La Humillación precede la exaltación

La Humillación precede la exaltación

Rev. Enrique Centeno

Job sufrió grandes pruebas y aflicciones. En medio de su crisis se acercaron sus amigos para consolarle; pero estos juzgando su condición a simple vista, lo acusaron de inicuo y pecador, alegando que sus padecimientos eran el resultado de su maldad.

El Libro de Job es considerado el más antiguo de las Escrituras. El mismo contiene un raudal de enseñanzas hermosas para todas las épocas.

Job patriarca contemporáneo con Abraham, sufrió grandes pruebas y aflicciones. En medio de su crisis se acercaron sus amigos para consolarle; pero estos juzgando su condición a simple vista, lo acusaron de inicuo y pecador, alegando que sus padecimientos eran el resultado de su maldad. Hoy conocemos que Job estaba siendo probado. Es por eso que al juzgar casos ajenos, debemos ser cuidadosos y considerar las enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo que nos exhortan a considerar el consejo de Bildad, unos de los amigos de Job, encontramos seis verdades derivadas de su consejo y en las que podemos meditar.

Estas enseñanzas son las siguientes:

1. BÚSQUEDA DE DIOS

“Si tú de mañana buscares de Dios” (Job 8:5a). ¿Qué es buscar de Dios? Es acercarse diligentemente a Dios, es anhelar que su presencia  trabaje profundamente en nuestro corazón. Buscar la presencia de Dios debe ser incalculable valor para todo cristiano. El salmista expresa en el Salmo 16:11, leemos: “En tu presencia hay plenitud de gozo, delicias a tu diestra para siempre.”

Los momentos más agradables para buscar el rostro y la presencia de Dios son en las primeras horas de la mañana. En estas primeras horas, la mente está despejada y estamos en mejor disposición; pero esto no quiere decir que es el momento exclusivo, podemos buscarlo en cualquier instante. Entrar en el secreto de Dios es una experiencia incalculable. Que nuestro primer saludo sea a nuestro Padre Celestial. Busquemos su guianza, su dirección, su consejo, su rostro. Oremos para que su presencia sea una realidad a través de todo nuestro caminar diario.

2. ROGAR AL DIOS TODOPODEROSO

“Y rogares al Todopoderoso.” (Job 8:5b). Ruego es suplica, petición, clamor, oración. Cuando no conocíamos al Dios Salvador clamábamos a dioses muertos de madera, de metal, yeso o estampilla. Al escuchar las Buenas Nuevas de Salvación, y al creer en la Palabra, fuimos sacados de las tinieblas, de la muerte espiritual, a la luz y vida de Cristo. Salimos del paganismo, de la Idolatría, para conocer y servir al Dios vivo. El Dios que hizo los cielos y la tierra y todas las cosas que existen.

3. LIMPIEZA Y RECTITUD

“Si fueres limpio y recto” (Job 8:6a). Limpio significa: exento de toda contaminación, suciedad, impureza, impiedad, corrupción e inmundicia. Dios quiere vidas limpias para su servicio, quiere labios limpios de toda crítica, censura, sarcasmos, murmuración, pecados de la lengua, los cuales son estorbo e impedimento para que Dios pueda glorificarse y manifestarse en medio de su pueblo. La murmuración es una plaga que afecta mucho al pueblo de Dios. Queda un gran trabajo evangelístico y misionero que realizar sobre la tierra. Dios está demandando y exigiendo que sus siervos vivan vidas íntegras, consagradas, rectas y apartadas de toda iniquidad; para Él cumplir sus propósitos. El sinónimo de recto es justo, de íntegra conducta, lealtad a los principios, verdad y justicia. “Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de toda iniquidad todo aquel que invoque el nombre del Cristo.” (2 Timoteo 2:19).

4. DIOS SE LEVANTARÁ A AYUDARNOS, A FAVORECERNOS

“Ciertamente luego se despertará por ti” (Job 8:6b). El apóstol Pablo dijo: “¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Romanos 8:31). Bildad no sabía que el diablo había recibido el permiso de Dios para que fuera probado; por lo tanto aconsejaba a Job pensando que necesitaba humillarse y arrepentirse de su maldad. Nosotros no sabemos que está detrás de cada situación y circunstancia que nos acontece, ¿qué es lo que sucede realmente? La Biblia dice: “No tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.” (Efesios 6:12). Podrán levantarse el diablo, los demonios, el infierno y tormentas en contra nuestra; pero no importa, porque la Palabra de Dios dice: “Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón; aunque contra mí se levante guerra, yo estaré confiado.” (Salmo 27:3). Dios está de nuestra parte, a nuestro favor. Él está presto para ayudarnos en toda circunstancia y ha prometido no dejarnos solos.

5. NOS HARÁ PROSPERAR Y HARÁ PROSPERA NUESTRA MORADA DE TU JUSTICIA

“Y hará próspera la morada de tu justicia.” (Job 8:6c). Dios traerá prosperidad y bendición. Bildad creía que si Job seguía estos sencillos pasos de humillación y reconocimiento delante de Dios, entonces la salud, el hogar, la paz, las bendiciones materiales volverían a Job; como sucedió posteriormente.  Así dice el Señor hoy, confía y espera en Él, que Él ciertamente hará. Aprendamos a depender y depositarnos en sus amorosos brazos de bondad. Dios es el Padre proveedor de todas y cada una de nuestras necesidades.

6. DIOS MIRA NUESTRA HUMILLACIÓN

“Y aunque tu principio haya sido pequeño” (Job 8:7). Prácticamente Job iba comenzar en cero, pero Dios no carece de recursos. Él es el dueño del oro, la plata y de todo lo que existe. Todo comienzo es difícil y pequeño. Muchas veces quisiéramos evitar los comienzos. Debemos saber que es peligroso cuando estamos iniciando alguna labor, empresa, trabajo, Iglesia, o ministerio y de la noche a la mañana alcanzamos una bendición gigantesca, porque esto podría constituirse en maldición. Todo en la vida requiere un proceso que va de lo diminuto (pequeño) a lo grande después que vencemos en medio de las pruebas, de las luchas, de las dificultades o pequeñeces, el Señor nos asciende y nos envía Su bendición.

Cuando parece que la bendición está causando daño, el Señor permite una pruebita, para que nos volvamos al que nos bendice. En medio de la bendición, Dios permite circunstancias que nos lleven a humillarnos delante de Su presencia. Luego de la prueba, siempre vendrá la bendición.

Amado lector, es muy importante que fijemos nuestros ojos en nuestro amado Señor y Salvador, humillándonos cada día ante Su presencia, reconociéndole en todos nuestros caminos para que Él nos exalte con su exaltación santa, buena y abundante. Exaltación que no produce en nosotros antagonismo ni arrogancia, sino por el contrario, nos mantiene atribuyéndolo a Dios toda la gloria, la honra y el honor. Amén.

¿Por qué no confías?

¿Por qué no confías?

Un joven muchacho estaba a punto de graduarse de preparatoria, hacia muchos meses que admiraba un hermoso auto deportivo en una agencia de autos, sabiendo que su padre podría comprárselo le dijo que ese auto era todo lo que quería. Conforme se acercaba el día de Graduación, el joven esperaba por ver alguna señal de que su padre hubiese comprado el auto. Finalmente, en la mañana del día de Graduación, su padre le llamó a que fuera a su privado. Le dijo lo grato que se sentía de tener un hijo tan bueno y lo mucho que lo amaba. El padre tenia en sus manos una hermosa caja de regalo.

Curioso y de algún modo decepcionado, el joven abrió la caja y lo que encontró fue una hermosa Biblia de cubiertas de piel y con su nombre escrito con letras de oro. Enojado le grito a su padre diciendo: “con todo el dinero que tienes, y lo único que me das es esta Biblia” y salió de la casa.

Pasaron muchos años y el joven se convirtió en un exitoso hombre de negocios. Tenia una hermosa casa y una bonita familia, pero cuando supo que su padre que ya era anciano estaba muy enfermo, pensó en visitarlo. No lo había vuelto a ver desde el día de su Graduación. Antes que pudiera partir para verlo, recibió un telegrama donde decía que su padre había muerto, y le había heredado todas sus posesiones, por lo cual necesitaba urgentemente ir a la casa de su padre para arreglar todos los tramites de inmediato.
Cuando llego a la casa de su padre, una tristeza y arrepentimiento llenó su corazón de pronto. Empezó a ver todos los documentos importantes que su padre tenia y encontró la Biblia que en aquella ocasión su padre le había dado. Con lagrimas, la abrió y empezó a hojear sus paginas. Su padre cuidadosamente había subrayado un verso en Mateo 7:11 “Y si vosotros siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, cuanto más nuestro Padre Celestial dará a sus hijos aquello que le pidan.
Mientras leía esas palabras, unas llaves de auto cayeron de la Biblia. Tenían una tarjeta de la agencia de autos donde había visto ese auto deportivo que había deseado tanto. En la tarjeta estaba la fecha del día de su graduación y las palabras: TOTALMENTE PAGADO.
¿Cuantas veces hemos rechazado y perdido las Bendiciones de Dios porque no vienen envueltas en paquetes hermosos, como nosotros esperamos y por no abrir su palabra, la Biblia?

Fuente:reflexionayvive.blogspot.com

“Somos la sal de la tierra”

“Somos la sal de la tierra”

“Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres”, Mat. 5:13

Hemos quizás oído muchas veces que somos la “sal de la tierra”. Incluso, Dios nos ha ordenado serlo, así como la “luz del mundo”. Para saber en qué consiste ser la sal de esta tierra, veamos primero algunas características de la sal:

1- La sal purifica: cuando aplicamos sal a algún objeto lo limpia, previene la infección y la corrupción; ¿estamos purificando nosotros nuestro mundo?

2- La sal sana: con ella se cierran las heridas. Vivimos en un mundo necesitado, con gente que ha sido herida y necesita sanidad; ¿somos una influencia sanadora?

3- La sal preserva: preserva de la descomposición, la podredumbre, el desgaste, la contaminación. Mantiene lo bueno y desarrolla la vida; extiende o preserva la vida de los alimentos por más tiempo, o incluso los colores originales de las plantas y verduras. Esto tiene lugar porque hace cesar la actividad de las bacterias, responsables de la descomposición.

4- La sal da sabor: potencia los sabores, elimina los sabores ácidos; incluso la sal al ser consumida induce a provocar un mayor apetito por los alimentos. La sal hace que el mundo sea un lugar mejor para vivir. Los cristianos-sal añaden sabor y gusto a la vida; es agradable estar con ellos.

5- La sal produce sed: hace surgir una profunda ansia interior. Un cristiano-sal hará que las ovejas perdidas ansíen agua. El mundo también debe desear el agua de vida, anhelando lo que nosotros tenemos, a Jesucristo.

Existen muchos otros usos y beneficios de la sal: la sal se emplea en los lugares de clima frío para derretir la nieve acumulada y prevenir la formación de hielo. En la antigüedad, se empleaba la sal como aislante de los refrigerantes para hacer comestible el helado durante el mayor tiempo posible. Se emplea a veces como quitamanchas, para limpiar la cubertería de cobre, para mantener las brasas de un fuego; en los recipientes quita los olores, restaura esponjas al ser bañadas en salmueras, sirve para suavizar el agua y evitar así las incrustaciones de sales minerales en las tuberías y depósitos de agua potable. En los años veinte, la compañía estadounidense Diamond Crystal Salt Company de Míchigan publicó un folleto en el que describía casi cien posibles empleos de la sal.

¿Nos queda alguna duda del por qué Jesucristo dijo que somos la sal de la tierra? Hemos sido llamados para sanar, para preservar, para dar sabor, para producir sed, para combatir males y circunstancias adversas, para aislar o separar, para limpiar, para proporcionar un olor grato… y ¡mucho más!

Fuente:Reflexionescristianas.com

Antes que el día decline

Antes que el día decline

Rev. Luis M. Ortiz

La misión de la iglesia son las misiones. Su tarea suprema es la evangelización.

Únicamente para esto ha sido dejada en el mundo, empero no significa convertir al mundo, pues esto no se logrará en esta dispensación. No se nos ha ordenado a traer el mundo a Cristo, sino más bien a traer a Cristo al mundo. Puesto que esta es nuestra encomienda, jamás deberíamos desviarnos hacia menores metas y proyectos secundarios.

Permitamos que la Iglesia utilice todos sus hombres y sus miedos en la tarea para la cual ha sido comisionada, esto es, “que el arrepentimiento y el perdón de pecados sea predicado en Su nombre en todas las naciones” (Marcos 16:15).

Jesús dijo: “Me seréis testigos” (Hechos 1:8). Esa es la responsabilidad de cada creyente. ¡Cada creyente es un testigo! Cada cristiano tiene la responsabilidad de hacer trabajo evangelístico y esa responsabilidad no tiene límites. Todo cristiano debe estar siempre listo para dar su testimonio en cualquier tiempo y en cualquier lugar. Cada cristiano tiene la responsabilidad de hacer llegar el Evangelio a todo el mundo. Quien no pueda ir personalmente, tiene que enviar a otro en su lugar. Y es aquí donde el creyente ha fallado: que al no ir tampoco ha enviado a otro en su lugar, y por eso, más de la mitad de la población del mundo, jamás ha oído el Evangelio.

Es evidente que estamos en el final del tiempo señalado a la Iglesia por el Señor para el cumplimiento de su tarea, y el trabajo que debió haber sido hecho a través de los siglos, ahora hay que acelerarlo antes que el día decline del todo.

Este espíritu de urgencia es el que nos anima a ir por todo el vasto mundo llevando el mensaje de salvación, y es el que nos mueve a llamar al corazón del pueblo de Dios, para que todos nos percatemos de las sombras de la noche que ya se avecinan, y aprovecharemos el breve tiempo que nos resta para realizar la más grandiosa labor de la historia en el más corto tiempo posible. “La noche viene, cuando nadie puede trabajar” (Juan 9:4).

Si su corazón late con más intensidad al pensar en los centenares de millones de vidas en el mundo que aún no han conocido camino de paz, que sus veredas son torcidas, que han esperado luz y no tienen luz, que palpan la pared como ciegos, que tropiezan al mediodía como de noche, que gimen lastimeramente como palomas, que han esperado salvación y aún está lejos (tan lejos como esté usted); y si el Espíritu Santo le impele a usar el máximo de sus recursos en un esfuerzo misionero, entonces yo le exhorto a cooperar en estos modestos esfuerzos del Movimiento Misionero Mundial, y participe en este avance final para ganar almas para Cristo antes que el día decline.

Guardaos de los perros

Guardaos de los perros

Rev. Luis M. Ortiz

San Pablo usa el término de perros para los falsos hermanos y falsos predicadores. Este calificativo era usado desde mucho antes del apóstol Pablo, para personas viles e indignas, y fue aplicado por el Espíritu Santo de la misma manera en el A.T.

“Por lo demás, hermanos, gozaos en el Señor. A mí no me es molesto el escribiros las mismas cosas, y para vosotros es seguro. Guardaos de los perros, guardaos de los malos obreros, guardaos de los mutiladores del cuerpo. Porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne. Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más: circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible. Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo”, Filipenses 3:1-8.

Los conceptos bíblicos que sustentaba el gran Apóstol Pablo con respecto a la Obra de Dios y al ministerio cristiano, son realmente admirables y contundentes, este iluminado hombre de Dios no confundía las cosas, al mismo tiempo que se hacía débil, para ganar a los débiles, era también muy cuidadoso y escrupuloso con los que traían deshonra a la bendita causa de Cristo, y exhortaba a los hermanos a apartarse de los tales. Al mismo tiempo que era tierno y blando, como la que cría, por el bien de los cristianos fieles, también era inflexible y riguroso con los falsos creyentes a quienes llama corruptos, hinchados, locos, contenciosos.

Al mismo tiempo que quería presentar o entregar la Iglesia a Cristo como una virgen pura, también estuvo dispuesto a entregar a Satanás a aquel impío y lascivo que estaba dentro de la Iglesia de Corinto. Al mismo tiempo que se refería a sus colaboradores y ministros fieles llamándoles hijos, y tenía estrecha comunión con ellos, así también exhortaba firmemente en contra de los falsos predicadores, diciendo: “Guardaos de los perros, guardaos de los malos obreros, guardaos de los mutiladores del cuerpo” (Filipenses 3:2).

Según el diccionario una perrada es una acción villana, una traición; una perrera es una rabieta; una perrería es un conjunto de mala gente; una muerte de perros es morir sin arrepentirse. ¿Por qué San Pablo usa el término de perros para los falsos hermanos y falsos predicadores? Este calificativo era usado desde mucho antes de San Pablo, para personas viles e indignas, y fue aplicado por el Espíritu Santo de la misma manera en el A.T. En Isaías 56:10-11 son llamados “perros mudos, no pueden ladrar; soñolientos, echados, aman el dormir. Y esos perros comilones son insaciables; y los pastores mismos no saben entender; todos ellos siguen sus propios caminos, cada uno busca su propio provecho, cada uno por su lado”. En el Salmo 22:16 que es un salmo mesiánico, el Espíritu Santo usa al salmista David, para llamar perros a los que crucificaron a Cristo, y dicen: “Porque perros me han rodeado; me han cercado cuadrilla de malignos; horadaron mis manos y mis pies”.

Y anteayer y ayer los hubo; hoy de que los hay, los hay; y mañana también habrá perros, o sea malos obreros. Hay quienes dicen ser grandes profetas y profetizas, pero los tales espantan y desparraman las ovejas, pues se ha visto en ellos torpeza, cometen adulterio, andan en mentiras (Jeremías 23:2,14). “Os alimentan con vanas esperanzas; hablan visión de su propio corazón, no de la boca de Jehová” (Jeremías 23:16); y así con sus falsos mensajes se llevan miembros de otras congregaciones, se quedan con el dinero de los incautos, rompen matrimonios legítimos y los recasan con otras personas, y con relación a los tales es que San Pablo advierte: “Guardaos de los perros”.

Hay los que se creen ser grandes maestros, pero “sin entender ni lo que hablan ni lo que afirman” (1 Timoteo 1:7). Que con “hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia” (1 Timoteo 4:2). “Maestros conforme a sus propias concupiscencias” (2 Timoteo 4:3). “Trastornan casas enteras, enseñando por ganancia deshonesta lo que no conviene” (Tito 1:11). Estos falsos maestros siempre tienen una carnada de una y que otra verdad bíblica, y luego vienen con una variedad de medias verdades, de aparentes verdades, abundancia de interpretaciones propias y convencionales, y un semillero de falacias y de engaños con ropaje de amor, de compasión, de comprensión y humanismo; pero los tales traen sobre sí mismos perdición acelerada (2 Pedro 2:11). Y no olvidemos que con relación a estos falsos maestros San Pablo amonesta: “Guardaos de los perros”.

Hay quienes se consideran a sí mismos ser grandes pastores, pero no alimentan el rebaño del Señor, con la verdadera Palabra de Dios y con la Sana Doctrina, no apacientan la Iglesia del Señor; la cual Él ganó con su propia sangre (Hechos 20:28). Lo que le dan a los rebaños son interpretaciones humanas, dogmas, tradiciones, ceremonias, ritualismos, vanas filosofías, intelectualismo, humanismo, himnos con ritmos mundanos y sensuales, música de tierra adentro y de cielo afuera; que se apacientan a sí mismos, mientras las ovejas se desparraman por falta de pastor (Ezequiel 34:2, 9). Trasquilan la gorda y no corroboran a las flacas (Ezequiel 34:3 y 21). Son perros mudos, soñolientos, aman el dormir, no conocen altura, todos ellos miran a sus caminos, cada uno a su provecho (Isaías 56:10-11). Lobos rapaces que se enseñorean del rebaño del Señor (Hechos 20:29). Estos también caen bajo la severa sentencia de San Pablo: “Guardaos de los perros”.

Hay quienes se autoproclaman como grandes evangelistas, y aun muchos recién convertidos que, o porque fueron libertados de la drogadicción, o porque actuaron en televisión, o porque fueron compositores y cantantes profesionales en el mundo creen que eso les da derecho y credencial de grandes evangelistas intercoloniales, interestatales, interdenominacionales, internacionales, intercontinentales, interplanetario con los viajes espaciales, y hasta interesados; pero casi siempre su obra es quemada, pues no permanece (1 Corintios 3:14, 15); y tienen la piedad por ganancia (1 Timoteo 6:5-9); los tales no sirven al Señor Jesucristo, sino a sus vientres, y con suaves palabras engañan a los corazones de los ingenuos (Romanos 16:18); sienten lo terreno cuyo dios es el vientre, y cuyo fin será perdición (Filipenses 3:19). Pues son obreros fraudulentos (2 Corintios 11:4); que pervierten el Evangelio de Cristo (Gálatas 1:7); predican por envidia y contienda (Filipenses 1:15); y son enemigos de la cruz de Jesucristo (Filipenses 3:18); con razón San Pablo levanta la voz de alerta: “Guardaos de los perros”.

Estos malos obreros que son un escarnio, una ofensa para el Evangelio. Ellos pueden hacer ahora como les parece, enseñar como les plazca, actuar como les dé su regalada gana, vivir como quieran, pero por ahora el Señor nos orienta acerca de ellos, y nos dice: “No deis lo santo a los perros” (Mateo 7:6). El apóstol Pedro nos explica la situación de los tales, a los que abandonan la vida de consagración y de santidad, y se enredan otra vez en las cosas y contaminaciones del mundo; dice que les “ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro vuelve a su vómito” (2 Pedro 2:22). Y el apóstol Juan en las visiones del Apocalipsis al mostrarle el Señor las glorias de la ciudad santa también le muestra el destino final y eterno de los tales y les dice: “Mas los perros estarán fuera” (Apocalipsis 22:15).

Es cierto que anteayer y ayer hubo malos obreros, y hoy también los hay y mañana los habrá, pero también es muy cierto que anteayer y ayer hubo, y hoy también los hay buenos obreros del Señor: fieles, dignos, santos, que honran al Señor Jesucristo, honran la Palabra de Dios, honran la Doctrina cristiana, honran el Evangelio, honran la Iglesia, honran su cónyuge, honran su hogar, honran su familia, honran al gobierno y las leyes que no confligen con su amor, su devoción y su adoración a Dios. “Sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios” (1 Pedro 2:9); “de los cuales el mundo no era digno” (Hebreos11:38); y por cuanto este mundo de tanto conflicto y turbación y confusión no es lugar adecuado para que este linaje escogido, este pueblo santo siga viviendo en este mundo, el Señor Jesucristo le promete: “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Juan 14:1-3).

Y como son muchos los que creen que viviendo como a ellos se les antoje en el reino de los cielos el Señor aclara “que en aquella noche estarán dos en una cama; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo juntas; la una será tomada, y la otra dejada. Dos estarán en el campo; el uno será tomado, y el otro dejado” (Lucas 17:34-36); pues “no todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 7:21). Puesto que muchos más le reclamarán al Señor diciendo: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de iniquidad” (Mateo 7:22-23).

Y este gran evento será repentino “porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (1 Tesalonicenses 4.16-17). Y por cuanto estamos viviendo en los días del Señor, el cual va a levantar a los suyos, Él nos amonesta diciendo: “Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir” (Mateo 25:13). Aquí en este mundo hay mucha maldad, pecado, corrupción, injusticia, mentira, ira y engaño pero el Señor va a llevar a sus redimidos a la gran ciudad celestial y “no entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero” (Apocalipsis 21:27).

Amigo, si desea ser hecho ciudadano de esa gran ciudad eterna por medio del nuevo nacimiento, arrepiéntete de tus pecados y recibe a Cristo como tu gran Salvador, levante su corazón y su mano en el nombre del Señor. Descarriado si no arreglas tu vida con Dios, si no vuelves al Señor serás dejado fuera. Aprovecha estos instantes y reconcíliate con Dios. Hermano, si en tu vida hay algo que te impide subir deja todo lo que tengas que dejar no pierdas esta cita eterna con el Señor.

Descubren una biblia de mil quinientos años escrita en letras de oro

Encuentran Biblia que data de 1500 años de edad

Una Biblia antigua en arameo, en el dialecto siríaco fue redescubierta en Turquía.

La reliquia fue “redescubierta” en el Depositum del Palacio de Justicia de Ankaran.

Se cree que la antigua versión de la Biblia fue escrita en siríaco, un dialecto de la lengua materna de Jesús.

La Biblia se encontraba bajo custodia de las autoridades turcas luego de haber sido tomada en una operación de rescate en la zona del Mediterráneo en Turquía de manos de una banda de contrabandistas. Los contrabandistas, que enfrentan juicio, habían sido acusados de contrabando de antigüedades, excavaciones ilegales y posesión de explosivos. La policía turca testificó en una vista judicial que creen que el manuscrito de la Biblia podría ser de unos 1500 a 2000 años de antigüedad. Tras haber esperado ocho años en Ankara la antigua Biblia está siendo transferida al Museo de Etnografía de Ankara con una escolta policial.

Antigua Biblia se muestra en el Museo de Etnografía de Ankara

La Biblia, había sido transferidaa Ankara por razones de seguridad, ya que los propietarios de la antigua reliquia no pudieron ser encontrados. El manuscrito tiene extractos de la Biblia escritos en letras de oro en el cuero y sin apretar ensartados, con líneas de escritura en siríaco con el dialecto arameo.

El siríaco es un dialecto del arameo – la lengua nativa de Jesús – que se habló en gran parte de Oriente Medio y Asia Central. Aún se habla donde hay sirios cristianos y sobrevive en la Iglesia ortodoxa siria de India y una aldea en las cercanías de capital siria, Damasco. El arameo también se utiliza todavía en los ritos religiosos de los cristianos maronitas en Chipre.

Sin embargo, los expertos se dividieron sobre la procedencia del manuscrito, y si se trataba de un original, cuyo valor sería incalculable, o de una falsificación. Otras preguntas que rodean el descubrimiento de la antigua Biblia es si los contrabandistas habían tenido otras copias de la reliquia o si se había traído de contrabando de Turquía.

El Vaticano, por su parte ha colocado una petición oficial para examinar la Escritura, que fue escrito en las páginas hechas de piel de animal en el idioma arameo, utilizando el alfabeto siríaco.

La copia de la antigua Biblia tiene un valor tan alto como 40 millones de liras turcas (28 millones de dólares).

Fuente: National Turk

Atacada por un ladrón y le predica el Evangelio

lindsayWoodDespués de haber sido herida en el cuello por un hombre que irrumpió en su casa, una cristiana leyó el Evangelio a su asaltante.

Lo que le ocurrió a la Lindsay Wood, de 32 años quien vive en la ciudad de Shelby en Carolina del Norte, es un verdadero testimonio de valentía y evangelización.

Wood acababa de llegar a casa después de un estudio bíblico y le pidió a su hijo de 15 años que sacase la basura y fue en ese instante que un hombre allanó su casa.  A su regreso el adolescente se percató de lo que estaba ocurriendo y se escondió en el patio.

Lindsay fue atacada por el delincuente.  La creyente le pidió al asaltante que no le hiciese daño porque amaba al Señor y a su su hijo y le ofreció dinero y los objetos de valor de su hogar.  A pesar de ello fue herida en el cuello momento en el cual Wood decidió predicarle el Evangelio lo cual hizo por hora y media. fuera de la vista.  Pasado ese tiempo el delincuente se disculpó y se marchó de casa no sin antes que Lindsay le invitase a asistir a su iglesia.

Después de esto la creyente tuvo que ser atendida en el hospital del localidad en donde le hicieron 20 puntos de sutura para cerrar la heridas en su cuello.

Un genuino avivamiento

Un genuino avivamiento

Rev. Luis M. Ortiz

Para lograr un genuino avivamiento Dios nos pide que hagamos cuatro cosas: que nos humillemos, que oremos, que busquemos su rostro, y que dejemos todo mal camino.

“Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.” 2 crónicas 7:14.

Mucho se habla de avivamiento, pero por la manera como se habla y se actúa para lograrlo y manifestarlo, muy pronto uno advierte que no es el avivamiento bíblico, el verdadero Pentecostés que viene de arriba hacia abajo, sino que es un avivamiento elaborado por el hombre, un avivamiento de abajo hacia arriba, sin pagar el precio que Dios exige y que, por lo mismo, muy pronto se desvanece como las burbujas de jabón.

Tristemente, hay que decir que, uno se da cuenta muy pronto que es un avivamiento con emblemas paganos como la cruz quebrada y con indumentaria chabacana y ridícula; un avivamiento mezclado con mariolatría, con rezos, idolatría y santería; un avivamiento de salsa musical y de festivales musicales; un avivamiento de música agolpada de ritmos y conjuntos musicales de la nueva ola; un avivamiento de fiestas, giras, pasadillas, comidas y banquetes; un avivamiento de dramas, melodramas, comedias y tómbolas; un avivamiento de paradas, de sentadas, de corridas, de acostadas, menos de arrodilladas; un avivamiento de métodos y recursos mundanos, con ropajes de cristianos; un avivamiento de demostraciones de fuerza numérica y de fuegos artificiales; un avivamiento de grandezas humanas e influencia política; un avivamiento comercializado.

Un avivamiento de fuego extraño, manifestaciones raras, y enseñanzas y prácticas heréticas; un avivamiento con protagonistas livianos, indignos, envueltos en fornicación, adulterio, divorcio y recasamiento; un avivamiento de neófitos y aventureros que ridiculizan y profanan la obra del Espíritu Santo; un avivamiento de llamamientos a granel, enviando hasta narcómanos para la obra misionera en el exterior; un avivamiento de reparto y distribución caprichosa de dones y de ministerios; un avivamiento con falsos mensajes en profecía que al no cumplirse traen confusión y descrédito para el Evangelio; un avivamiento de vanos sueños, visiones, revelaciones, alucinaciones y hasta apariciones de un Cristo que tergiversa la Sagrada Escritura y que muestra debilidades y flaquezas humanas. Todo esto y mucho más se pueden ver con la etiqueta de avivamiento y de Pentecostés primitivo.

Y lo más triste es que hay mucho pueblo que por falta de conocimiento de la Palabra de Dios y de la verdadera obra del Espíritu Santo sigue tras estas veleidades, embelesos y simulaciones. Claro, en medio de esta barahúnda de cosas, y a pesar de personas y cosas, Dios salva, sana y obra milagros. Si se predica que Dios salva y el que oye cree la Palabra de Dios, Dios honra su Palabra y salva al que cree aunque el que predique no sea salvo. En cierta ocasión Dios usó a una asna para predicarle a un profeta desobediente (Números 22). Sobre esto Jesús dice: “Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mateo 7:22-23).

A ningún hermano temeroso de Dios, con conceptos elevados de la obra de Dios, que conoce la Palabra de Dios, la voluntad de Dios y la obra del Espíritu Santo, le interesa para nada esa salsa de avivamiento de nuevo cuño; porque sabe que para el verdadero avivamiento, para el avivamiento bíblico que viene del cielo, hay que pagar un precio muy elevado que Dios exige, helo aquí: “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra” (2 Crónicas 7:14).

Como se ha visto, hay mucha gente haciendo muchas cosas para un avivamiento. Pero aquí Dios nos pide que hagamos cuatro cosas: que nos humillemos, que oremos, que busquemos su rostro, que dejemos todo mal camino.

1. “SI SE HUMILLARE MI PUEBLO”

Lo primero que Dios menciona es HUMILLARSE. No que lo humillen a uno, sino que uno mismo se humille, esto parece ser lo más difícil, por eso está como primer requisito para un avivamiento. Cumplido este requisito los demás resultan más fáciles, si no se cumple con este requisito de humillación, todo lo demás resulta inútil.

A veces oramos: Señor humíllame. Pero Dios no lo hará por nosotros. Dios dice que nosotros tenemos que hacerlo por nosotros mismos, porque Dios u otro podrían humillarnos, pero por dentro nosotros seguiremos sin humillación.

A Pedrito la maestra tenía que mandarlo a sentar continuamente porque le gustaba caminar por el salón de clases. Un día la maestra lo tomó por los hombros, y lo removió y lo sentó en su asiento. Al rato la maestra le preguntó al niño: ¿Cómo te sientes Pedrito? A lo que respondió Pedrito: Por fuera sentado, pero por dentro parado. A Pedrito lo humillaron, pero Pedrito no se humilló.

La humildad o humillarse a sí mismo es un acto que procede de nuestro interior y es voluntario. Si uno no escoge humillase a sí mismo pueden humillarlo hasta el polvo, pero todavía queda tan orgulloso como un pavo real. Este es el primer requisito, la primera condición que Dios exige: humillación. Someternos a Dios, a su Palabra, a su autoridad. La misma Palabra de Dios a la cual tenemos que someternos, dice: “Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos…” (Hebreos 13:17). También dice: “Someteos unos a otros en el temor de Dios” (Efesios 5:21).

Humillarse o ser humilde es una virtud que resulta del reconocimiento de nuestra necesidad, de nuestra insuficiencia. Para esto tendremos la ayuda y el socorro del Señor, pues Dios “da gracia a los humildes” (Santiago 4:6). Dice la Biblia: “Mejor es humillar el espíritu con los humildes que repartir despojos con los soberbios” (Proverbios 16:19).

Todas las virtudes de Cristo son maravillosas, pero la que más me conmueve es su humildad. “El cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse; sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre” (Filipenses 2:6-9).

Sí amados, “porque Jehová es excelso, y atiende al humilde, mas al altivo mira de lejos” (Salmo 138:6). El humillarse es pues el primer requisito divino para un verdadero avivamiento.

2. “Y ORAREN”

El segundo requisito es ORAR, pero no es cualquier oración, es la oración después de la humillación. La humillación abre la puerta a la verdadera oración, orar sin humillación acarrea mayor condenación. El Fariseo del pasaje bíblico oraba sin humillarse y no fue justificado (Lucas 18:10-14).

De Cristo la Biblia dice que “en los días de su carne (que son los días de su humillación), ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas” (Hebreos 5:7), y dice también que Cristo “estando en agonía (en el Getsemaní), oraba más intensamente” (Lucas 22:44). Cristo oraba con agonía e intensamente, y fue esta clase de oración que hizo posible el calvario, es esta la clase de oración que hará posible un genuino avivamiento.

La oración con agonía y humillación es el arma más poderosa que tiene la Iglesia. Hoy día hay muchas iglesias, hay mucha organización, mucha planificación, mucha legislación, mucha elección, mucha preparación, mucha promoción, mucha diversión, y hasta mucha indigestión, pero muy muy poca oración con humillación.

Pidamos a Dios que levante hombres y mujeres, predicadores y laicos que oren con agonía y en humillación. Cuando sepamos cómo humillarnos, cómo agonizar en la oración, habrá un verdadero avivamiento.

3. “Y BUSCAREN MI ROSTRO”

El tercer requisito que Dios exige es BUSCAR SU ROSTRO. Buscar el rostro de Dios va mucho más allá que orar. Buscar el rostro de Dios es tener y mantener perfecta comunión con Dios, es entrar en el lugar santísimo, es esperar en Dios, permanecer en su presencia, contemplar su hermosura, saturarnos de su gloria y entonces, “nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Corintios 3:18).

bnEl buscar y encontrar el rostro de Dios no se logra a la carrera, requiere tiempo, dedicación y diligencia. Es el tercer requisito para un verdadero avivamiento. “Bueno es Jehová a los que en Él esperan, al alma que le busca” (Lamentaciones 3:25).

4. “Y SE CONVIRTIEREN DE SUS MALOS CAMINOS”

El cuarto requisito para un genuino avivamiento es que ABANDONEN SUS MALOS CAMINOS. ¿Malos caminos? Siempre pensamos en los malos caminos de los de afuera: del alcohólico, del narcómano, del adultero, del asesino, del ladrón. Pero aquí habla de los malos caminos del pueblo de Dios. Los obstáculos para un verdadero avivamiento no están fuera de la Iglesia, nunca han estado fuera de la Iglesia, están adentro. No tenemos tiempo ni espacio para mencionar todos los malos caminos que pueden existir en el pueblo de Dios. Pero cuando nos humillamos en la presencia de Dios, cuando oramos con agonía, cuando buscamos y encontramos el rostro de Dios entonces nos es fácil ver y abandonar los malos caminos. Cuando una persona se justifica y dice que no tiene ningún mal camino, ninguna falta, está diciendo cuán lejos está de Dios. Mientras más nos allegamos a la santidad de Dios y a su divino rostro mejor nos damos cuenta de nuestra bajeza y de nuestra indignidad.

Amados, y después que nosotros damos esos cuatro casos que: nos humillamos, oramos, buscamos el rostro de Dios, y abandonamos todo mal camino; entonces y, solamente entonces, Dios oirá desde los cielos, pues, “al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios” (Salmo 51:17). Dios no oye toda oración, Dios no oye pecadores, muchas oraciones no pasan del techo del templo o de la casa.

Entonces, y solamente entonces, Dios perdonará el pecado, el pecado de la Iglesia, el pecado oculto que sale a la luz, que es confesado y abandonado. Entonces, y solamente entonces, Dios sanará nuestra tierra. Esto de que Dios sanará nuestra tierra está incluida aquí la Iglesia y toda la nación en todas sus esferas, habrá un verdadero avivamiento, un derramamiento del Espíritu Santo que afectará en forma bienhechora a toda la nación, a todas las instituciones desde la más alta magistratura de la nación, hasta el más modesto ciudadano, desde el más elevado centro académico hasta el analfabeta.

Con un mundo que está agonizando, azotado por la crisis moral más horrenda de su historia, con el hogar y la familia desquebrajada, con la alarmante ola de asaltos, robos, incendios, crímenes, con la inmoralidad, el sexualismo rampante. Por eso, es imperativo que el pueblo de Dios se humille, ore, busque el rostro de Dios, abandone sus malos caminos para que Dios sane la tierra de tanta villanía. La responsabilidad es del pueblo de Dios, dijo Cristo: “Vosotros sois la sal de la tierra… Vosotros sois la luz del mundo…” (Mateo 5:13-14).

El remedio seguro para un mundo en crisis y una civilización decadente está precisamente en las manos de la Iglesia de Cristo. El camino único, para un verdadero avivamiento sin veleidades, sin embelesos, sin simulaciones e imitaciones, está señalado. “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra” (2 Crónicas 7:14).

Invito a todos a los lectores en el nombre del Señor, sean convertidos o inconversos, a humillarnos, a arrodillarnos ahora en la presencia de Dios, a quebrantar nuestro corazón, a buscar el rostro de Dios, a abandonar todo mal camino para que Dios nos oiga, nos perdone y nos dé un poderoso avivamiento, un glorioso derramamiento del Espíritu Santo en nuestra vida, en nuestra Iglesia, en nuestra comunidad, en nuestra nación. Amén.

CON JEHOVA NO HAY FRACASO

Añadió David: «Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo». Y dijo Saúl a David: «Ve, y Jehová esté contigo».

                                                                        1 Samuel 17:37


Desde muy jovencito, David experimentó, de la manera más profunda, el poder de Dios. En el cumplimiento de su deber como pastor, había arriesgado la vida muchas veces para salvar a sus ovejas. Él mismo dijo que «cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba» (1 Sam. 17: 34,35).

Si estas palabras no las hubiera pronunciado un hombre como David, en momentos tan solemnes, uno diría que aquello no era más que jactancia. Hasta donde sepamos, no hay en nuestros días un solo hombre vivo que pueda hacerle frente a un león con las manos desnudas y matarlo. Para hacer eso se necesitan, por lo menos, dos cosas: valor en toda regla, y fortaleza sobrehumana. ¿Cómo se puede agarrar un león por la mandíbula y desquijararlo? ¿Cómo se puede agarrar a un león por la quijada sin ser alcanzado primero por las garras de cinco centímetros de largo? Con el poder, el valor y la protección que solo Dios puede dar.
Esa experiencia y esa confianza las adquirió David viviendo cada día por fe. No fue una inspiración momentánea. No se sintió capaz por fe en el instante en que vio a Goliat. Cuando llegó el momento de crisis, su experiencia con Dios le dio la seguridad y el valor para decir: «Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo».
David creía y sabía que Dios, no él, había vencido a los leones y a los osos. Por eso salió a pelear con Goliat con solo cinco piedras y una honda. Sabía que Dios saldría a pelear en su favor. Son emocionantes las palabras que le dirigió al filisteo: «Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré».
Solo un hombre lleno de fe y carente totalmente de temor puede articular palabras tan bien dichas en la hora de lo que podía haber sido una muerte fulminante. Vivamos como David para poder vencer al “gigante”. Podemos, porque «Jehová lo entregará en nuestras manos».

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