Secretos para el Crecimiento


Llegar a la estatura debida no es algo que sucede nada más porque sí; implica vivir una serie de etapas, pasar una serie de pasos, favorecer el desarrollo de ciertas condiciones y entonces sí, el crecimiento se da. Lo mismo sucede con el crecimiento espiritual.

Existen algunas condiciones que se deben dar naturalmente en nuestra vida como creyentes para que podamos crecer de acuerdo a la voluntad de Dios:

I-      Devocional

 1-   Oración: la Palabra de Dios nos habla de la importancia de madrugar para buscar a Dios antes que cualquier otra cosa (Prov. 8:17); cuando nos acercamos a Dios en oración debemos hacerlo con fe (Heb. 11:6). Orar no es sólo pedir, implica acercarnos a Dios con acción de gracias y con alabanza (Fil. 4:6). Ahora, ¿para qué oramos? Oramos para confesión (Prov. 28:13); para peticiones (Stgo. 4:2 y 3); para dar gracias (1ª Tes. 5:18). Es bueno además, escribir nuestras necesidades para recordarlas, al mismo tiempo que escribimos lo que ya hizo Dios para bendecirlo y alabarle. Es importante recordar que debemos orar al Padre (Juan 15:16), orar con fe (Mat. 21:22, orar conforme a su voluntad (1ª Juan 5:14 y 15), orar con ayuda del Espíritu Santo (Rom. 8:26), en todo tiempo (Ef. 6:18), en todo lugar (Mar. 1:35), orar por otros (1ª Tim. 2:1) y orar de acuerdo a la Palabra de Dios (Stgo. 4:3).

2-   Leer la Biblia: empezar con el evangelio de Juan, Salmos y Proverbios; leer también algún buen libro cristiano; hacer anotaciones de los pasajes donde Dios nos hable.

3-   Buscar la guía de Dios en todo: ver Juan 16:13, Rom. 8:14, Sal. 37:23 y Stgo. 1:25

 II-      Reunirnos con otros creyentes: ver Hech. 2:42 y Heb. 10:25

III-  Servir a Dios: ver Prov. 11:30 y Mat. 4:19

IV-    Resistir al diablo: ver Stgo. 4:7, 1ª Juan 4:4, 2ª Tim. 2:19 y Ef. 5:18

Si estamos teniendo nuestro devocional diario, si nos reunimos con otros creyentes para tener comunión, si servimos a Dios y resistimos al enemigo en nuestras vidas, estaremos creciendo en nuestro caminar con Dios.

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Tocando a Tu Puerta

Estoy tocando a tu puerta, quiero entrar.

Déjame tomar el control de todo en tu vida, que yo sé lo que es bueno para ti.

Apocalipsis 3:20
He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo.

Mateo 24:33
Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, sabed que El está cerca, a las puertas.

Juan 14:23
Jesús respondió, y le dijo: Si alguno me ama, guardará mi palabra; y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y haremos con él morada.

Para aprovechar el tiempo hay que establecer prioridades

Para aprovechar el tiempo hay que establecer prioridades

Cada persona es dueña de su tiempo y decide qué hacer con él en cada instante… si sabe organizarse.

Todos los días, cada uno de nosotros cuenta con la misma cantidad de tiempo: 24 horas. Lo que hace la diferencia es cómo lo utilizamos. Dominar el tiempo requiere atención, constancia, sentido de la responsabilidad, respeto a ti mismo, a los demás y orden. Todo esto no es nada fácil.

Las personas que aprovechan al máximo su tiempo posiblemente utilicen distintos sistemas y técnicas, pero tienen una cosa en común. Tienen una visión de cómo quieren utilizar su tiempo, es decir, tienen un sentido claro de las prioridades .Ellos saben qué es lo que quieren hacer con su tiempo.

Conseguir nuestras metas para un cambio efectivo probablemente nos exija un nivel de aprovechamiento del tiempo que no hemos alcanzado, ni necesitado antes.

La manera en que empleamos nuestro tiempo es una cuestión de hábitos. He aquí algunas estrategias básicas que, con algo de esfuerzo, pueden ayudar a cualquiera a organizar y aprovechar su tiempo.

En primer lugar, es importante crear un espacio propio . En segundo lugar, debe reconocer que sus obligaciones son tan importantes como las necesidades y requerimientos de los demás . En tercer lugar, aprenda a establecer límites en cuanto a que le interrumpan o alteren su horario laboral; por último, diseñe su horario personal.

LA AUTO OBSERVACIÓN

Para redimir el tiempo debemos intentar observarnos y estimar con precisión el tiempo que nos lleva cada una de nuestras actividades. A esta “auditoría” debemos sumarle el examen de nuestras prioridades.

A veces tendemos a hacer las tareas menos prioritarias en vez de hacer cosas más importantes . Podemos preguntarnos: “¿Cuál el mejor uso que puedo darle a mi tiempo?”, y de esa forma distribuir el mismo como resulte más provechoso.

“Cualquiera sea su prioridad –personal u otra, como aumentar las ventas, desarrollar un nuevo producto o completar un nuevo proyecto- , aprovechar el tiempo le puede ayudar a lograrlo”, dice Melissa Raffoni, fundadora de Skills Alliance.

Otro de los problemas habituales es la tendencia a estar demasiado disponible . Valdría la pena preguntarnos si estamos intentando contentar a todos para ser aceptado.

LO URGENTE Y LO IMPORTANTE

Si estamos siempre corriendo para completar tareas urgentes, probablemente significa que tenemos problemas para administrar nuestro tiempo, para identificar nuestras prioridades o acostumbramos a dejar cosas para luego .

Debemos aprender a delegar, o ignorar, las tareas que son urgentes pero no prioritarias. Por ejemplo, si un amigo necesita un libro suyo urgentemente, que venga él a buscarlo, o que se espere hasta mañana. Usted no puede dejarlo todo para llevárselo.

Mantener altos niveles de atención y concentración requiere a veces mucho esfuerzo, pero la concentración puede entrenarse mediante periodos breves e intensos de atención . Esta es una buena forma de ir adquiriendo destreza en hacerlo durante periodos más largos. Diez minutos de esfuerzo, con objetivos a corto plazo, pueden ser muy productivos.

Las distracciones tienen que ver también con nuestro nivel de ansiedad y tolerancia a la frustración. Si nos enfrentamos con una tarea difícil, que requiere de más tiempo, y pretendemos hacerlo todo de golpe, es probable que no lo consigamos. La consecución de objetivos ha de ser progresiva y marcándonos un ritmo para lograrlo.

A todos nos sucede: Postergamos nuestras responsabilidades de vez en cuando. La clave está en saber cuáles son las cosas “dejamos para luego”, cómo y por qué. Es importante descubrir qué tareas son las que más evitamos y cuál es nuestra excusa favorita para postergarlas . Tal vez nos refugiamos en la televisión, Internet o las labores domésticas. A veces posponemos cosas que son relativamente poco importantes, pero hay otras que posponemos por nuestra inseguridad acerca de cómo deberíamos hacerlas, porque son sumamente importantes o particularmente difíciles.

MIEDO AL FRACASO

Algunas personas temen fracasar debido a la importancia o dificultad de la tarea. Algunas temen al éxito, porque hacerlo bien implicaría nuevas y mayores exigencias. Otras resisten la autoridad y se resisten a cumplir sus demandas. Algunas personas son perfeccionistas y se niegan a intentarlo si no están seguros de un resultado perfecto. Algunos tienen muy baja tolerancia a la frustración y prefieren evitar el mal rato. Si el hábito de postergar nuestras tareas se convierte en un problema serio, deberíamos buscar la ayuda de un profesional.

Nuestras autocríticas o descalificaciones espontáneas aumentan el estrés. Este puede ser un factor que contribuya a disminuir la motivación y la acción, distraer la atención y concentración, reducir la eficacia y, finalmente, brindar una excusa para un mal resultado. Debemos analizar lo que nos decimos para ver si es algo que nos motiva o nos pone más ansiosos y proponernos reemplazar las críticas automáticas con acciones.

Otro factor que inhibe la acción es el perfeccionismo . Esta conducta refleja un pensamiento tipo todo-o-nada de forma que podemos estar evitando la acción por inseguridad o miedo. Algunas cosas son suficientemente importantes como para que las hagamos a la perfección, pero la mayoría se satisfacen con un esfuerzo “bastante bueno”.

¿APROVECHAR EL TIEMPO O MANEJARLO?

Según la experta Melissa Raffoni “aprovechar el tiempo es una estrategia que implica usar el tiempo de manera inteligente para conseguir metas más importantes”, mientras que “gestionar el tiempo es el proceso diario que usted usa para aprovechar el tiempo; es decir, las agendas, las listas de cosas por hacer, la delegación y otros sistemas que le ayuden a usar el tiempo eficientemente”.

Raffoni señala también que “sin la estrategia –la visión y el plan- la gestión del tiempo no necesariamente le ayudará a lograr sus metas. Por esa razón, el primer paso para aprovechar su tiempo es esclarecer cuáles sus prioridades”

Fuente:protestantedigital.com

Pastor a bordo del Titanic: “Los no salvos a los botes”

 

Familiares y sobrevivientes del desastre del Titanic recordaron el 100 aniversario del hundimiento del barco este domingo.

Muchos tomaron parte en un crucero especial que se detuvo en el lugar exacto donde el Titanic se hundió el 15 de abril de 1912.

Más de 1.500 pasajeros y tripulantes murieron cuando el gigantesco trasatlántico, llamado insumergible, golpeó un iceberg y se sumergió por completo menos de tres horas después.

Hay muchas historias de heroísmo entre las víctimas, incluyendo la del pastor John Harper.

Según Baptist Press, Harper pasó sus últimos momentos tratando de salvar almas y al menos logró llevar a un hombre a los pies de Cristo mientras ocurría la tragedia.

Harper había pastoreado Iglesias en Glasgow y Londres e iba rumbo a América para aceptar el pastorado de la Iglesia Moody en Chicago, fundada por el famoso evangelista Dwight L. Moody.

Cuando el Titanic golpeó el iceberg, Harper puso a su hija de seis años en un bote salvavidas pero se rehusó a entrar a uno, aunque él era su único pariente con vida.

Luego fue entre los pasajeros hablándoles de Jesucristo. Cuando un hombre rehusó la oferta de salvación, Harper le ofreció su propio chaleco salvavidas.

“Tú necesitas esto más que yo”, le dijo.

Mientras el barco comenzaba a hundirse, se escuchaba a Harper gritar: “Mujeres, niños y no salvos a los botes!”

Incluso luego que el barco se sumergió, Harper se las arregló para nadar hacia cuánta gente le fue posible, rogándoles que entregaran sus vidas a Cristo.

Un sobreviviente luego contó cómo rehusó la oferta de Harper en primera instancia, pero se entregó a Cristo minutos después cuando el predicador nadó de nuevo para decirle, “Cree en el Señor Jesús y serás salvo”.

El hombre fue rescatado después y contó su historia en una iglesia de Ontario, diciendo a la multitud, “Yo soy el último convertido por John Harper”.

FUENTE: http://www.MundoCristiano.tv

¿Por qué no confías?

¿Por qué no confías?

Un joven muchacho estaba a punto de graduarse de preparatoria, hacia muchos meses que admiraba un hermoso auto deportivo en una agencia de autos, sabiendo que su padre podría comprárselo le dijo que ese auto era todo lo que quería. Conforme se acercaba el día de Graduación, el joven esperaba por ver alguna señal de que su padre hubiese comprado el auto. Finalmente, en la mañana del día de Graduación, su padre le llamó a que fuera a su privado. Le dijo lo grato que se sentía de tener un hijo tan bueno y lo mucho que lo amaba. El padre tenia en sus manos una hermosa caja de regalo.

Curioso y de algún modo decepcionado, el joven abrió la caja y lo que encontró fue una hermosa Biblia de cubiertas de piel y con su nombre escrito con letras de oro. Enojado le grito a su padre diciendo: “con todo el dinero que tienes, y lo único que me das es esta Biblia” y salió de la casa.

Pasaron muchos años y el joven se convirtió en un exitoso hombre de negocios. Tenia una hermosa casa y una bonita familia, pero cuando supo que su padre que ya era anciano estaba muy enfermo, pensó en visitarlo. No lo había vuelto a ver desde el día de su Graduación. Antes que pudiera partir para verlo, recibió un telegrama donde decía que su padre había muerto, y le había heredado todas sus posesiones, por lo cual necesitaba urgentemente ir a la casa de su padre para arreglar todos los tramites de inmediato.
Cuando llego a la casa de su padre, una tristeza y arrepentimiento llenó su corazón de pronto. Empezó a ver todos los documentos importantes que su padre tenia y encontró la Biblia que en aquella ocasión su padre le había dado. Con lagrimas, la abrió y empezó a hojear sus paginas. Su padre cuidadosamente había subrayado un verso en Mateo 7:11 “Y si vosotros siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, cuanto más nuestro Padre Celestial dará a sus hijos aquello que le pidan.
Mientras leía esas palabras, unas llaves de auto cayeron de la Biblia. Tenían una tarjeta de la agencia de autos donde había visto ese auto deportivo que había deseado tanto. En la tarjeta estaba la fecha del día de su graduación y las palabras: TOTALMENTE PAGADO.
¿Cuantas veces hemos rechazado y perdido las Bendiciones de Dios porque no vienen envueltas en paquetes hermosos, como nosotros esperamos y por no abrir su palabra, la Biblia?

Fuente:reflexionayvive.blogspot.com

Caminando por FE

“Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos”, Sal. 32:8

Una necesidad de todos los seres humanos es querer saber cuál será nuestro futuro, hacia dónde vamos, qué nos va a acontecer, con quién nos vamos a casar, cuándo vamos a morir. Debemos tener presente que Dios sólo nos informará lo que necesitemos saber en cada momento. Al igual que Abraham, cuando seguimos al Señor lo hacemos “sin saber” adónde nos dirigimos, pero lo hacemos creyendo en sus promesas y teniendo la seguridad de que sea como sea y tarde lo que tarde, Dios cumplirá su propósito en nosotros.

El hecho de estar en la voluntad de Dios no nos exime de problemas. Dios no nos promete un sendero de rosas. Sin embargo, sí podemos estar seguros de que “el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”, Fil. 1:6 El apóstol Pablo dijo: “Ahora, he aquí, ligado yo en espíritu, voy a Jerusalén, sin saber lo que allá me ha de acontecer; salvo que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que me esperan prisiones y tribulaciones”, Hech. 20:22 y 23

Dios conoce todos los detalles del camino por el que hemos de ir, las bendiciones y los peligros, dónde hemos estado y hacia dónde nos dirigimos y cuál es el mejor sendero a seguir. Él ya ha “visto” todo el rompecabezas de nuestra vida completo. No nos corresponde a nosotros conocer la ruta o todos los detalles con anticipación.

Es responsabilidad de Dios llevarnos por el camino encomendado y cumplir su propósito en nosotros. Nuestra responsabilidad es buscar su guía y dirección, y obedecer sus instrucciones. Él dijo: “Te enseñaré el camino en que debes andar”, Sal. 32:8 Por tanto, debemos CAMINAR POR FE.

Lo único que tenemos que hacer es confiar en Él de todo corazón y no apoyarnos en nuestra propia prudencia, y Él enderezará nuestros pasos (Prov. 3:5 y 6). Este camino no lo vamos a recorrer solos, lo vamos a caminar con Él.

Muchas veces no nos explicamos porque tenemos que atravesar por caminos difíciles en nuestras vidas y por eso muchos retroceden y abandonan el plan que Dios estableció para ellos. No olvidemos que si aun no se ha manifestado aquello que hemos estado esperando de parte de Dios es porque Dios nos está capacitando para que aprendamos a CAMINAR POR FE.

La Felicidad

Nos convencemos a nosotros mismos de que la vida será mejor después de casarnos, después de tener un hijo, y entonces después de tener otro.

Entonces nos sentimos frustrados de que los hijos no son lo suficientemente grandes y que seremos felices cuando lo sean.

Después de eso nos frustramos por que son adolescentes (difíciles de tratar).Ciertamente seremos más felices cuando salgan de esa etapa.

Nos decimos que nuestra vida estará completa cuando a nuestro esposo o esposa le vaya mejor, cuando tengamos un mejor auto o una mejor casa, cuando nos podamos ir de vacaciones, cuando estemos retirados…

La verdad es que no hay mejor momento para ser felices que AHORA.
Si no es ahora? , Cuando? Tu vida siempre estará llena de retos.

Es mejor admitirlos y decidir ser felices de todas formas.
Una de mis frases favorita es de Souza, dijo: “Por largo tiempo parecía para
mí que la vida estaba a punto de comenzar, la vida de verdad. Pero siempre
había un obstáculo en el camino, algo que resolver primero, algún asunto sin
terminar, tiempo por pasar, una deuda que pagar, entonces la vida
comenzaría. Hasta que me dí cuenta que esos obstáculos eran mi vida.”

Esta perspectiva me ha ayudado a ver que no hay un camino a la felicidad.

la felicidad es el camino.

Así que atesora cada momento que tienes, y atesóralo más cuando lo compartiste con “alguien especial”, lo suficientemente especial para compartir tu tiempo, y recuerda que el tiempo no espera por nadie…

Así que deja de esperar hasta que termines la escuela, hasta que vuelvas a la escuela, hasta que bajes 10 kilos, hasta que tus hijos se vayan de casa, hasta que te cases, hasta que te divorcies, hasta el viernes por la noche, hasta el domingo por la mañana, hasta la primavera, hasta el verano, o hasta que mueras, para decidir que no hay mejor momento que este para ser feliz…

La felicidad es un trayecto, no un destino.

Juan 10:10
yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

Efesios 5:20
Dando siempre gracias a Dios por todo al Dios y Padre, en el nombre de Nuestro Senor Jesucristo

Mateo 11:28
Venid á mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar.

Morir para dar vida

A un estudiante de seminario, de carácter firme, le preguntaron por qué llevaba una vida consagrada y piadosa casi al extremo.

“Cuando yo estaba por nacer hubo complicaciones graves”, contestó el estudiante.“El doctor salió al pasadizo donde esperaba mi padre y le dijo: “No hay esperanza, no podemos salvar a los dos. Usted tendrá que decidir, ¿salvamos a su esposa o a su hijo?” Sin vacilar un momento mi padre dijo: “Salve a mi esposa”.

“Mi madre oyó la conversación por el tragaluz que estaba abierto, y dijo más fuerte y con más insistencia que mi padre: “¡Salve a mi hijo! ¡Salve a mi hijo!”

“Yo estoy viviendo por ella que murió por mí, y por mejor vida que yo lleve nunca será suficientemente buena”.

El sacrificio de amor de aquella madre por el hijo que aún no había nacido es poco al compararlo con el amor de Dios por nosotros.

Jocabed, una madre para la crisis

Rev. Alberto Ortega

“Un varón de la familia de Leví fue y tomó por mujer a una hija de Leví, la que concibió, y dio a luz un hijo; y viéndole que era hermoso, le tuvo escondido tres meses.” Éxodo 2:1,2.

En estos últimos días de la Dispensación de la Gracia, nuestra sociedad ha ido perdiendo una asombrosa cantidad de fundamentos, se ha producido una hemorragia de los valores ciudadanos, morales, familiares. Esta situación ha llevado a muchos a bajar los brazos, y a dejarse llevar por lo que el apóstol Pablo llamó: “la corriente de este mundo” (Efesios 2:2). Una estadística reciente ha revelado que el 83% de los jóvenes que están cumpliendo condenas proceden de hogares en dificultad; hablando claramente, provienen de hogares donde existe la violencia doméstica, el divorcio, las drogas, el alcohol, madres solteras, etc.

 

Un niño de apenas un año de edad murió por falta de atención de sus progenitores que no le alimentaban correctamente ni le daban la medicina que los servicios sociales le proporcionaron gratuitamente; pero lo más terrible de esto, es que murió rodeado de nueve adultos que no hicieron nada por él. A pesar de los esfuerzos de los gobiernos y las asociaciones cada vez más numerosas, este mundo está cada vez peor porque estamos viviendo las consecuencias de una sociedad que le ha dado la espalda a Dios y a Su Palabra única fuente de bienestar para el hombre y la mujer.

 

Ser padres hoy se limita a una función biológica, los padres y las madres han dejado que el príncipe de este mundo, Satanás, gobierne sus mentes, sus hogares, sus familias; le han dejado a este ser maléfico los plenos poderes sobre sus hijos. ¡Es hora que haya un despertar y que el príncipe de las tinieblas salga de los hogares, de la televisión, de la prensa!

 

Moisés, uno de los líderes más sobresalientes de la nación judía, reconocido por toda la cristiandad, vino a la existencia por medio de unos padres que amaban y obedecían a Dios de todo corazón. En el libro del Éxodo, tenemos a Satanás operando a través de Faraón, rey de Egipto, para la destrucción de los niños judíos (Éxodo 1:22). Pero en medio de aquel violento ataque, ciertos padres decidieron no dejarse vencer por aquel edicto real. “Un varón de la familia de Leví fue y tomó por mujer a una hija de Leví, la que concibió, y dio a luz un hijo; y viéndole que era hermoso, le tuvo escondido tres meses.” (Éxodo 2:1,2). Esta decisión salvó la vida de Moisés, el cual llegó a ejercer uno de los ministerios más extraordinarios narrado en la Biblia. Era el hombre que hablaba cara a cara con Dios. “Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero” (Éxodo 33:11).

 

Moisés doblegó el poderío de Egipto con un mensaje: “Jehová el Dios de Israel dice así: Deja ir a mi pueblo…” (Éxodo 5:1). Pero, ¿cómo llegó a cumplirse todo esto? ¡Por la entrega que Jocabed, su madre, hizo de él! Esta mujer con su ejemplo nos enseña la necesidad de vivir entregados a Dios, debemos entregarnos nosotros mismos, también nuestros anhelos, nuestros seres queridos. Hay una secuencia hermosa en la vida de esta madre que hizo posible la entrega de este niño a Dios, el cual formó un líder sin par.

 

LA ENTREGA A LA FE

 

“Por la fe Moisés, cuando nació, fue escondido por sus padres tres meses, porque le vieron niño hermoso, y no temieron el decreto del rey.” Hebreos 11:23.

 

Primero, para poder vencer la crisis en su familia, Jocabed se entregó junto a su esposo a la fe en el Dios vivo. Dios les impartió fe, esa fe se adueñó del corazón de ellos, y aunque había un edicto de Faraón que les exigía entregaran su hijo a la muerte, ellos decidieron esconderlo; desafiaron aquella orden, aquella intimidación, cuando muchos otros se dejaron arrebatar a sus hijos. Ellos decidieron desposeer a Satanás de aquel niño, y aunque estaban corriendo peligro de muerte, se pusieron con su bebé en las manos del Dios vivo, tenían fe en que Dios guardaría a aquel niño.

 

Es necesario que en esta hora se levanten las Jocabed de Dios para decirle a Satanás que no le van a dejar a sus hijos en sus manos, ¿cuál madre pondría a su hijo en las manos de un asesino? Satanás es el asesino más grande de todos los tiempos, Jesús lo describe diciendo: “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir” (Juan 10:10). El poder maléfico de este ladrón es incuestionable, ¿cómo podemos dejarle en sus manos a nuestros hijos, nuestras familias?

 

Jocabed decidió luchar, pelear aquella batalla y Dios la respaldó. Dios estaba en el asunto, Él está interesado en nuestros hijos, en nuestra familia. Ésta es una batalla que tenemos que pelear por la fe y al lado del Señor. No importa cuánto se tenga que luchar, arriesgar, sufrir, no se puede dejar en las manos de Satanás a nuestros hijos, la fe en Dios vence al mundo y sus poderes (1 Juan 5:5).

 

LA ENTREGA DE LOS SENTIMIENTOS.

 

Jocabed tuvo que entregar sus sentimientos de madre a los pies del Señor, la Escritura dice: “Pero no pudiendo ocultarle más tiempo…” (Éxodo 2:3).

 

Llegó el momento que no podía hacer más por aquel niño; sus sentimientos de madre tenían que gritarle: “quédatelo contigo, no te puedes separar de tu bebé, ¿quién lo cuidará?”

 

Aquellos sentimientos estarían desgarrando todos los días su corazón de madre, por ella entendió que sus sentimientos no podían salvar a aquel hijo; los sentimientos no tienen la capacidad de resolver los conflictos, los problemas, las dificultades. Muchas veces estamos luchando con nuestros sentimientos, aunque pensamos que es la fe, pero solo se trata de nuestros sentimientos. La fe no tiene que ver con lo que uno siente, sino a quién dirigimos la mirada. “Puestos los ojos en Jesús, el autor y el consumador de la fe…” (Hebreos 12:2).

 

Mas hay algo asombroso, algo que falta en toda la historia de Moisés, no encontramos en toda la Biblia el nombre que Jocabed le dio a Moisés, ¿puede una madre tener un hijo y aun después de tres meses no darle nombre? El nombre de Moisés “sacado de las aguas” no le fue dado por Jocabed, sino por la hija de Faraón, nunca oímos otro nombre sino el de Moisés. Cuán terrible debe ser esto para una madre. ¿Cómo logró esto? Estregando sus sentimientos en las manos del Señor, dejar que fuera Dios quien decidiera por ella.

 

A veces, los sentimientos de la madre o del padre malogran los propósitos de Dios para con los hijos, se cree que esto o aquello conviene más y nos anteponemos a los propósitos de Dios. ¿Cuántos hijos sufren durante toda la vida las malas decisiones u orientaciones que no estuvieron respaldadas por la oración delante de Dios? ¿Cuántos ministerios se han malogrado a causa de las decisiones paternas y maternas? Tenemos una enorme responsabilidad, esta no puede ser llevada a cabo si no dependemos de Dios.

 

LA ENTREGA A LAS AGUAS

 

“Tomó una arquilla de juncos y la calafateó con asfalto y brea, y colocó en ella al niño y lo puso en un carrizal a la orilla del río.” Éxodo 2:3.

 

Tuvo que entregar su hijo a las aguas, pero lo más hermoso fue la forma como lo hizo. Se aseguró de que los materiales en los cuales iba a depositar al niño. En Egipto el junco era la materia prima con la que se construían las embarcaciones; luego la calafateó, la untó con asfalto y brea, le puso dos protecciones. El asfalto se recogía de pozos de petróleo naturales que brotaban a la superficie de la tierra, esto le daba a la arquilla una protección contra las infiltraciones de agua. La brea es una resina que pega y solidifica la estructura para que no se deshaga.

 

Jocabed se aseguró de que aquello sobre lo cual entregaba a su hijo a las aguas fuera adecuado, resistente a las aguas del Nilo. Nuestros hijos tienen que hacer frente a unas aguas impetuosas en las escuelas, universidades, compañías, están rodeados de un ambiente decadente y agresivo contra todo concepto moral. La Biblia es cuestionada por maestros, amistades, estamos viviendo en los días del fin, y las aguas contaminadas del pecado han tomado proporciones universales. ¿Estamos usando lo que puede vencer ese río impetuoso y contaminado? ¿Nos preocupa lo que estamos usando para la arquilla de nuestros hijos?

 

Jocabed fue cuidadosa en la elección del junco, en la aplicación de la brea y de la resina para la arquilla, no quería que las aguas se infiltraran en el lecho de su hijo y acabara ahogándose. Entregó al río Nilo a un niño condenado a muerte por el decreto del rey, pero por la fe lo puso en las manos de Dios, para que guiara aquella arquilla. El río estaba plagado de cocodrilos peligrosos, pero Dios no permitió que aquellas fieras atacaran aquella diminuta embarcación. Cuando ponemos algo en las manos de Dios, Él lo guarda. La mano poderosa de Dios iba llevando al niño Moisés hacia la hija de Faraón. ¿Qué mejor lugar que la casa de la hija del Faraón quien había condenado a Moisés? No había en todo Egipto un lugar más seguro que ése. Moisés pasó de debajo de la amenaza de muerte a la protección regia. ¿Quién se atrevería a matar en el palacio del rey al protegido de Faraón?

 

Dios tocó el corazón de la hija de Faraón para que se lo entregara de nuevo a la madre sin tan siquiera saberlo, leemos: “Entonces su hermana dijo a la hija de Faraón: ¿Iré a llamarte una nodriza de las hebreas, para que te críe este niño? Y la hija de Faraón respondió: Ve. Entonces fue la doncella, y llamó a la madre del niño, a la cual la hija de Faraón: Lleva a este niño y críamelo, y yo te lo pagaré. Y la mujer tomó al niño y lo crió” (Éxodo 2:7-9). María, la hermana de Moisés volvió a casa para pedirle a Jocabed que fuera al palacio a recoger a Moisés para criarlo; además de esta bendición, recibió una paga del fondo de gobierno egipcio para criar a su propio hijo. ¡Cuán grande es Dios! Jocabed vio entrar de nuevo a su hijo en su casa sano y salvo, y además con la protección de Faraón.

 

RENOVANDO LA ENTREGA

 

“Y cuando el niño creció, ella lo trajo a la hija de Faraón, la cual lo prohijó, y le puso por nombre Moisés, diciendo: Porque de las aguas lo saqué.” Éxodo 2:10.

 

Jocabed había tenido aquel hijo en sus brazos unos años más, sin embargo, cuando llegó la hora, lo tuvo que entregar por segunda vez. Ésta es otra clave hermosa: tuvo que renovar la entrega cuando el niño creció. Jocabed tuvo que sacrificar de nuevo sus sentimientos, su amor de madre para que los propósitos de Dios se cumplieran con su hijo y la nación de Israel. La elección era dura, pero ¿qué era mejor, un hijo vivo en otras manos o un hijo muerto en las suyas? ¿Preferimos un hijo vivo en las manos de Dios o un hijo muerto en nuestras manos? Algunas veces nos aferramos, y traemos muerte en vez de la vida.

 

Es en el proceso de la entrega, del sufrimiento que nacen las grandes liberaciones; todo un pueblo esclavizado estaba recibiendo liberación por medio de una madre que supo renovar su entrega. Jocabed entregó al río a un niño condenado, un instrumento escogido por Dios, y éste le entregó a Israel un libertador. ¡Cuán grandes cosas produce la entrega a Dios!

 

Moisés nunca negó el nombre que recibió de la hija de Faraón, sino que se identificó plenamente con ese nombre; se entregó plenamente a los propósitos de Dios porque su madre supo prevalecer en la crisis. Puede que no hayamos tenido las mejores condiciones en nuestra vida, pero no debemos vivir amargados, resentidos, frustrados, sino abiertos a la utilidad que nuestro Dios nos quiera dar, todavía Él puede hacer algo con nosotros y con nuestros hijos.

Piedras y arenas

Lectura: Lucas 9:57-62

(Mateo 6:33) Pero buscad primero su reino y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

(Mateo 7:24) Por tanto, cualquiera que oye estas palabras mías y las pone en práctica, será semejante a un hombre sabio que edificó su casa sobre la roca;

Un pastor de jóvenes estuvo delante de los mozos de su grupo. En una mesa enfrente de él, se encontraba una vasija de cristal, piedras y otros objetos. Al comenzar la reunión, sin decir palabra alguna, tomó la vasija y puso piedras en ella hasta que no podía poner más.
Mirando a sus discípulos y les preguntó si pensaban que el recipiente estaba lleno. Todos estuvieron de acuerdo que sí, no se podía poner más. Con esto, tomó una caja de grava y comenzó a meterla sacudiendo la jarra hasta llenar cada hueco.

Nuevamente les preguntó si la jarra estaba llena y todos dijeron, Ahora,
seguramente que sí. Entonces tomó una cubeta de arena y la derramó, todo 
cuanto pudo, en la jarra. Y preguntó, ¿Y ahora qué? ¿Está llena? Todos
comenzaron a consultar unos a los otros si era llena o no y concluyeron que
sí. Por fin el pastor estuvo de acuerdo con ellos.

Ahora bien, dijo el joven ministro, quiero que reconozcan que la jarra representa tu vida. Las piedras son las cosas importantes en tu vida: tu relación con Dios, tu familia, tu salud o cualquier cosa que si lo perdiera sería casi como un destrozo para ti. La grava representa otras cosas importantes en tu vida, pero en una escala menos imprescindible. Son cosas
como tu trabajo, tu casa, tu coche tu iglesia y así por el estilo. La arena representa todo los demás en tu vida; los pasatiempos, la vanidad y las cosas frívolas.

Hermanos, muchas personas llenan sus vidas con la arena. Estas personas sufren muchos golpes y pérdidas y lamentablemente no se enteran del por qué. Su problema consiste en que sus prioridades están trastornadas. Si llenamos nuestras vidas con arena, no hay lugar para las piedras. Aún si llenamos nuestras vidas con la grava y la arena, nuestras vidas carecerán significado porque no hay lugar para las cosas de suma importancia. Si no aprendemos como fijar prioridades correctas en nuestras vidas, buscaremos la ruina. Nuestros días son contados de manera que debemos prestar atención a las cosas que son verdaderamente importantes.

En Lucas 9:57-62 Cristo llamó a dos hombres a seguirle y un tercer hombre manifestó su deseo de seguirle. Pero de todo lo que podemos entender de las Escrituras, los tres fueran rechazados porque no pudieron poner a Cristo en el primer lugar en sus vidas. Todos tuvieron algo que estimaban de más importancia: la comodidad, seres queridos, o simples excusas inútiles. Cristo, siendo el Señor de toda la creación, exija ser la Roca principal de nuestra existencia.

JESUCRISTO ES LA ROCA DE NUESTRA VIDA Y SALVACIÓN

(Hechos 4:11) Este Jesús es la piedra desechada por vosotros los constructores, pero que ha venido a ser la piedra angular.

Escrito por :Hno. Prince Parker

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