La Humillación precede la exaltación

La Humillación precede la exaltación

Rev. Enrique Centeno

Job sufrió grandes pruebas y aflicciones. En medio de su crisis se acercaron sus amigos para consolarle; pero estos juzgando su condición a simple vista, lo acusaron de inicuo y pecador, alegando que sus padecimientos eran el resultado de su maldad.

El Libro de Job es considerado el más antiguo de las Escrituras. El mismo contiene un raudal de enseñanzas hermosas para todas las épocas.

Job patriarca contemporáneo con Abraham, sufrió grandes pruebas y aflicciones. En medio de su crisis se acercaron sus amigos para consolarle; pero estos juzgando su condición a simple vista, lo acusaron de inicuo y pecador, alegando que sus padecimientos eran el resultado de su maldad. Hoy conocemos que Job estaba siendo probado. Es por eso que al juzgar casos ajenos, debemos ser cuidadosos y considerar las enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo que nos exhortan a considerar el consejo de Bildad, unos de los amigos de Job, encontramos seis verdades derivadas de su consejo y en las que podemos meditar.

Estas enseñanzas son las siguientes:

1. BÚSQUEDA DE DIOS

“Si tú de mañana buscares de Dios” (Job 8:5a). ¿Qué es buscar de Dios? Es acercarse diligentemente a Dios, es anhelar que su presencia  trabaje profundamente en nuestro corazón. Buscar la presencia de Dios debe ser incalculable valor para todo cristiano. El salmista expresa en el Salmo 16:11, leemos: “En tu presencia hay plenitud de gozo, delicias a tu diestra para siempre.”

Los momentos más agradables para buscar el rostro y la presencia de Dios son en las primeras horas de la mañana. En estas primeras horas, la mente está despejada y estamos en mejor disposición; pero esto no quiere decir que es el momento exclusivo, podemos buscarlo en cualquier instante. Entrar en el secreto de Dios es una experiencia incalculable. Que nuestro primer saludo sea a nuestro Padre Celestial. Busquemos su guianza, su dirección, su consejo, su rostro. Oremos para que su presencia sea una realidad a través de todo nuestro caminar diario.

2. ROGAR AL DIOS TODOPODEROSO

“Y rogares al Todopoderoso.” (Job 8:5b). Ruego es suplica, petición, clamor, oración. Cuando no conocíamos al Dios Salvador clamábamos a dioses muertos de madera, de metal, yeso o estampilla. Al escuchar las Buenas Nuevas de Salvación, y al creer en la Palabra, fuimos sacados de las tinieblas, de la muerte espiritual, a la luz y vida de Cristo. Salimos del paganismo, de la Idolatría, para conocer y servir al Dios vivo. El Dios que hizo los cielos y la tierra y todas las cosas que existen.

3. LIMPIEZA Y RECTITUD

“Si fueres limpio y recto” (Job 8:6a). Limpio significa: exento de toda contaminación, suciedad, impureza, impiedad, corrupción e inmundicia. Dios quiere vidas limpias para su servicio, quiere labios limpios de toda crítica, censura, sarcasmos, murmuración, pecados de la lengua, los cuales son estorbo e impedimento para que Dios pueda glorificarse y manifestarse en medio de su pueblo. La murmuración es una plaga que afecta mucho al pueblo de Dios. Queda un gran trabajo evangelístico y misionero que realizar sobre la tierra. Dios está demandando y exigiendo que sus siervos vivan vidas íntegras, consagradas, rectas y apartadas de toda iniquidad; para Él cumplir sus propósitos. El sinónimo de recto es justo, de íntegra conducta, lealtad a los principios, verdad y justicia. “Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de toda iniquidad todo aquel que invoque el nombre del Cristo.” (2 Timoteo 2:19).

4. DIOS SE LEVANTARÁ A AYUDARNOS, A FAVORECERNOS

“Ciertamente luego se despertará por ti” (Job 8:6b). El apóstol Pablo dijo: “¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Romanos 8:31). Bildad no sabía que el diablo había recibido el permiso de Dios para que fuera probado; por lo tanto aconsejaba a Job pensando que necesitaba humillarse y arrepentirse de su maldad. Nosotros no sabemos que está detrás de cada situación y circunstancia que nos acontece, ¿qué es lo que sucede realmente? La Biblia dice: “No tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.” (Efesios 6:12). Podrán levantarse el diablo, los demonios, el infierno y tormentas en contra nuestra; pero no importa, porque la Palabra de Dios dice: “Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón; aunque contra mí se levante guerra, yo estaré confiado.” (Salmo 27:3). Dios está de nuestra parte, a nuestro favor. Él está presto para ayudarnos en toda circunstancia y ha prometido no dejarnos solos.

5. NOS HARÁ PROSPERAR Y HARÁ PROSPERA NUESTRA MORADA DE TU JUSTICIA

“Y hará próspera la morada de tu justicia.” (Job 8:6c). Dios traerá prosperidad y bendición. Bildad creía que si Job seguía estos sencillos pasos de humillación y reconocimiento delante de Dios, entonces la salud, el hogar, la paz, las bendiciones materiales volverían a Job; como sucedió posteriormente.  Así dice el Señor hoy, confía y espera en Él, que Él ciertamente hará. Aprendamos a depender y depositarnos en sus amorosos brazos de bondad. Dios es el Padre proveedor de todas y cada una de nuestras necesidades.

6. DIOS MIRA NUESTRA HUMILLACIÓN

“Y aunque tu principio haya sido pequeño” (Job 8:7). Prácticamente Job iba comenzar en cero, pero Dios no carece de recursos. Él es el dueño del oro, la plata y de todo lo que existe. Todo comienzo es difícil y pequeño. Muchas veces quisiéramos evitar los comienzos. Debemos saber que es peligroso cuando estamos iniciando alguna labor, empresa, trabajo, Iglesia, o ministerio y de la noche a la mañana alcanzamos una bendición gigantesca, porque esto podría constituirse en maldición. Todo en la vida requiere un proceso que va de lo diminuto (pequeño) a lo grande después que vencemos en medio de las pruebas, de las luchas, de las dificultades o pequeñeces, el Señor nos asciende y nos envía Su bendición.

Cuando parece que la bendición está causando daño, el Señor permite una pruebita, para que nos volvamos al que nos bendice. En medio de la bendición, Dios permite circunstancias que nos lleven a humillarnos delante de Su presencia. Luego de la prueba, siempre vendrá la bendición.

Amado lector, es muy importante que fijemos nuestros ojos en nuestro amado Señor y Salvador, humillándonos cada día ante Su presencia, reconociéndole en todos nuestros caminos para que Él nos exalte con su exaltación santa, buena y abundante. Exaltación que no produce en nosotros antagonismo ni arrogancia, sino por el contrario, nos mantiene atribuyéndolo a Dios toda la gloria, la honra y el honor. Amén.

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