos desfallecen, pero mi corazón espera en tus mandamientos, mi corazón ama tu ley”.

David le dice al Señor en el Salmo 119:48, leemos: “Alzaré asimismo mis manos a tus mandamientos que amé, y meditaré en tus estatutos”; también dice: “Señor en tu misericordia concédeme tu ley”. Cada una de esas expresiones da a entender que David había llegado a un punto donde se sentía desfallecer. Pero que a pesar de estar abatido, a pesar de sentirse desgastado y vacío, nunca soltó la Palabra de Dios. David nunca dejó de aferrarse a las promesas de Dios, porque sabía que si se soltaba de la Palabra ya no había esperanza para él. A pesar de que estaba tocando hasta el polvo de la tierra, él estaba aferrado a la roca inconmovible que es la Palabra.

Uno se puede aferrar a una persona, pero llegará el momento en que Dios se lo lleve, o hasta le dé la espalda. Entendemos que no hay otro soporte tan sólido como la Palabra; porque aquel que confía en el hombre va a perecer, pero aquel que se apoya en Dios, por más que esté a rastras, en medio del dolor, en medio de la necesidad, esa persona levantará su cabeza, así no tenga fuerzas va a llegar el momento en que esa misma Palabra va a ser fortaleza para su alma, va a ser fortaleza para sus huesos. Por eso David en el Salmo 73:26 dice: “Mi carne y mi corazón desfallecen; más la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre”. Los grandes hombres de Dios del pasado y aún de este tiempo, que buscaron a Dios en medio del abatimiento, en medio del dolor, ellos supieron correr a aquel que podía hacer algo por ellos.

Hablamos ahora sobre el rey Saúl, un hombre atormentado por el odio, un hombre caído, que lo único que sentía era celos y odio en contra de David, quien era un siervo de Dios. Aunque David no estaba ejerciendo el reinado siendo elegido por Dios, todavía Saúl estaba al frente del pueblo y lo veían como una autoridad, Saúl no tenía la presencia ni la aprobación de Dios, pero estaba ocupando la posición de rey, el corazón de Saúl ya estaba descarriado, ya estaba dañado. Posiblemente en medio de la Iglesia muchas personas pueden estar haciendo cosas grandes, aparentemente muy buenas, pero tienen el corazón dañado, pero llegará el momento en que Dios decida de una vez por todas raer a esa persona y colocar en su lugar una persona fiel, uno que ame al Señor, y que entienda la magnitud del privilegio que le ha sido delegado.

Llegó un momento en que Saúl no soportó más lo que sentía por David, y dice en 1 Samuel 18: 11-12, leemos: “Y arrojó Saúl la lanza, diciendo: Enclavaré a David a la pared. Pero David lo evadió dos veces. Mas Saúl estaba temeroso de David, por cuanto Jehová estaba con él, y se había apartado de Saúl”. El odio que sentía Saúl por David, era porque sobre David había algo que Saúl ya había perdido, sobre David estaba la presencia de Dios, el poder de Dios, la unción de Dios. David no tomó la situación con sus manos, no tomó una lanza, ni lo maldijo, sencillamente hizo algo y fue huir de la presencia de Saúl.

Los hijos de Dios nunca se rebajaran al nivel del oponente, nunca se bajarán al nivel de aquel que los odia, el verdadero hijo de Dios no sabe responder con agresión cuando le han agredido. Esa persona aprende que de Dios es la venganza, que Dios toma la situación del justo. El verdadero hijo de Dios cuando viene la persecución, cuando llega la aflicción, sabrá siempre adónde debe recurrir, esa persona sabe que la ayuda y fortaleza que necesita no la encuentra en el ser humano, sólo la encontramos en Dios nuestro Señor. En el Salmo 93:4, leemos: “Jehová en las alturas es más poderoso que el estruendo de las muchas aguas, más que las recias ondas del mar”. Cuando en medio de los problemas sabemos recurrir a aquel que tiene la fuente del poder las cosas van a ser diferentes, y va a haber en nuestra vida paz en medio de la tormenta.

Pero nosotros tampoco podemos confiarnos, que a pesar de que estemos en las alturas el enemigo va a dejar de perseguirnos. En 1 Samuel 19:19 nos dice la Palabra que Saúl cuando se dio cuenta que David estaba en Naiot en Ramá salió detrás de él con el propósito de destruirlo. Nuestro enemigo nunca cesará de atacarnos, así estemos nosotros día y noche en la presencia de Dios habitando en lugares altos, con más ira atacará, con más ira atacará el hogar, con más ira atacará la congregación, porque nunca va a estar conforme ni contento viendo que usted está habitando cerca de Dios.

En 1 Samuel 23:14, leemos: “Y David se quedó en el desierto en lugares fuertes, y habitaba en un monte en el desierto de Zif; y lo buscaba Saúl todos los días, pero Dios no lo entregó en sus manos”. Algo sucede cuando aprendemos a refugiarnos en las alturas espirituales, y es que el enemigo nunca nos podrá tocar por más que quiera, podrá lanzar sus dardos, pero el Señor va a ser nuestro escudo, va a ser nuestra defensa. En Isaías 33:16 dice: “Éste habitará en las alturas; fortaleza de rocas será su lugar de refugio”. El verdadero hijo de Dios no solamente alcanza protección, sino que alcanza fortaleza y bienestar, no solamente tiene la ayuda de Dios sino que viene a ser la altura un refugio, estando allí la fortaleza de Dios no podrán perforarla, ese refugio en la presencia de Dios será muy estable y Satanás no podrá perforar esa protección.

Estando David en el desierto de Zif escribió el Salmo 11 y el primer verso es una expresión de confianza y dice: “En Jehová he confiado; ¿cómo decís a mi alma, que escape al monte cual ave?” En medio de la aflicción, en medio del abatimiento hay que recurrir a los lugares fuertes que Dios a provisto para nosotros, hay que recurrir a esa morada de rocas. David habitó en un monte en el desierto, habitó en lugares fuertes, sabía que tenía que sentirse seguro ante el ataque del enemigo. Usted no puede sentirse tranquilo sabiendo que estamos viviendo los últimos tiempos, que nos ha tocado vivir y luchar las últimas horas de esta guerra espiritual que se ha sostenido durante milenios con nuestro enemigo que es Satanás.

David sabía que era el ungido de Dios, que fue elegido como rey por Dios. No toma venganza del odio del rey, no hace nada en contra de Saúl, no toma la situación en sus manos. Porque sabía que en Saúl había una investidura de autoridad, que aunque ese hombre todavía estaba ahí, ya sabemos que estaba caído, lleno de odio, lleno de venganza, pero era el rey. Y esto hace que David no ceda a la tentación de sus compañeros de matarlo cuando le dicen: “He aquí el día de que te dijo Jehová: He aquí que entrego a tu enemigo en tu mano, y harás con él como te pareciere” (1 Samuel 24:4). Pero David dice: “Jehová me guarde de hacer tal cosa contra mi señor, el ungido de Jehová, que yo extienda mi mano contra él; porque es el ungido de Jehová” (v.6). David no lo veía como un hombre caído, lo que veía era la autoridad delegada que había en este rey.

Vamos a ver dos lugares fuertes donde en medio de la aflicción en medio del abatimiento podemos recurrir: 1) Uno de esos lugares fuertes es la oración y 2) otro lugar fuerte es la confianza en Dios en medio de la crisis.

1). LA ORACIÓN

En medio del abatimiento, en medio de la angustia, tiene que saber que hay un lugar donde puede refugiarse, donde usted puede huir, pero no por cobardía, sino para estar en el lugar fuerte donde sus pies van a estar firmes para resistir el ataque, para ser fortalecido por Dios, porque dice la Palabra en Santiago 4:7, leemos: “Resistid al diablo, y huirá de vosotros”.

La oración en la vida del cristiano es indispensable, a través de la oración usted puede contarle a Dios lo que le sucede, lo que le agobia, usted puede descansar en Él, pero cuál es la equivocación de muchos de nosotros que, en medio del abatimiento, en medio del problema recurrimos a un amigo, recurrimos quizás al líder y ya en segunda opción recurrimos a Dios que es el único que puede darnos la mano en ese momento. La oración acerca al cristiano a Dios, el hombre y la mujer que ora será una persona que no la va a desubicar la aflicción ni los problemas, por más fuerte que sea el ataque esa persona va a estar firme en la confianza que tiene en las promesas de Dios.

La oración no es un simple balbuceo donde pasamos una hora o más. Tenemos que entender que la oración es una guerra continua contra Satanás. Cuando yo me entrego a la oración, tengo que entregarme con mi mente, con mis fuerzas, con todo mi ser, tengo que entregarme en esa lucha porque de lo contrario esa oración nunca llegará a la presencia de Dios y solamente mi mente estará divagando, y nunca esa oración logrará derribar las murallas que Satanás haya levantado en contra de mi hogar, en contra aun de mi propia vida.

Las mujeres y los hombres de oración son personas sensibles, que sienten el dolor de otros, esa persona que ora cuando ve a alguien triste siente el dolor que ese hermano está pasando y en vez de señalarlo, en vez de criticarlo, llega a doblar sus rodillas, llega hacer uso de la oración. Si nosotros queremos que nuestra forma de ser o nuestro carácter sea doblegado, el único camino que hay es ser hombres y mujeres de oración.

2). LA CONFIANZA EN DIOS EN MEDIO DE LA CRISIS

La confianza encierra el esperar en Dios. Muchos en la iglesia han perdido oportunidades valiosas y grandes, han perdido ministerios, porque nunca aprendieron a esperar en Dios, solamente les cogió la impaciencia en lo espiritual y en lo material. La impaciencia siempre nos llevará a cometer errores y en ocasiones irreparables, que por más que lloremos no vamos a poder remediar las consecuencias, por no tener calma y por no aprender a estar quietos en la presencia de Dios y a esperar el momento oportuno de Dios. La persona que no sabe esperar será una que nunca va a ver sus sueños realizados, que nunca tendrá experiencias con Dios. El que aprende a esperar en Dios siempre tendrá dominada la carne, sus sentimientos y sus impulsos, esa persona no se mueve si Dios no le dirige, si Dios no ha tomado el control.

El esperar tiene que ver con el alma, tiene que ver con el corazón y no con la mente, porque con la razón nunca esa persona podrá sentirse reposada ni quieta, porque siempre estará razonando y va a estar en una desesperación constante. El esperar en Dios está ligado a la fe, porque “sin fe es imposible agradar a Dios” (Hebreos 11:6). La persona que cree lo hace con el corazón, David lo entendía así, y es por eso que dice: “Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes” (Salmo 27:13). El que ha aprendido a confiar en Dios sabrá estar rendido ante la presencia de Dios, sabrá estar quieto en la presencia de Dios, por mas difícil que sea el problema entiende lo que debe hacer, el Señor nos dice: “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios” (Salmo 46:10).

Cuando uno no sabe qué hacer, cuando no entiende la situación, solamente le resta hacer algo y es no dar un paso adelante, antes hay que estar quieto buscando la fortaleza en Dios. Dios va a tomar en sus manos esa situación, porque el esperar en Dios trae fortaleza. “Los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas” (Isaías 40:31), esa promesa es para los que aprenden a esperar en Dios. “Pero tú aumentarás mis fuerzas como las del búfalo” (Salmo 92:10), en esa fortaleza, en esa ayuda de Dios está incluida la calma que nuestro corazón necesita. El que ha confiado en Dios estará estable en sus emociones, estable en su fe, puede sentir dolor, puede llorar, pero esa persona en lo más profundo de su corazón va a decir nunca voy a renegar contra Dios, voy a estar quieto, apoyado en Dios, apoyado en Su Palabra.

La persona que aprende a esperar en Dios sabe que por más doloroso que sea la situación y por más fuerte que haya sido el golpe a su corazón eso no fue coincidencia, eso no fue mala suerte, esa persona está persuadida que si algo Dios permitió, es Dios quien ha tomado el control, entenderá que Dios tiene los hilos de su futuro, de todo su destino. Pero cuando Satanás ve que una persona aprende a esperar en Dios, entonces tiembla, y si algo le duele es ver la esperanza de un cristiano en medio del dolor, en medio de la prueba. “Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria”, 2 Corintios 4:17.

“Los que confían en Jehová son como el monte de Sion, que no se mueve, sino que permanece para siempre”, Salmo 125:1. Esa persona estará sólida, estará firme, esa persona jamás será desubicada, puede pasar la tormenta y seguirá amando a Dios. Hay un pensamiento que dice: “A veces Dios calma la tempestad, pero otras veces deja rugir la tempestad, y calma a sus hijos”. Él puede controlar la tempestad, pero también cuando Él quiere pasarnos por la tempestad dejará rugir la tempestad, dejará que lleguen los problemas pero nos garantiza calmar nuestros corazones. Nunca debe de permitir que la adversidad le haga caer, excepto de rodillas ante Dios, que es lo único que se puede permitir en medio del problema.

El brazo humano le puede fallar, esa persona en la cual se ha apoyado tiene un límite, pero el brazo de Dios permanece extendido y su fuerza no hay quien la acabe. David se fortaleció en Dios, el Salmo 71:14 dice: “Mas yo esperaré siempre, y te alabaré más y más”; en otras palabras dijo: “Yo no voy a dejarme llevar por el problema, una sola cosa voy a hacer y es esperar en Dios siempre, y voy a alabar a Dios más y más”.

Una sola cosa haga en medio del dolor busque el lugar alto, busque alturas espirituales, busque estar en lugares fuertes como es la oración, como es la confianza en Dios y su pie nunca resbalará, su hogar nunca fracasará, y verá sus ideales hechos una realidad, y verá sus sueños realizados, podrá ver los propósitos de Dios. El Señor le dice: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” (Isaías 41:10).

Amado, el Señor está a su lado, no hay porque flaquear, no hay porque decir no vuelvo a orar, solamente refúgiese en Dios, aunque vea el panorama oscuro, a través de la oración Dios hará que usted visualice una luz donde le muestre la salida.

Niños cristianos son hostigados y agredidos por compañeros musulmanes

Turquía.- El acoso escolar – conocido como “bulling”, adaptación del término en inglés bullying- se ha convertido en un problema cotidiano en las escuelas. La sociedad occidental lo considera una perversión de las relaciones entre compañeros de clasey los pedagogos y docentes estudian cómo frenar este fenómeno.

Pero en los países musulmanes la situación es otra. Allí el acoso escolar contra los niños cristianos está alentado por los mismos profesores y totalmente consentido por la sociedad.

Se conocen casos de niños cristianos que han sido atacados, torturados y asesinados por sus colegas musulmanes ante la mirada permisiva de los maestros.

En Turquía, Hussein, un niño de 11 años, cuyo padre fue un líder religioso musulmán que se convirtió al cristianismo, hizo pública profesión de fe cristiana al usar un collar con una cruz de plata en la escuela ya que quería compartir su experiencia religiosa.

La hermana de Hussein vio que su hermano explicaba a sus compañeros de clase que se había convertido al cristianismo y amedrentada comentó a sus padres sobre el peligro que se podía cernir. Sus padres le prohibieron llevar la cruz por motivos de seguridad.

Los compañeros de clase de Hussein se burlaban, le escupían, hasta que harto de esta situación el niño amenazó con explicarlo al director de la escuela. Un compañero le aseguró que le asesinaría si lo hacía. El padre de Hussein, Hakiim, fue a hablar con el padre del agresor, pensando que este reprendería a su hijo, pero la reacción del padre musulmán fue la de amenazar a muerte al Hakiim.

Lejos de quedar libre de agresiones, este niño cristiano comenzó a recibir golpes con una vara, propinados por el profesor de religión de la escuela. A pesar de las “palizas musulmanas” para que “entre en razón” y se reconvierta al Islam, Hussein afirma que no volverá al Islam y que continuará hablando a sus amigos sobre su fe.

En Turquía, al igual que en la mayoría de países islámicos, los estudiantes no musulmanes están obligados a asistir a los estudios islámicos. Los que se niegan a recitar las oraciones del Corán y el Shari´a, la ley islámica, son golpeados a menudo por el profesor.

Es decir que mientras en Occidente el acoso escolar es considerado una lacra y se busca cómo solucionar este problema, en el mundo musulmán está legitimado y es aplicado por los maestros y directores de escuela con el beneplácito de las asociaciones de padres. CBN

AcontecerCristiano.net

Arabia Saudí: Detienen a 35 cristianos por orar en casa

En Arabia Saudí han sido detenidos 35 cristianos acusados de orar ocultamente en sus domicilios; y en Europa, donde florecen las mezquitas financiadas por Arabia, cada vez son más frecuentes las agresiones contra los musulmanes convertidos al cristianismo, como ocurrió la semana pasada en Noruega. Sorprendentemente,“Mahoma, fue el nombre más común entre los nacidos en Oslo en 2011.

El mes pasado fueron detenidos en Arabia 35 cristianos acusados de orar en sus casas, según informa International Christian Concern. Los prisioneros de conciencia no están recibiendo tratamiento médico ni una alimentación adecuada, pero los carceleros, siguiendo la tradición carcelaria del país, están sometiendo a los cautivos cristianos de sexo masculino a torturas y todo tipo de abusos, puesto que son “esbirros de Estados Unidos, animales y kafires.”

En la patria de Mahoma no es posible orar a otro dios que no sea Alá ni en las catacumbas, puesto que la ley lo prohíbe y la infracción de la norma se condena con severas penas. Por supuesto, la conversión al cristianismo se castiga con la muerte, aunque esta escabrosa cuestión es siempre obviada por los prebostes de las democracias occidentales.

Los kafires (cristianos) son perseguidos ferozmente en Arabia, Irán, Egipto, Argelia, Sudán, Marruecos o Indonesia; pero los conversos al cristianismo que abandonan sus países buscando refugio en la Unión Europea tampoco escapan a la cólera de Alá, para mayor pasmo de los multiculturalistas empeñados en mostrarnos el inmenso enriquecimiento cultural que aportan a Europa los secuaces de Mahoma.

El último caso de enriquecimiento cultural se ha producido en la ciudad noruega de Haugesund, lugar en el que fueron apuñalados en la noche del pasado martes dos iraníes convertidos al cristianismo por unos encapuchados al grito de “kafires”. Curiosamente, uno de los apuñalados es un solicitante del derecho de asilo que tras ser detenido, encarcelado y torturado en Irán debido a su conversión huyó de su país para buscar refugio en Noruega, donde finalmente unos anónimos seguidores del “Profeta” le han obsequiado con unos cuantos navajazos en la espalda y un costado

Ambos iraníes, creyendo que se encontraban en un remanso de paz, participaban intensamente en las actividades de sus parroquias, desconociendo que la numerosa inmigración mahometana instalada en Noruega no perdona a los “desertores”. Ahora, ya han conprendido que la vida de un apóstata del islam es tan delicada en Irán o Arabia como en Europa.

Los señores feudales saudíes detienen, torturan y decapitan a los cristianos, mientras compran en Occidente con su oro conciencias, silencios y todo lo que sea menester. También han infestado las principales ciudades europeas de lujosas mezquitas, aunque han olvidado enviar pan, por ejemplo, a los somalíes que mueren de hambre en los campos de refugiados. Poderoso caballero es Don Petrodólar, que aventa odios contra judíos y cristianos en Europa sin oposición alguna, y que por donde pasa deja un rastro de zonas sometidas a la sharía y tribunales islámicos, como los 181 que funcionan en el Reino Unido.

En Europa ,donde el wahabismo saudí y otras tendencias fanáticas se han instalado, no se puede proteger a los asilados ni en los Centros de Internamiento de Extranjeros; sobre el británico Salman Rushdie, pende todavía una fatua mortífera; el sueco Lars Vilks, es objeto de amenazas y fue víctima de un atentado frustrado; el danés Kurt Westergaard, se ha convertido en la encarnación del Mal por dibujar al salteador de caravanas… y Theo Van Gogh, ya pasó a mejor vida asistido por un marroquí. Este es el panorama de la enriquecida Europa multicultural, todo un lujo.

Señor, ¿qué quieres que yo haga?

Señor, ¿qué quieres que yo haga?

Rev. José Arturo Soto Benavides

Cuando Cristo se reveló a Saulo, éste le abrió su corazón e hizo una pregunta que cambiaría para siempre su existencia: “Señor, ¿qué quieres que yo haga?” Aquella alma salvada tenía un objeto y un propósito inherentes, e inmediatamente se puso a la disposición de su Salvador.

“Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. Él, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer” (Hechos 9:3-6).

La conversión de Saulo de Tarso marcó una etapa importante y crucial en la historia de la Iglesia, y asimismo fue la bisagra que abrió la puerta a una visión más amplia del propósito de Dios dentro de su Obra. El enemigo había estado atacando dura y violentamente a la Iglesia recién nacida, por cuanto sabía que mientras hubiese un pueblo alcanzado por la redención, éste sería un ejército poderoso que lo vencería.

I. DE PERSEGUIDOR A SIERVO DE JESUCRISTO

Convencido de que hacía lo correcto, y porque sentía que el judaísmo era amenazado por el cristianismo, Saulo perseguía a los cristianos sin misericordia con la meta de extirpar de ellos la fe en Jesucristo. “Y Saulo asolaba la iglesia, y entrando casa por casa, arrastraba a hombres y a mujeres, y los entregaba en la cárcel” (Hechos 8:3). Definitivamente, Saulo ignoraba que él era una marioneta en las manos del diablo, y que éste estaba usando su fanatismo religioso para perpetrar sus ataques contra la Iglesia de Cristo.

Sin embargo, desde que Saulo presenció la muerte de Esteban, el primer mártir de la iglesia, en su conciencia se había quedado grabada la imagen de aquel varón arrodillado, pidiéndole a Dios que no tomase en cuenta el pecado de aquellos que lo mataron injustamente (Hechos 7:60). A pesar de su oposición abierta contra el cristianismo, Saulo había sido traspasado por el Evangelio que Esteban predicó el día de su muerte, y la Palabra que sembró aquel hombre de Dios estaba dando resultado. En efecto, desde que el Evangelio fue sembrado en su corazón, Saulo se sentía aguijoneado por las dudas, y luchaba contra ellas; mas su alma estaba al descubierto ante los ojos de Dios, y por lo tanto, Cristo le dijo: “Dura cosa te es dar coces contra el aguijón” (Hechos 9:5).

Dios estaba esperando, pues, el momento oportuno para cruzarse en el camino de Saulo. Y ese momento llegó cuando éste se estaba dirigiendo a Damasco, con la intención de atacar y arrestar a los cristianos refugiados allí. Cuando Cristo se reveló a Saulo, éste le abrió su corazón e hizo una pregunta que cambiaría para siempre su existencia: “¿Qué quieres que yo haga?” (Hechos 9:6). Aquella alma salvada tenía un objeto y un propósito inherentes, e inmediatamente se puso a la disposición de su Salvador.

II. LOS RETOS Y LOS SUFRIMIENTOS DE LA VIDA DE SERVICIO

“Él, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer” (Hechos 9:6). Después de levantarse, Saulo se percató de que se había quedado ciego; mas siguiendo las directrices de Dios, entró en Damasco y esperó allí hasta que el Señor le dijera lo que tenía que hacer. Así lo hizo, y estuvo tres días en ayuno esperando la respuesta a su pregunta.

Mientras tanto, Dios le dio una visión a otro discípulo llamado Ananías, y le ordenó que fuese a orar por Saulo de Tarso. Por supuesto, Ananías sabía quién era Saulo y cuáles eran sus primeras intenciones al llegar a Damasco, mas aquel hombre de fe no vaciló en su obediencia, aun sabiendo que con ello exponía su vida, en términos racionales y humanos, por ende, Ananías no era conocido por los hombres. Eso sí, aunque quizá los hombres ignoraban su existencia, Dios lo conocía y lo convirtió en el instrumento que entregaría su mensaje al ex perseguidor de la Iglesia.

Dios le reveló a aquel discípulo humilde cuál sería el ministerio de Pablo. “El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre” (Hechos 9:15-16). También Ananías tuvo el privilegio de imponer sus manos sobre Pablo para que éste recibiera la vista y fuera lleno del Espíritu Santo (Hechos 9:17).

Las palabras que Dios le dijo a Ananías sobre Saulo denotan cuán alta calidad de servicio Dios exige por parte de sus instrumentos. Y ciertamente, el servicio a Dios nunca es sencillo, simple ni tampoco fácil. En su llamado al servicio, Dios involucró todas las áreas de la vida de Pablo, el sufrimiento inclusive. Quizá sonaba pomposo e importante de predicar ante los reyes y los emperadores de aquel tiempo, mas aquella misión se llevó a cabo; el precio pagado fue: cadenas, prisiones, castigos, torturas y hasta la muerte por decapitación.

Cuando Jesús llegó a Betania, María se preguntaba qué podría ofrecerle al Señor, por cuanto su hermana Marta le había regalado con sus mejores manjares. No obstante, ella se acordó de repente que también tenía algo valioso que ofrecerle a Cristo: un vaso de alabastro que contenía un perfume de nardo puro muy costoso que servía de dote a las novias. En un servicio de consagración a Dios, María renunció a su dote (e incluso a la posibilidad de casarse), y rompió aquel frasco para derramarlo a los pies del Maestro; entonces la casa entera fue llena de la exquisita fragancia. Esto significa que en nuestras vidas siempre hay algo, algún talento, que vale la pena poner en las manos de Dios para bendición de otros.

El Señor está contando con nosotros para que le sirvamos, pero todo depende de nuestra disposición parar hacerlo. No podemos, pues, defraudar el propósito para el cual hemos sido perdonados.

III. LLAMADOS Y CAPACITADOS PARA EL SERVICIO

Dios siempre llamó a personas para capacitarlas con el fin de que llevasen a cabo sus planes. Nuestro amado Salvador escogió a doce apóstoles para que le rodearan y fueran su elite principal; mas aun así, tres de los discípulos eran más cercanos a Él, y de los tres Juan fue el que más intimó con Jesucristo.

Ninguno de los apóstoles escribió como Juan acerca del Maestro. A diferencia de los demás Evangelios, Juan inicia su Evangelio con una estremecedora profesión de su fe en su divinidad. “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por Él fueron hechas, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y la tinieblas no prevalecieron contra ella” (Juan 1:1-5).

La parábola de los talentos es portadora de un mensaje poderoso (Mateo 25:14-30). El Señor repartió talentos a varios de sus siervos según la capacidad de cada uno; mas al último solamente le entregó un talento para que éste lo hiciera fructificar. El error de aquel hombre consistió en pensar que al no haber recibido una mayor cantidad de talentos, podía arrogarse el derecho de no hacer nada. Sin embargo, nadie en el Reino de los Cielos tiene ese derecho. No hay una posición neutra que podamos adoptar: el que había recibido un talento podía haberlo duplicado. Un talento era la más alta medida que se usaba para el oro, la plata y los metales preciosos, y un talento, de por sí, era muy valioso; mas aquel perezoso no lo quiso entender, y dejó morir el talento al enterrarlo… ¿Dejará usted también morir su talento al enterrarlo y no dejarlo fructificar?

Dios ha llamado y dotado con un poder especial a sus santos: “Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria, a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre; para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de Él, la cual actúa poderosamente en mí” (Colosenses 1:27-29). La dinámica de este ministerio no radica en el grado académico, en la madera regular de la que estamos hechos, ni tampoco los alcances económicos, sino el poder de Dios moviéndose en cada uno de nosotros. Es menester que sigamos la dinámica de Dios, y prediquemos el Evangelio por cualquier medio que Dios ponga a nuestro alcance.

El camino de la vida de servicio y de consagración es angosto, y el que quiera seguirlo hallará obstáculos y oposiciones. Cuando Saulo de Tarso inició su ministerio, sintió el rechazo de los judíos que planeaban matarlo, y de la propia Iglesia que no confiaba en él, ni creía en su salvación genuina. “Cuando llegó a Jerusalén, trataba de juntarse con los discípulos; pero todos le tenían miedo, no creyendo que fuese discípulo” (Hechos 9:26).

La batalla de la fe no ha cambiado durante el transcurso de los siglos, sino que, por el contrario, se ha arreciado. Tenemos que batallar contra tres enemigos: el mundo, la carne y el maligno. La victoria sobre el mundo estriba en nuestra separación con él; la victoria sobre la carne en crucificarla y no manchar nuestro testimonio; la victoria sobre el enemigo de nuestras almas en llevar puesta la armadura que detiene sus dardos encendidos.

Satanás es un experto en hacernos ver nuestra entrega a Dios como algo inútil. Sin embargo, él no tiene parte ni suerte con nosotros, y Cristo aseveró que las puertas del infierno no prevalecerían contra la Iglesia. ¿Acaso no es éste un potente grito de guerra? Los gobiernos del mundo legalizan el pecado y el mundo intenta seducir al pueblo de Dios con sus sistemas, sus tentaciones y su vida barata… Más ¿tiene la Iglesia de Dios parte ni suerte con el mundo? ¿Debemos imitar al reino de este mundo para que nos acepte? ¡De ninguna manera! Hemos sido llamados para ponernos a luchar en el frente de batalla, no para retroceder ante el enemigo.

Los guerreros de Dios siempre son una minoría calificada. Los siete mil hombres que no doblaron sus rodillas ante Baal ni lo besaron tan sólo se abstuvieron de la idolatría, mas nunca pelearon abierta y públicamente contra ella por miedo a las represalias de la reina impía Jezabel (1 Reyes 19:18). Dado que los siete mil se escondían, y no testificaban de su fe en Jehová, su potencial inutilizado se reflejó en el ministerio de poder de Elías. Este profeta valiente y aguerrido no temió en enfrentarse solo contra el pueblo, los profetas de Baal y la misma Jezabel para defender el nombre de Dios.

Los siete mil eran un residuo fiel, pero ineficaz. Y así también hay gente en las congregaciones que son muy fieles, pero no son aguerridos y se comportan con pasividad. La falta de apoyo generó el desaliento en Elías, y el diablo tuvo un aliado dentro del campamento de Dios. ¿Será usted uno de esos siete mil fieles a Dios más ineficaces en lo que se refiere a su misión?

CONCLUSIÓN

Hermano, ¿puede Dios contar con usted? ¿Está usando su potencial para la gloria de Dios y el beneficio tanto del mundo como de la iglesia? Es hora de que nos pongamos a trabajar, y desenterremos el talento que hemos escondido bajo tierra. Si no lo hacemos, tendremos que oír la dura reprensión de nuestro Señor, diciéndonos: “Siervo malo y negligente… Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes” (Mateo 25:26-30).

La protección de Dios en medio de las tormentas

La protección de Dios en medio de las tormentas

Rev. José Soto Benavides

“Pero siendo combatidos por una furiosa tempestad, al siguiente día empezaron a alijar, y al tercer día con nuestras propias manos arrojamos los aparejos de la nave.” Hechos 27:18-19.

LA PROTECCIÓN DE DIOS EN MEDIO DE LAS TORMENTAS DE LA VIDA

“Pero siendo combatidos por una furiosa tempestad, al siguiente día empezaron a alijar, y al tercer día con nuestras propias manos arrojamos los aparejos de la nave. Y no apareciendo ni sol ni estrellas por muchos días, y acosados por una tempestad no pequeña, ya habíamos perdido toda esperanza de salvarnos. Entonces Pablo, como hacía ya mucho que no comíamos, puesto en pie en medio de ellos, dijo: Habría sido por cierto conveniente, oh varones, haberme oído, y no zarpar de Creta tan sólo para recibir este perjuicio y pérdida. Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave. Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo, diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo. Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como se me ha dicho. Con todo, es necesario que demos en alguna isla.” Hechos 27:18-26.

Pablo predicó a reyes como Agripa, Festo, y Félix, y predicó en la casa de César, eso quiere decir que llegó a las cumbres más altas de la sociedad de entonces para entregar el mensaje de Dios. Una vez Agripa le dijo a Pablo: “Por poco me persuades a ser cristiano” (Hechos 26:28), Pablo le dijo a Agripa: “¡Quisiera Dios que por poco o por mucho, no solamente tú, sino también todos los que hoy me oyen, fueseis hechos tales cual yo soy, excepto estas cadenas!” (v.29).

Pablo iba a predicarle a reyes, pero preso y encadenado. Pablo fue guiado en su vida ministerial, él llevaba el Evangelio y lo llevó fielmente. Pablo iba con más de 270 presos, aunque usaron de alguna cortesía con él, especialmente el primer tribuno que lo atendió, sin embargo, era un preso igual. Pablo había escogido ir a Roma, por el juicio que venía contra él de parte de los judíos que influenciaban a los gobernadores encargados por Roma en su nación; así que decidió hacer esta apelación, él dijo: “¡No quiero ser juzgado aquí, yo quiero ser juzgado en Roma!”

Pablo fue preso a Roma, y mientras esperaba el juicio estaba en una casa alquilada. “Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento.” (Hechos 28:30-31). Así que en cadenas va Pablo para Roma, tuvo éxito en este viaje, estuvo dos años detenido en una casa alquilada, tenía la condición de un preso especial; dice la Biblia que predicaba y enseñaba el Evangelio abiertamente y sin impedimento.

Observamos en este caso dos extremos importantes, que nos lleva a pensar cómo Dios permite que caiga preso para cumplir el objetivo principal de Dios, que era que se predique el Evangelio. Pablo estaba cumpliendo su labor, en su corazón ardía ese fuego de la misión, quería predicar, ya le había dicho a los judíos: “¡Salgo de aquí y me voy a predicar a los gentiles!”

Deberíamos vivir más por fe que por razón, porque si uno se pone a pensar o a conjeturar se enreda, llega un momento en que se confunde, por eso es que la fe contradice la razón, porque la fe es superior a la razón, la razón está muy limitada, el conocimiento es limitado, uno no puede conocer todo por más grande que sea uno en la ciencia, uno no conoce todo; en cambio la fe lo puede llevar al tercer cielo, ahora mismo, si quiere puede ver la gloria de Dios.

A Pablo lo pusieron primero en una nave adramitena que lo iban a llevar por las costas de Asia Menor, luego cogió una nave alejandrina, para cruzar el Mar Mediterráneo, desde esas costas hasta Italia en un viaje largo. Cuando tocaron aquellas costas el centurión “le permitió que fuese a los amigos, para ser atendido por ellos” (Hechos 27:3), gente que reconocía a Pablo y su labor, aunque había otro grupo que lo atacaba y lo rechazaba, porque Pablo era un verdadero látigo a las tinieblas, le daba duro al diablo, mucha gente se irritaba, pero eran más los que le amaban.

Navegaron y el viento empezó a azotar, y pasaron por Chipre, después por Creta que son islas grandes del mediterráneo y lograron cubrirse del viento que soplaba protegiéndose del azote de una tempestad que estaba empezando, que se  cernía sobre el mar. Cuando pasaron esa isla se quedaron en Creta unos días, Pablo dijo: ¡No sigamos, quedemos aquí en Buenos Puertos, viene una tempestad! De allí emprendió el viaje, Pablo no era un experto en la mar, pero de alguna manera Dios le da sabiduría y entiende que puede haber problemas si se dan a la mar, pero el centurión encargado de la nave “daba más crédito al piloto y al patrón de la nave, que a lo que Pablo decía” (Hechos 27:11).

No le creyeron y el capitán de la nave siguió rumbo, ahí entraron a mar abierto. Una cosa era tener la protección de las islas y otra cosa era estar en mar abierto. Cuando entraron a mar abierto, se toparon con un viento huracanado llamado Euroclidón, una tempestad que no había capitán ni tripulación que pudiera salir de esta situación, y el viento y la tempestad amenazaron la nave con destruirla, no fue un día ni dos, sino catorce días, no vieron estrellas ni sol ni nada, solamente fueron acosados por una gran tempestad. ¿No ha pasado alguna vez una tempestad? Nosotros también estamos navegando por este mar, y en este encontramos tempestades, nadie piense que el mar va estar serenito toda la vida, el viento comenzará a soplar, y por donde navegues se levantará contra ti y te querrá hundir; eso es parte de la vida, no pensemos que no vendrá.

Dios guió al pueblo de Israel hacia un lugar donde había aguas amargas, y alguno de ellos podría haber dicho: “Dios nos hubiera guiado a un oasis donde había agua pura, nos hubiera llevado a un lugar donde encontraríamos pastos sabrosos, donde poner nuestros animales bajo la sombra, aquí no hay nada, encontramos aguas y son amargas, Dios no nos puede estar guiando”. Pues Dios estaba guiándolos.

Pablo se puso a clamar, porque eso es lo que hay que hacer, la clave de esto es que Pablo recurrió al dueño y Señor de la vida. Pero ahora Pablo les dice: “No habrá ninguna pérdida de vida entre nosotros, sino solamente de la nave.” (Hechos 27:22). Mire qué seguridad, aquí no se va a morir nadie, la nave se va a despedazar, se va a perder, pero todos se van a salvar. A veces uno se encuentra en situaciones que no puede entender.

Ya no querían ni comer, y los invita diciéndoles: “Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo” (Hechos 27:23). Porque primero hay que ser de Él y después servirle a Él, ese es el orden, lo que Dios busca primero es que haya una constante relación con el Dios a quien pertenecemos, porque somos de Él, ¿qué le vamos a reclamar a Dios? Si nos compró con precio altísimo, como dirá el barro al que lo forma: “¿Qué haces?”

En ese clamor estaba cuando el Dios de la gloria envió a su ángel para darle respuesta y ánimo, le dice: “Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo.” (Hechos 27:24). Estas tempestades de la vida no le van a quitar el ánimo, no le van a robar la salvación, no le van a quitar la paz, no le van a quitar la comunión con Dios; al contrario cuanto más aprieta, más buscamos. Es como cuando el cuerpo se calienta por una fiebre, porque la fiebre es una autoprotección del cuerpo (digamos dentro del término que no afecte demasiado), lo que hace el calor es debilitar ese virus, esa bacteria, el calor ya lo está debilitando.

Así que, si el diablo viene y ataca, si nos trae una situación terrible, espantosa, es el momento de calentar motores, es el momento de meterle fuego, es el momento de clamar más a Dios. Las tempestades no son para que critiquemos a Dios o a los demás, ni a la Iglesia, ni al pastor, ni a la misión; las tempestades son para que doblemos más las rodillas, para que busquemos más el poder de Dios, y para que veamos las victorias que Dios nos da en medio de la lucha y de la prueba. Esa prueba no es para hundirte, esa prueba es para levantarte, esa prueba es para fortalecer tu fe, para ayudarte a seguir adelante y para que tengas experiencia y ayudes a otros.

La Escritura dice que cuando la nave entró en cierta parte del mar ya cercano a tierra, siendo de noche, ellos no pudiendo ver y la nave se estrella, claro, esos eran presos, el único inocente era Pablo. Los soldados tenían la misión de llevar los presos a Roma a costa de la vida de ellos, si a un soldado se le escapaban los presos, él pagaba con su vida; cuando los soldados se dan cuenta que se pueden escapar los presos, entonces los soldados acordaron matarlos.

¿No era Pablo un preso también? Están hablando de matar también al hombre de Dios, aunque nadie lo sabía era el hombre de Dios que iba a Roma para predicar el Evangelio. El centurión se dio cuenta de la trama de los soldados e inmediatamente intervino, les prohibió este intento y les dijo a los presos que cada uno escapará y se salvará por sus propios medios; pero lo hizo para salvar a Pablo. Aquí tenemos una amenaza no de tempestad, sino una amenaza de hombres impíos, de gente influenciada por el diablo, que se levantó para quitarle la vida al apóstol Pablo.

Dios nos guarda del asalto de hombres impíos, Dios nos protege; tal vez muchos nos odien, otros nos amen; pero el punto es que Dios tiene cercado a su pueblo. Dios no permitió que ese ataque destruyera la vida de Pablo. La Biblia dice que por el momento no permite que el diablo y el anticristo se manifiesten en toda su plenitud, pero cuando Espíritu Santo se lleve a la Iglesia o sea quitado de en medio, el mundo entero quedará envuelto en la más terrible vorágine de juicio, tan terrible que el hombre buscará la muerte y la muerte huirá.

Aquella nave cayó en la isla de Malta, los presos salieron como pudieron; el invierno es fuerte en esos países del medio oriente y de Europa. Salieron todos temblando, también Pablo salió como pudo, pero siempre confiando en Dios. Luego prendieron fuego para que la gente se calentara. Pablo fue para buscar leña, y cuando iba con la leña, una serpiente se prendió de la mano de Pablo y el apóstol tuvo que venir al fuego y sacudirla, y se quemó la serpiente. En una ocasión cuando estábamos en un campamento, veo una culebrita, pero era de esas peligrosas; y un hermano también la vio, creyó que hasta podría jugar con ella, quiso agarrarla. Cuando lo agarró un poco bajo (en la cabeza) la serpiente tuvo chance de tirarse y se prendió en el dedo, y cuando me llamaron y vi lo sucedido me percaté que tenía dos puntitos, no sangraba, y le digo: “Si hay dos puntos, entonces los colmillos entraron y hay veneno adentro, ¡esto es peligroso!”

Llamé a un  paramédico y se lo llevaron de emergencia. El hermano pasó por su casa para decirle a su esposa que iba al hospital, cuando él venía de allí para acá (estamos hablando de un par de minutos) ya tenía ganas de vomitar, con un dolor de cabeza, se subió en el carro rumbo al hospital, habían transcurrido como 20 minutos, iba vomitando, con la cabeza que parecía que le iba estallar, y con la culebrita muerta. Cuando el médico vio la culebra dijo: “¡Gracias a Dios que lo trajeron! Porque en cuestión de minutos se hubiera ido, esta es de una de las culebras más venenosas que hay”. Estuvo como tres días en el hospital, cuatro ampollas de sueros antiofídicos y más de cuatrocientos dólares de tratamiento.

Pablo la sacude en el fuego, y los nativos se quedan mirándolo, ellos sabían lo que venía, de pronto ellos dicen: “Este se va a hinchar y cuando comience a hincharse cae muerto. ¿Qué clase de homicida será?, que escapando del naufragio ahora la muerte lo alcanza aquí”. Pasó un rato y Pablo tranquilo calentándose y pasó una hora y nada, y no se moría Pablo, y seguía pasando el tiempo y dicen: “Este tenía que estar muerto”. Pero Pablo estaba compartiendo las bendiciones de Dios, estaba calentándose, estaba alegre, porque había sido salvado y entonces ellos dicen: ¡Este es un Dios! Pablo explicó bien esta situación y dijo: ¡No, ningún Dios! Les predicó el Evangelio, sanó a unos cuantos y se quedó una Obra plantada en esa isla.

Era una serpiente de las peores, pero la serpiente, sea como sea, es un símbolo de maldad y es un símbolo de Satanás. A veces el ataque es directo del mismo diablo, otras veces hemos pasado el peligro de gente que nos rodea, luego viene el mismo diablo y ataca con todo lo que tiene, quiere hasta desalentarte, te mete ideas hasta en contra de la Obra de Dios, el diablo te susurra con astucia como la serpiente, ¿qué es lo que hay que hacer con esa serpiente antigua que se llama el diablo y Satanás? Sacudirla en el nombre de Cristo, no hay que quedarse con ella, hay que botarla, el diablo no aguanta el fuego, el diablo se va cuando el fuego se enciende.

Amados, el diablo quiso impedir que el Apóstol Pablo cumpliera el plan de Dios, la naturaleza se ensañó, los soldados deseaban asesinarlo, el diablo mismo a través de la serpiente también trató de impedirlo, pero no pudo, antes quedó bendición en la isla. Llegaron a Roma, Pablo fue a los tribunales, le dieron aquella casa alquilada y los judíos no pudieron hacer nada contra él, Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada y recibía a todos los que venían, predicaba el Reino de Dios y enseñaba acerca del Señor Jesucristo abiertamente y sin impedimento.

El diablo levanta la tempestad, levanta hombres, y hasta él mismo ataca. Pero confía en Dios, ¡Él nos dará la victoria!

Grupo ateo financia vallas publicitarias que dicen: “Dios es un amigo imaginario”

EE.UU.- Un grupo ateo “Boulder Atheists”, junto con la Coalición de la razón de Colorado (COCORE) [Colorado Coalition of Reason], colocó tres nuevos carteles en Denver y Colorado Springs, que sin duda llamarán la atención de los creyentes y no creyentes por igual. Los carteles dicen: “Dios es un amigo imaginario – Elija la realidad, será mejor para todos nosotros”.

Los informes de Daily Camera dijeron que las vallas estarían ubicadas en Colfax Avenue. y S. Federal Blvd. en Denver, así como a lo largo de la I-25 cerca de Elkton Spring Road en Colorado Springs.

Según el sitio web del grupo, las vallas se colocaron con el propósito de iniciar el debate, fomentar la reunión de la comunidad y el pensamiento.

Según el grupo ateo, una de las razones por las cuales colocaron las vallas es que a ellos les preocupa cuando las personas religiosas sienten que tienen no sólo el derecho, sino la obligación, de obligar a los demás a adoptar sus creencias religiosas.
El grupo menciona como ejemplos el proselitismo en los sistemas militares y agencias educativas y gubernamentales. Otro ejemplo es el ataque de los religiosos sobre los homosexuales, las lesbianas y los proveedores de aborto.

La mayoría de los grupos COCORE tienen reuniones mensuales, discusiones de libros, comidas y actividades sociales. La Alianza Atea de América [The Atheist Alliance of America] va a celebrar su convención nacional este año, precisamente en Denver.

“Si no está de acuerdo con los sentimientos de la señal, por favor no se ofenda”, señalan. “Estamos más interesados en abrir un diálogo que a molestarlos. No le pedimos a ustedes que dejen de creer en su versión de un ser sobrenatural. Nosotros pedimos que usted no considere forzar sus puntos de vista religiosos en los demás”.

Groff Schroeder, miembro de COCORE y presidente de Librepensadores de Colorado Springs, dijo que la esperanza del grupo es que los carteles “intensifiquen la comunicación entre creyentes y no creyentes, y todos en general”.

Esta no es la primera vez que COCORE, una organización que agrupa a laicos, con sede en Colorado – del cual el grupo ateo Boulder es miembro, ha puesto carteles como este. 7News informó que en 2008 el grupo pagó por los carteles que decían: “¿No crees en Dios? Ustedes no están solos.” y luego en 2010, el grupo también pagó carteles en protesta por la escena de la Natividad que fue colocada en el edificio del condado de la ciudad de Denver.

Lamentablemente tal parece que este es el precio que hay que pagar por vivir en una sociedad democrática. Una sola persona, o un pequeño grupo de personas tiene el derecho de ofender a toda una multitud de creyentes. Cabe preguntarse: ¿Se atreverían hacer esto en una sociedad islámica? ¡Que Dios tenga misericordia!

 

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